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La violencia metropolitana no se tomó vacaciones: 17 homicidios

A partir de Navidad se registraron no solo asesinatos en el conurbano, sino casos de graves ataques en zonas de la ciudad consideradas alejadas de los focos de mayor actividad de criminales
A partir de Navidad se registraron no solo asesinatos en el conurbano, sino casos de graves ataques en zonas de la ciudad consideradas alejadas de los focos de mayor actividad de criminales Crédito: Ignacio Sánchez
Gustavo Carabajal
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12 de enero de 2019  

Este año comenzó de la misma forma que terminó 2018, dominado por la violencia urbana. A partir de Navidad, el área metropolitana y el territorio bonaerense se convirtieron en escenarios de hechos de sangre en los que fueron asesinadas 17 personas. Entre las víctimas figura una niña, de cinco años, que falleció al ser herida en la cabeza por una bala perdida, en el partido de Merlo.

Hubo, además, episodios violentos, aunque no con ese nivel de agresividad, en zonas que se consideraban de relativa tranquilidad. En Palermo , Las Cañitas y Montserrat ocurrieron ataques en la vía pública, con tres víctimas que sufrieron lesiones graves.

Entre esos casos, está el robo al turista sueco Christoffer Persson, que fue baleado a quemarropa en Montserrat y perdió la pierna derecha por esa herida.

La violencia en el comienzo de 2019 también quedó reflejada en tres delincuentes abatidos cuando intentaron asaltar una casa en Martínez y un comercio de San Fernando.

El corolario de estos episodios de violencia urbana lo constituyó el caso de un hombre en Lanús que decidió festejar el Año Nuevo disparando balazos al aire con dos armas de fuego, una en cada mano, en Lanús. El hecho ocurrió una semana después de que Maite, de cinco años, fuese asesinada, en Merlo, con una bala perdida disparada por un vecino que festejaba la Navidad. El autor del homicidio era pareja de una mujer que vive en la misma manzana que la niña y fue detenido.

Entre las diecisiete víctimas de homicidios figuran tres policías bonaerenses. Andrés López, de 40 años, fue baleado el 29 de diciembre pasado por un dealer que lo atacó en un predio de Florencio Varela donde funcionaba un puesto de venta de drogas. El suboficial falleció el lunes pasado, luego de agonizar durante nueve días.

El martes pasado, a las 6.40, Gisel Varela, agente de la Policía Local de Mar del Plata fue asesinada de tres balazos mientras esperaba, con su uniforme y chaleco antibalas, el colectivo en la parada de Alberti y Lamadrid, a metros de un conocido shopping. El agresor, expareja de la víctima, fue apresado en Miramar.

Pocas horas después, en Vicente López, Marcelo Acuña, de 52 años, fue asesinado de tres balazos por un grupo de delincuentes que entraron a robar en la financiera situada en la esquina de Maipú y San Martín. El suboficial que custodiaba el local se identificó como policía y le dispararon. En el tiroteo hubo más de 15 balazos. Algunos de los proyectiles impactaron en la parada del metrobús y en el restaurante situado frente a la financiera.

De milagro no ocurrió una masacre. En las imágenes grabadas por los vecinos y por las cámaras de seguridad quedó reflejado el pánico de los transeúntes y automovilistas que corrieron para evitar ser alcanzados por algún balazo.

Luego de una persecución, efectivos de la policía bonaerense a bordo de un móvil chocaron la camioneta Renault Duster en la que huían los delincuentes y apresaron a tres sospechosos. Dos de los detenidos eran exmiembros de la Policía Federal exonerados en 2009 y 2012. Uno de ellos integró una banda que se apoderó de $ 30.000.000 en tres asaltos a bancos entre 2008 y 2012.

Camilo Caupolican Escobar, de 23 años, se convirtió ayer en la primera víctima de un homicidio en lo que va de este año en la Capital. Según fuentes policiales, se trató de un asesinato con matices de narcos. A partir de la reconstrucción del hecho realizada por los investigadores se determinó que un sicario tocó el timbre de la casa en la que estaba el muchacho y sin mediar palabra le disparó cuando este abrió la puerta.

Apenas unos pocos centímetros, en cambio, separaron de la muerte al turista sueco Christoffer Persson, a Leandro Décima y al economista Michel Gustavo Klein. Los tres fueron agredidos en la vía pública en zonas de la ciudad de Buenos Aires con bajos índices de delitos y casi sin antecedentes de hechos de sangre. En Montserrat, a Persson le apuntaron con un arma al pecho, pero el delincuente que quería robarle el celular trastabilló cuando el turista sueco lo empujó. El balazo lo hirió en una rodilla y tuvieron que amputarle la pierna por debajo de esa articulación.

Décima fue baleado por la expareja de su novia, en Palermo. El agresor lo esperó fuera del boliche Groove, luego de una fiesta electrónica, descendió de un Volkswagen Bora y disparó cuatro balazos, en Santa Fe al 4300. Dos de los disparos hirieron de gravedad a Décima, de 26 años. El tercer balazo provocó lesiones leves a un amigo. Efectivos de la Policía de la Ciudad apresaron al autor de los disparos.

En tanto que el economista Klein seguía internado en la sala de terapia intensiva de un sanatorio, luego de ser apuñalado en la nuca por una patota de al menos cuatro delincuentes que le robaron cuando caminaba por la zona de Las Cañitas, uno de los barrios considerados más seguros en la ciudad.

Matías Villavicencio, de 26 años, y Héctor Montefusco, de 38, fueron asesinados en González Catán y en Remedios de Escalada, respectivamente. Ambos homicidios ocurrieron el 1º de enero. En los dos casos los asaltantes mataron para robarle el Volkswagen Vento, a Villavicencio y la moto, a Montefusco. La policía bonaerense apresó a ocho delincuentes por ambos asesinatos. Uno de los detenidos formó parte de la banda que asaltó al extenista José Luis Clerc.

Los otros homicidios ocurrieron en un supermercado chino de Santa Teresita, en la localidad de El Pato, en Berazategui, donde mataron a un jubilado para robarle; en Olavarría, en Banfield, donde asesinaron a Gustavo Martínez Ibáñez, durante un robo, y en Bernal, donde la víctima fue el empresario Abel Espósito. En ese último caso los ladrones expusieron un nivel de violencia poco común, al torturar al empresario que volvía de sus vacaciones.

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