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"Con Néstor Kirchner vivo este mamarracho nunca hubiera ocurrido", dijo el arrepentido Campillo

El exministro santacruceño no ahorró críticas hacia Cristina Kirchner y complicó a la expresidenta al apuntar al rol del detenido Isidro Bounine en la venta de propiedades en los EE.UU
El exministro santacruceño no ahorró críticas hacia Cristina Kirchner y complicó a la expresidenta al apuntar al rol del detenido Isidro Bounine en la venta de propiedades en los EE.UU Fuente: LA NACION
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17 de enero de 2019  • 13:23

La homogación del acuerdo de Juan Manuel Campillo como arrepentido en la causa de los cuadernos de las coimas derivó en la inmediata detención de Isidro Bounine, el exsecretario privado de Cristina Kirchner . Tal como había informado LA NACIÓN, Campillo dio detalles acerca de cómo Bounine lo convocó para participar de las operaciones de venta de los inmuebles de Daniel Muñoz en los Estados Unidos.

El exministro de Hacienda de Santa Cruz confesó que Bounine le pagó 200.000 euros por haber viajado a los Estados Unidos a vender las propiedades de Muñoz. Sin embargo, declaró que allí se encontró con un impedimento: la gestión ya estaba en manos del abogado Miguel Ángel Plo.

La causa está enfocada en cómo fueron las operaciones a través de las cuales Daniel Muñoz sacó unos 60 millones de dólares del país, para comprar propiedades en los Estados Unidos y venderlas por un monto aproximado de 70 millones de dólares. Una de las sospechas de los funcionarios judiciales que intervienen en esta investigación es que el dinero en realidad era de los Kirchner. La declaración de Campillo reforzó esta hipótesis.

Campillo dijo: "Respecto a mi participación debo decir que a mí no me convoca el matrimonio Muñoz. Es el señor Isidro Bounine, exsecretario de la Dra. Elizabet Fernández de Kirchner. Me llamó telefónicamente. En mi actual teléfono, está su número telefónico agendado como Isidro".

"El llamado de Bounine fue dos o tres semanas antes del primer viaje a Estados Unidos (abril de 2016). Yo no tenía relación con él previamente. Me sorprendió su llamado. Él tenía una agencia de publicidad. Su esposa era escribana y él me dijo que su esposa, no recuerdo el nombre, prestaba servicios inmobiliarios. Ellos están radicados en Tigre, en un country cuyo nombre no recuerdo. Las primeras charlas me habló en términos abstractos. No se me dijo quién o quiénes eran los posibles clientes. Las veces que nos reunimos él me vino a buscar y me llevó a su casa. Yo tratabaa de no indagar demasiado para no generar desconfianza en él, cuando justamente me estaba buscando a mí por confianza máxima. Su madre había trabajado en Santa Cruz y también había sido despedida por la doctora Fernández", declaró Campillo.

Campillo no escatimó críticas hacia la expresidenta. "Cuando la cosa adquirió ribetes de mamarracho yo me fui. Yo al doctor Kirchner le hubiese firmado una sentencia de muerte, pero a ella no. Además si él hubiese estado vivo, este mamarracho nunca hubiera ocurrido".

"Existieron tres reuniones previas al primer viaje. La primera, en la agencia de publicidad de Bounine, en el microcentro. No recuerdo la dirección. En esa reunión estábamos solos. En esta reunión, Bounine me blanqueó que su cliente era Muñoz. (...) En la segunda reunión de la casa Williams estaban presentes el matrimonio Muñoz y Bounine. Ahí me contaron un poco más. Me comentaron que Manzanares era su persona de confianza, socio y contador. Yo les dije que si Manzanares es su persona de confianza, contador y socio, mi rol podía ser de segunda opinión".

"El primer viaje yo tenía todo mezclado. Y pensé que asesoraba a Bounine. Entre un viaje y otro, hubo una semana. En el segundo viaje se me aclara el panorama. El primer viaje fue a interiorizarme de cuál era la situación y cuando me doy cuenta de quiénes eran las personas comprometidas decidí abortar. Bounine también viajó a los Estados unidos posteriormente".

"Yo siempre noté bastante reticencia al doctor Miguel Ángel Plo en confiar en mí. Es más, yo creo que él hasta desaconsejó mi participación. Lo intuyo así por las dificultades que tuve para ver documentación, para recrear la idea real de lo que estaba pasando. Siempre chocaba contra la pared y la pared era siempre Miguel Ángel Plo. No quería darme participación aunque actuaba como si tuvieran una buena relación conmigo (…) Yo sentía que él no me quería, percibía la reticencia y se lo manifesté a Bounine (…) Plo era mágico. Eso era lo que decía el matrimonio Muñoz. Lo que entiendo yo es que ellos consideraban que era influyente en ese juzgado. Se comentó delante mío que los honorarios de Plo por las maniobras de reestructuración era una cifra de varios millones de dólares. No escuché el número exacto. Lo escuché de Carolina Pochetti. Lo mencionó en una reunión (…) Miguel Plo era la cabeza de todo esto. Él fue el encargado de serrucharme el piso."

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