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Fin de semana para armar

Boom Boom Kid
Boom Boom Kid Crédito: Rodrigo Néspolo
Verónica Dema
Franco Varise
Diego Batlle
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11 de enero de 2019  

Boom Boom Kid invita a todos a su cumpleaños

Artista singular, multifacético y rabiosamente independiente, Carlos Damián Rodríguez, nacido en Campana en 1972 y lanzado a la ruta del punk rock con decenas de máscaras distintas -Nekro, Boom Boom Kid, Voom Vaan Kinder, El principito hardcore, Il Carlo-, celebrará pasado mañana su cumpleaños 47 con una singular fiesta en Niceto (Niceto Vega y Humboldt). Lo de festejar su cumpleaños en Niceto, hay que decirlo, se ha transformado en una especie de costumbre ritual a la que acuden sus fans de todas las edades (con preponderancia de chicos) porque no suele tocar demasiado en Buenos Aires .

Por un lado estará la exposición fotográfica Skate Art, integrada por obras de artistas peruanos que suelen andar por el Hensley Bar, reducto favorito de los amantes limeños de la cultura skate y el garage rock. Por el otro, el concierto de Boom Boom Kid, que promete la dosis de energía desbordante de siempre, tabla de surf para el mosh acrobático incluida. "Lucho, el dueño de ese bar, es mi amigo hace muchos años -cuenta Nekro-. Vive en Lima, pero pasó bastante tiempo en Boston y es el promotor de mis shows en esa ciudad. Aprovechamos mi cumpleaños para hacer una fecha especial, con él como invitado. Se podrá ingresar por el Lado B de Niceto, donde vamos a mostrar unas impresionantes gigantografías de los eventos que se armaron en el Hensley, la mayoría de artistas peruanos del underground, y después vendrá el show en la sala principal".

En su obstinado camino autogestivo, Boom Boom Kid compuso el año pasado la música de un inquietante corto filmado en Súper 8 por el fallecido Tití Rodríguez (Drácula en Campana, 1972) y también se embarcó en el maratónico proyecto de editar una "colección de temporada" de ¡cuatro discos!, uno por cada estación (otoño, invierno, primavera, verano). Esos discos, disponibles en las plataformas de streaming, muestran las distintas facetas de Boom Boom Kid y contienen algunas joyas como "A el Sandro de Zárate" en el Disco de Otoño.

El músico, que tiene una producción inmensa muchas veces poco transitada por fuera de sus fans, cerró 2018 tocando en Paraguay y Posadas (Misiones), apoyado por una banda integrada por Flavio Cianciarulo (Los Fabulosos Cadillacs) y sus dos hijos, Jay y Astor. También es parte de line up del Cosquín Rock 2019 (sábado 9 y domingo 10 de febrero en el Aeródromo de Santa María de Punilla, Córdoba). Boom Boom Kid tocará el domingo a las 21.20 en el escenario Cba X, precedido por Juan Terrenal y antes de Los Frenéticos. Un inicio de año intenso para un personaje único de la cultura alternativa argentina que surfea la madurez con el espíritu más jovial que nunca.

Alejandro Lingenti

Música

  • Salón Pueyrredón

Rock con lírica de alto vuelvo para el verano

Recital de Acorazado Potemkin, en el Ultrabar, en 2013
Recital de Acorazado Potemkin, en el Ultrabar, en 2013

¿Cómo sonaría una banda que mezclara algo del tono de Edmundo Rivero con The Clash? Una respuesta posible sería Acorazado Potemkin. Para ir a despejar esta pregunta inicial hoy se presentan junto a Flopa en el Salón Pueyrredón (Av. Santa Fe 4560), el reducto contracultural preferido de los porteños. El grupo conformado por Juan Pablo Fernández (ex Pequeña Orquesta Reincidentes), Federico Ghazarossian (ex Los Visitantes, Don Cornelio) y Lulo Esaín (Valle de Muñecas, Motorama) lograron un maridaje de rock fuerte y poética urbana que los ubica en los márgenes de la hiperformateada escena indie. En su música no hay nada de esa candidez aniñada estilo platense ni tampoco la rusticidad atiborrada de testosterona del punk barrial: Acorazado tiene un alma que afronta el existencialismo de la vida madura sin complejos. Desde su álbum debut Mugre (2011), luego Remolino (2014) y el último, Labios de río, la propuesta original fue puliéndose cada vez más con el objetivo inconfesable de que el rock no solo se trate de un puñado de tipos tocando mal a todo volumen.

