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Bad Bunny, el nuevo rey excéntrico del trap latino que tuvo su consagración

El rapero boricua creó un personaje excéntrico sin difusión en las radios por sus letras explícitas
El rapero boricua creó un personaje excéntrico sin difusión en las radios por sus letras explícitas
Con su disco debut, el trapero embelesó a la crítica y demostró que no solo es una figura llamativa; sus colaboraciones con Drake y su popularidad en EE.UU.
Gabriel Plaza
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11 de enero de 2019  

"Las reglas yo las rompo y las reparo", esgrime Bad Bunny, la estrella musical del momento, definiendo un estilo arrogante y fructíferamente creativo. "Está separado de la manada tanto por el deseo de correr riesgos como por sus raíces" elogia el crítico Alexis Petredis, de The Guardian. El crítico Elias Leight, de Rolling Stone, va un poco más allá. En un gran momento para el pop latino con artistas y discos globales, meticulosos y con mezcla de géneros, Bad Bunny se transformó en un experto. "Se trata de cantantes versátiles de un modo que hace que muchos artistas anglo parezcan monocromáticos, y hacen que esa versatilidad no solo tenga estilo, sino que además sea esencial para su carácter artístico".

Son las cualidades principales del artista puertorriqueño, que construyó un proyecto tan excéntrico desde su estética y un sonido original que lo llevó a liderar el movimiento del trap latino en América con la visión de un artista de consumo pop para estadios: el 23 de febrero será la estrella del primer festival de trap en el Hipódromo de Palermo. Basta hacer una lista de sus colaboraciones hasta el momento: Drake, Cardi B, Ricky Martin, Becky G, Diplo, Nicky Minaj, JLO y Future.

El puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, entró en esa lista cinco estrellas de artistas con mil millones de reproducciones y una veintena de singles que le dieron notoriedad en distintos públicos. Su figura camaleónica avanza sin prejuicios sobre distintos territorios con el hambre de un conquistador romano. A su paso solo queda su marca de agua. Lo demostró durante todo 2018, cuando aplicó ese brumoso fraseo, en que se funden todos los géneros, a una decena de hits: "Mía", una balada trap al lado de Drake; el bogaloo sixtie de "I Like It", con Cardi B (se convirtió en la canción número uno en los Estados Unidos); el explosivo reggaetón "Te boté" (una cumbre del género con Casper, Nio García, Darell, Nicky Jam y Ozuna); la guajira "Mayores", con Becky G, y "Si tu novia me deja", con J. Balvin, otra colaboración que no hizo más que expandir el fenómeno viral de su música. "La suya fue la voz pop más importante de 2018 , la moneda común que todos querían intercambiar", afirmó sin medias tintas The New York Times.

Pero aun así no se lo tomaba en serio dada la velocidad de su estrellato. En tres años el rapero surgido en Soundcloud gracias a ese timbre aguardentoso que lo convirtió en el niño mimado del productor Luian, de Puerto Rico, y único artista del sello Hear This Music, sobrepasó la asimetría que había establecido el reggaetón con respecto otros géneros a nivel global y se impuso por su capacidad para fabricar canciones que alimentaron el fenómeno viral en YouTube: "Amorofoda","Soy peor", "Dime si te acuerdas", "Solo de mí" y "Estamos bien".

Todo cambió con el lanzamiento de su álbum debut por sorpresa en Navidad llamado X100 Pred. Un material, recibido con elogios por la prensa especializada, que de alguna manera lo consagra artísticamente y donde combina con maestría trap, bachata, reggaetón, pospunk, pop, R&b y dembow. Pitchfork, un oráculo esnob de la modernidad, le puso ocho puntos. "De alguna manera, X 100PRE (una estilización de "por siempre" o " forever") presenta un nuevo Bad Bunny, un referente para las nuevas estrellas de la música urbana", afirma la revista.

En el álbum el Conejo Malo expresa con elocuencia, y sin dejar de pecar de "grosero", algunas de las temáticas que pasan por su mundo real: la violencia doméstica contra las mujeres en "Solo de mí", el caso de personas desaparecidas en Puerto Rico en "RNLDT" y el recorte de presupuesto de la educación en "Ser bichote", una de las canciones más oscuras del disco y que se pone a la par de otras obras del trap surgido de Atlanta.

Bad Bunny habla en primera persona sobre ser bichote, aquellos que se dedican a la venta de droga, mientras su voz fluye real dentro de una secuencia aterradora de trap: "Yo siempre quise ser bichote y ahora somos bichote (...). Se cierran escuelas, mientras se abren puntos. Entonces yo qué hago, dime te pregunto".

No están ausentes las baladas de amor y desamor en "Ni bien ni mal" y "Si estuviésemos juntos", las escenas explícitas de sexo en "200 PMH", los guiños a la vieja escuela del reggaetón en "Cuando perriabas" o las contradicciones de una estrella en "Caro". Sin embargo, el álbum, en que Bad Bunny no abandona una lírica triple X que le impide sonar en las radios, no para de sorprender de un tema a otro.

"La Romana" es una de esas canciones en que confluyen todos sus experimentos rítmicos y cruces de estilos. El tema invoca en el arranque un sampler con ritmo de bachata que identifica su origen. Sobre esa base Bad Bunny dispara sus barras en modo trap mientras un diálogo irrumpe con su atmósfera cinematográfica. El sample se repite como un disco rayado. Entonces se crea otro ambiente y el ritmo de dembow dominicano aparece con una fuerza abrasadora. "Es que la calle bota fuego", repite El Alfa, una figura del género que le imprime rusticidad a la pieza. Es el mejor ejemplo de ese sincretismo perfecto entre su raíz boricua, el autotune y su intención de llegar a las pistas.

Con ese trap mutable, distanciándose de su par americano surgido en Atlanta con figuras como Migos o Gucci Mane, este rapero boricua de 24 años hace la diferencia y queda a la cabeza de un género que se vuelve tan líquido y arrasador como un tsunami. "El trap es el pop de los Estados Unidos", le dijo Bad Bunny a la revista Rolling Stone en su primera gira por ese país. Sabe que lidera una nueva era. "Nada de reggaetón -canta en su último disco-, ponme otra canción".

Tres hits globales

"Mía"

Es su colaboración más reciente con el rapero canadiense Drake, que canta en español en este tema incluido en el álbum debut de Bad Bunny.

"I Like it "

Este mambo, un trap party, que reunió a Bad Bunny, Cardi B y J Balvin, entró en los primeros puestos del ranking de Estados Unidos.

"Te boté"

Este reggaetón en que participan entre otros Nicky Jam y Ozuna, tuvo más de un 1500 millones de vistas en YouTube.

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