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Verano 2019

6 lugares para sentirse de vacaciones en el medio de la ciudad de Buenos Aires

Daniela Rossi
(0)
10 de enero de 2019  • 16:43

El lugar perfecto para un recreo en la ciudad puede tener muchas condiciones a gusto de cada uno pero arriesgamos algunas: una vista imponente, un jardín secreto, un patio al aire libre para reunirse con amigos, un sillón apartado para leer junto a un café o una copa de vino, música en vivo e incluso algunas referencias playeras. En esta nota, 6 lugares para visitar, bajar revoluciones y pasarla bien al aire libre durante el verano.

Divisadero

Rabas y sándwiches de milanesa en este parador urbano
Rabas y sándwiches de milanesa en este parador urbano Crédito: Gentileza

Mesas y sillas de madera celestes, sombrillas con flecos, mediomundos colgados del techo, una caseta de guardavidas: Divisadero es un parador de playa en los bosques de Palermo. Faltan la arena y el mar, pero lo demás está. Creado por el bartender Tato Giovannoni, este bar está abierto desde el mediodía hasta pasada la medianoche. Entre los platos para probar: los clásicos cornalitos o las rabas (con una salsa tártara riquísima), la versión local del queijo quente -a la parrilla, con chutney de tomates, praliné y chimichurri- y la pesca del día, en versión individual o como pieza entera para compartir. Para beber, las cervezas Marítima y Botánica -creación de Giovannoni junto a Antares-, tragos con cerveza, clericots y licuados.

Av. del Libertador 3883, arcos 3 y 4, Palermo

Vuelta Abajo

Un piso enorme, con puros y vistas hasta el Obelisco
Un piso enorme, con puros y vistas hasta el Obelisco Crédito: Gentileza

Vuelta Abajo Social Club es un mirador imponente del bajo porteño. Ubicado en el piso 15 del edificio Comega, tiene tres espacios al aire libre desde los que se ven el Obelisco por avenida Corrientes, el CCK, la Casa Rosada y el Río de la Plata. Nació como un club de puros -tienen 100.000 de diferentes regiones del mundo- y en esta nueva sede sumó propuestas interesantes: 80 vinos argentinos, cartas largas de gin, whisky y ron, entre otras bebidas, y cócteles con sabores ahumados. Para comer hay platitos para un after -degustaciones de quesos y charcuterie, por ejemplo-, platos más contundentes (como un risotto de pato o un tartar de cordero) y hasta un menú por pasos con reserva previa. Cualquiera sea la experiencia gastronómica elegida, vale sentarse a disfrutar de la ciudad desde las alturas.

Av. Corrientes 222, San Nicolás

Croque Madame del Círculo Italiano

Esta locación de la cadena es de las más verdes
Esta locación de la cadena es de las más verdes Crédito: Facebook

En el patio delantero del Círculo Italiano unas mesas y un cartel anuncian el café que se esconde en el jardín trasero. Hay que atravesar este hôtel particulier de principios del siglo XX -que fue propiedad de Francisco Leloir y Adela Unzué, construido por Alejandro Christophersen, también arquitecto del Palacio San Martín- para encontrar un Croque Madame. La carta es similar a la de otras sedes de esta firma (hay un menú ejecutivo con platos a elección, sandwiches contundentes y tortas), pero lo que suma muchos puntos es el entorno: un hermoso y calmo jardín para pasar un largo rato.

Libertad 1264, Retiro

Jagüel

El patio de Jaguel y el menú invitan a relajarse
El patio de Jaguel y el menú invitan a relajarse Crédito: Gentileza

Con formato de self-service, atención en la calidad de las carnes y originales guarniciones, y un jardín amplísimo, Jagüel es una alternativa ideal para compartir una comida con amigos. Creación de Nicolás Wolowelski y Juan Martín Migueres -también al frente de Benaim y Tetuán- y con Dan Alterman al mando de la cocina, este patio parrillero ofrece 6 entradas (recomendamos las croquetas de morcilla y la provoleta), 6 opciones de carnes (muy ricos la arañita y el ojo de bife, hay kosher) y la posibilidad de elegir un plato de ensaladas de dos o cuatro gustos. Se paga en caja y cuando suena el beeper se retira el pedido por la barra. Sirven cerveza tirada y tienen una carta de vinos por botella o copa.

Gorriti 5870, Palermo

Club Lucero

Club Lucero pasa desapercibido pero es uno de los jardines ocultos más divertidos de la ciudad
Club Lucero pasa desapercibido pero es uno de los jardines ocultos más divertidos de la ciudad Crédito: Gentileza

Una ex cancha de bochas fue el lugar elegido para este bar que abrió de la mano de dos amigas que trabajan en cine. Con la escenografía que encontraron al llegar como base, armaron un sector de barras en el salón interior y potenciaron el largo patio trasero, con enredaderas y plantas tropicales, en donde hay mesas y sillas de caña. Club Lucero abre a las 18, horario perfecto para aprovechar el after office al aire libre. Tienen 10 canillas de cerveza tirada, cócteles, sandwiches y picadas para compartir (hay combos y happy hour). Tienen un ciclo de música para todos los días de la semana: los miércoles está dedicado a Amateur, para DJs aficionados; los jueves hay noche de vinilos y los viernes, DJs en vivo le ponen música al Lucero.

Nicaragua 6048, Palermo

Falena

Crédito: Magalí Saberian

La fachada de ladrillo a la vista, con portones de madera y pósters llama la atención en esta esquina de Chacarita, pero no da demasiadas pistas de lo que hay adentro. En una antigua casa funciona Falena, una librería con sensación de hogar en la que querés quedarte varias horas. Los libros están acomodados en los diversos espacios; además de comprarlos, podés sentarte a hojearlos en un sofá junto al ventanal, sillones en mini habitaciones de un semipiso, un banco del patio o en el salón trasero, también tomado por estanterías. Además de librería, Falena es cava: tiene una carta con vinos de bodegas boutique para tomar ahí mismo.

Charlone 201, Chacarita

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