Franco Varise

Teatro

  • Las patas en las fuentes

Una propuesta diferente en Mar del Plata

Osmar Núnez
Osmar Núnez

El solicitante descolocado, el gaucho urbano, el poeta (encarnado por Osmar Núñez) avanza unos pasos por un breve camino de baldosas de plaza. Se para frente a un atril que sostiene un libro con el poema de Leónidas Lamborghini Las patas en las fuentes (1965). "Me detengo un momento/en el país de los países/de las maravillas", dice. Un haz de luz cae sobre él, lo demás permanece en penumbras. La obra que dirige Analía Fedra García cabalga entre la poesía y el teatro, su desafío es organizar en escenas ese texto poético extenso de Lamborghini (tiene 1500 versos). Y lo logra con una puesta despojada que potencia la voz y la presencia del sujeto dramático, de ese hombre que reflexiona y cuestiona, y las imágenes que, de por sí, propone el "poeta peronista". Aquí el viento del Riachuelo trae el sonido de un bandoneón, que acompaña y potencia la lectura, la actuación de Núñez y la vivencia de sus espectadores. Esta vez, en el Auditorium Payró de Mar del Plata (Bvd. Marítimo 2280), los miércoles, a las 21.30. Una propuesta diferente en esa plaza teatral.

Verónica Dema

Cine

  • Malba

El tren, destino personal y colectivo

Buenos Aires al Pacífico, la más reciente película de Mariano Donoso, es uno de los secretos mejor guardados del cine argentino cosecha 2018. O al menos lo era hasta que el Malba (Figueroa Alcorta 3415) lo programó para los sábados de este mes, a las 18. El director de Opus y Tekton construyó un film-ensayo (político y personal a la vez) que tiene como eje el tren, más precisamente el que unía la Argentina con Chile (iba de Buenos Aires a Valparaíso) cuando el país todavía no era tierra arrasada en materia ferroviaria. Donoso combina múltiples voces en off, elementos autobiográficos, imágenes de archivos, testimonios (como el de un viejo operario del ferrocarril que se quiebra a cada momento recordando la represión y la ausencia), homenajes cinéfilos, ambiciones filosóficas y logros poéticos con amplia predominancia del blanco y negro. Y el tren, claro, como símbolo del surgimiento, el apogeo y la decadencia de la Argentina en un film melancólico y fascinante que, finalmente, se puede descubrir.

Diego Batlle

El regreso de un clásico de Brecht, según Muscari

Madre Coraje
Madre Coraje

La Guerra de los Treinta Años es el marco que elige Bertolt Brecht para contextualizar la historia de Madre Coraje, una contienda interminable que le posibilita subrayar al extremo la hambruna y la miseria sin límites. La protagonista se inscribe en esa coyuntura aunque, sin duda, tiene sus propias y contradictorias características. La versión que dirige José María Muscari está lejos de plantearse como una puesta arqueológica. Entre los intercambios vinculados con lo cotidiano se entraman las reflexiones sobre la guerra, los hijos, las mujeres, el poder, las acciones y sus consecuencias. La filosofía brechtiana no pierde su lugar en esta puesta de Muscari y siguiendo el camino del dramaturgo, aquí tampoco se juzgan las acciones que los personajes llevan a cabo. Si el distanciamiento brechtiano se vehiculiza a través de elementos como carteles y canciones, en esta puesta los personajes devienen precariamente en narradores para ubicar en lugar y en tiempo y un cuerpo de bailarines sin "función" en el marco del relato colabora para romper con la identificación; la coreografía quiebra la linealidad y se pone al servicio de provocar una pausa en lo narrativo.

Con un modo diverso, la premisa brechtiana se mantiene. Todo el tiempo aparece el rastro de algo (un resto, un fragmento) que remite a una totalidad imposible de construir, porque esa guerra es una, pero a la vez es todas las guerras, aunque aparezca algún dato verbal que parece anclar la información, luego lo suelta y lo borra después. Entonces, la oscilación entre lo particular y lo universal se produce de manera constante.

Claudia Lapacó lleva a cabo una magnífica Madre Coraje cuyas contradicciones se resuelven en transiciones armónicas; Osvaldo Santoro pone su trayectoria al servicio de su religioso acomodaticio; Héctor Díaz hace gala de su talento, y es imposible no mencionar a Iride Mocket, cuya muda está destinada a quedar en los anales de las crónicas de actuación: entre la mujer y el animalito desesperado, le toca construir el lugar que provoca la lástima y la ternura. Luego del éxito en el Teatro Regio, regresa esta propuesta, pero al escenario del Regina (Santa Fe 1235), con funciones los viernes, sábados y domingos, a las 20.

Mónica Berman

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