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El hilo y la trama

Diana Fernández Irusta
Fuente: AFP - Crédito: Edición fotográfica Dante Cosenza
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11 de enero de 2019  

BOURJ HAMMOUD/EL LÍBANO.- Si no fuera foto, sería tapiz. Basta ver ese bordado abigarrado, punto festón de hilado blanco, alguna sombra, formas inquietas, ligeras y ubicuas. Si no fuera foto, sería tapiz. Pero es foto: instante irrepetible, crónica alucinada del inapresable segundo donde la masa móvil de una bandada de gaviotas casi se engulle todo el paisaje. Ocurrió en las cercanías del puerto de Beirut, aunque el Mediterráneo -mal que le pese al azul luminoso del fondo- está lejos. Y no son mástiles de veleros -aunque el espejismo de tanta gaviota impulse a creerlo- lo que se recorta allá atrás, sino instalaciones tras un vertedero de basura. En la colina de desechos, ocre y marrón como la arena, las gaviotas celebran un festín insospechado. En esa misma colina, el dilema de la basura insiste: la desmedida capacidad para generarla, el obcecado silencio a la hora de saber qué hacer con ella.ß

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