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Según varios gobiernos, fue "un día negro" para la región

Seguidores del chavismo, ayer, frente a la sede del Tribunal Supremo de Justicia, donde juró Maduro
Seguidores del chavismo, ayer, frente a la sede del Tribunal Supremo de Justicia, donde juró Maduro Fuente: LA NACION
Muchos países rechazaron la investidura de Maduro y reforzaron su ofensiva diplomática contra Caracas
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11 de enero de 2019  

CARACAS.- Los festejos por el segundo período de Maduro como presidente entre sus funcionarios y partidarios tuvieron un fuerte contraste fronteras afuera. De punta a punta del continente, la jura del líder chavista fue condenada como "un día negro" para la democracia del país y el continente.

Los únicos presidentes latinoamericanos que acudieron a Caracas para atestiguar el arranque del segundo mandato fueron los de Cuba, Bolivia, Nicaragua y El Salvador, miembros del llamado "eje bolivariano" que impulsó en su momento Hugo Chávez y continúa hasta el día de hoy, aunque muy disminuido. Fuera de eso, desde Canadá hasta Chile, el repudio estuvo a la orden del día en las principales capitales.

La Organización de los Estados Americanos ( OEA ) encabezó la cadena de reacciones. El organismo con sede en Washington acordó en una resolución "no reconocer la legitimidad del nuevo mandato de Nicolás Maduro" como presidente de Venezuela. El texto reclamó una convocatoria a elecciones "en una fecha cercana" con observación internacional y "todas las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y legítimo".

La medida fue aprobada por 19 países, entre ellos la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Canadá y Estados Unidos, seis en contra, ocho abstenciones y un ausente.

"Saludamos el compromiso de los países de las Américas desconociendo al ilegítimo régimen de @NicolasMaduro. El pueblo de #Venezuela no está solo, seguimos trabajando xa recuperar la democracia, los derechos y libertades de tod@s #OEAconVzla", tuiteó más tarde el secretario general del organismo, el uruguayo Luis Almagro.

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, afirmó en tanto que Estados Unidos, uno de los principales antagonistas del gobierno chavista, "se mantiene firme en su apoyo al pueblo venezolano y continuará usando todo el peso del poder económico y diplomático" para presionar por la restauración de la democracia.

Canadá rechazó la jura de Maduro y calificó su gobierno como una "dictadura" pura y dura, ya sin vestigios de democracia. "El régimen de Maduro ha perdido cualquier apariencia de legitimidad. Habiendo tomado el poder a través de unas elecciones fraudulentas y antidemocráticas el 20 de mayo, ya se ha consolidado plenamente como una dictadura", dijo la canciller Chrystia Freeland en un comunicado.

En América Latina la voz más estridente tronó desde Asunción, donde el presidente Mario Abdo Benítez anunció la ruptura de relaciones diplomáticas, incluyendo el cierre de la embajada en Caracas y el retiro inmediato del personal.

"El gobierno de la República de Paraguay adopta la decisión de romper las relaciones diplomáticas con la República Bolivariana de Venezuela", dijo en un mensaje televisado, donde pidió a otros países que "se expresen con hechos concretos en favor del pueblo venezolano".

Asunción retiró a su embajador de Caracas a mediados de 2016 luego de una controversia por declaraciones de Maduro que fueron calificadas como indignantes por la cancillería. Las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países se mantuvieron en niveles bajos desde entonces.

El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño divulgó una nota oficial en la que calificó como "ilegítimo" al gobierno de Maduro.

Perú llamó a consulta a su encargada de negocios, la última diplomática que tenía en Caracas, y calificó de "ilegítimo" el nuevo período presidencial. El gobierno de Martín Vizcarra le dio en cambio "pleno respaldo a la Asamblea Nacional", controlada por la oposición, "resaltando que solo a través del pleno restablecimiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos se podrá resolver la crisis".

El canciller chileno, Roberto Ampuero, dijo que era "un día negro para la democracia" en Venezuela, "un día en el cual Maduro va a colocar una lápida sobre la democracia venezolana". Paraguay, Perú y Chile forman parte del Grupo de Lima, creado en 2017 para presionar por reformas democráticas y que la semana pasada instó a Maduro a no asumir de nuevo la presidencia.

El presidente de Colombia, Iván Duque , ratificó su respaldo a la decisión de la OEA de "cercar diplomáticamente a la dictadura". Colombia es el país más presionado por la ola migratoria que escapa de las penurias de Venezuela, al recibir hasta el momento a más de un millón de personas en su territorio, además de los cientos de miles que están en tránsito a otros países de la región.

"La decisión de la OEA de no reconocer la legitimidad del régimen de Nicolás Maduro es una confirmación de las denuncias de Colombia y de la lucha del Grupo de Lima para restablecer la democracia", dijo Duque, uno de los blancos del discurso de ayer de Maduro.

Condena de la UE

La Unión Europea (UE) rechazó ayer la investidura de Nicolás Maduro para su segundo mandato, una asunción que no es reconocida por varios países. "Las elecciones presidenciales en Venezuela no fueron libres ni justas, el resultado carece de toda credibilidad", dijo la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini.

Agencias AP, ANSA, AFP y Reuters

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