Suscriptor digital

Bielsa, el exorcista de los demonios de Sampaoli

Cristian Grosso
Cristian Grosso LA NACION
Sampaoli, ante un nuevo desafío en su carrera
Sampaoli, ante un nuevo desafío en su carrera Fuente: Reuters
(0)
12 de enero de 2019  • 23:59

Se equivoca la prensa brasileña si piensa enrolar a Jorge Sampaoli entre los pocos entrenadores guardiolistas que dirigirán en el gigante sudamericano. A los 58 años, Sampaoli intentará ser nuevamente él volviendo a sus orígenes. A los tiempos de la Liga casildense, adaptados al fútbol actual, pero regresando al molde fundador: equipos eléctricos, con una ambición desmedida y un protagonismo insobornable. Sampaoli necesita reencontrare con Marcelo Bielsa para saber dónde está parado y quién quiere ser.

Solo en la intimidad habrá analizado por qué aceptó entregar el control de la selección hasta desdibujarse como entrenador. Pero pese al derrumbe en el Mundial de Rusia, no le faltaron ofertas para reinventarse, desde China hasta los Estados Unidos. Sin embargo, lo atrapó la legendaria atmósfera del Peixe. Se entusiasma con poder modelar en Santos un equipo que se distingue por su juventud. Y en la mutación, ideológicamente resolvió amigarse con el técnico que escuchaba durante horas y horas las conferencias de prensa de Bielsa para absorber cada concepto, cada idea.

En mayo de 2017, precisamente en Brasil, Bielsa dijo algo que todos leyeron como un elogio: "Sampaoli no es un discípulo mío; primero porque esa palabra no la compatibilizo conmigo, y segundo, porque noté que es mejor que yo". ¿Un cumplido? No, una elegante manera de tomar distancia. "Una de las virtudes de los entrenadores es la flexibilidad. Yo no cedo mis ideas y Sampaoli sí porque tiene un poder de adaptación que yo no tengo. Él resolvió cosas cediendo en la posición original de partida y yo sacrifiqué cosas por no conceder en mi forma de interpretar mi oficio. Por eso creo que es mejor que yo, y no es falsa modestia. Yo no podría hacer lo que él hace", completó el actual técnico de Leeds. Vaya presagio el de Bielsa, todavía faltaba más de un año para que Sampaoli solo fuese una pieza decorativa en la Copa de Rusia. Entre el impostor y el auténtico, Sampaoli se aferra a Bielsa en pleno exorcismo.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?