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Triunfar afuera para mejorar adentro

Patricio Carmody
Patricio Carmody PARA LA NACION
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17 de enero de 2019  

No son demasiados los casos en que gobiernos contemporáneos hayan sido capaces de definir una visión atractiva que oriente a sus países en aspectos de su política exterior. Entendiendo por visión no una mera expresión de deseos, sino una especificación de ilusiones a ser cumplidas. Estas visiones no son fáciles de implementar, y requieren cambios de comportamiento, orientación y organización para ser materializadas.

Una visión debe ser aspiracional y puede estar anclada tanto en lo geográfico como en lo emocional. Un ejemplo actual basado en lo geográfico es la iniciativa china denominada One Belt, One Road (Una franja, una ruta), que unifica una ambiciosa serie de inversiones en infraestructura a través del continente asiático, bajo la idea de recrear la histórica Ruta de la Seda, que unía a China con Europa . La construcción de esta red proyecta a su vez la creciente influencia china en Eurasia.

Un ejemplo más cercano que apeló a la geografía es el de Chile , al manifestar querer convertirse en "un puente entre Asia y Sudamérica". Entre los ejemplos de visiones ligadas a lo emocional podemos citar las diferentes visiones "de grandeza" y de un "profético futuro" de Brasil a lo largo de los siglos XX y XXI, ancladas en su tamaño y en la dimensión global de sus aspiraciones. También podemos ubicar aquí a la expresada por el gobierno de Menem en torno a la "vuelta al Primer Mundo", que pareció materializarse en la primera mitad de los años noventa y al terminar debilitándose, lamentablemente, dejó la sensación de ser algo exagerada.

En este contexto, si bien el presidente Macri y el jefe de Gabinete, Marcos Peña , han mencionado el gran diferencial que existe entre la realidad y el potencial de la Argentina, no han podido explicar de manera clara cómo debemos "hacer de nuestro potencial una realidad". El principal concepto utilizado, el de la "inserción internacional inteligente", no ha sido lo suficientemente claro o conducente para lograr este objetivo. Así, la "inserción internacional inteligente" no se reflejó en las exportaciones, que prácticamente no crecieron en 2016 y 2017. Tampoco se reflejó en las cuentas externas, en las que se llegó a records en el déficit comercial y en el de cuenta corriente. El no poder expresar una visión clara y aspiracional no es una característica exclusiva del gobierno de Macri. En efecto, el exministro de Relaciones Exteriores alemán Joschka Fischer recalca que en un contexto de perceptible debilidad de la mayoría de los Estados occidentales, es demasiado frecuente observar cómo lo que llama "la tecnología del poder" da lugar a ideas pequeñas, sin lograr expresar una visión.

Fischer también afirma que los "tecnólogos del poder" parecen haber olvidado que los liderazgos democráticos no solo deben proveer resultados materiales, sino que deben también elaborar visiones, forjar identidades y dar sentido a lo que se hace.

Si, como decía Charles de Gaulle, "nuestros sufrimientos son nuestras lecciones", la megadevaluación del peso en 2018 nos ofrece la posibilidad de replantear una visión exportadora. Una visión que no solo busque equilibrar las cuentas externas para evitar nuestros recurrentes desequilibrios económicos, sino que permita, a través de un aumento significativo de las exportaciones, poder realizar las ambiciones y expectativas de cada argentino. Que implique un esfuerzo conjunto para realizar los cambios necesarios en nuestra estructura productiva, para dar la posibilidad a la mayor parte de sectores posible de competir en el exterior.

Así, un objetivo nacional primordial debe ser, como ha dicho el experto Michael Porter, la habilidad de lograr precios altos en los mercados extranjeros para nuestros productos. Esta visión exportadora, que podemos llamar "triunfar afuera para realizarnos adentro", debe ser inclusiva, en cuanto a sectores productivos y regiones geográficas, para favorecer a la mayor cantidad de ciudadanos posible. Con el objeto de lograr satisfacer las expectativas y ambiciones de cada argentino, esta debe apuntar, como primer objetivo, a que nuestras exportaciones alcancen un valor equivalente al 25% del PBI.

Para "triunfar afuera para realizarnos adentro" necesitamos acuerdos entre el Estado, las empresas y los sindicatos, comprendiendo que todas las naciones que se han desarrollado en los últimos 70 años han seguido este camino.

Doctorado en Relaciones Internacionales, miembro consultor del CARI y del Cippec

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