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Pies de lujo: por qué a los jugadores de la NBA les encanta ir a la pedicura

Fuente: Archivo
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20 de enero de 2019  • 10:14

Al basquetbolista D.J. Augustin le gusta que el agua esté a la temperatura justa: caliente, pero no demasiado. Quiere poder sentir la caricia del exfoliante de algas marinas sobre los dedos de los pies, y no tiene problema en avisarle al pedicuro a qué temperatura le gusta el agua.

Tras 11 años en la NBA, Augustin ya es un veterano cliente de los más exclusivos salones de pedicuría. Cada vez que puede y esté donde esté, el base de los Orlando Magic busca ayuda profesional en los mismos locales donde a las mujeres les sirven espumante mientras les arreglan las cutículas y les pintan las uñas. Para Augustin, ese espacio es tan sagrado como el pizarrón del entrenador, y está convencido de que a todos los jugadores de la NBA les vendría bien un buen pedicuro.

"A muchos les parece cosa de mujeres o algo así, pero yo lo hago desde el principio de mi carrera porque es parte del cuidado del cuerpo, lo mismo que un masaje o cualquier otro tratamiento", dice Augustin. "Tuve problemas muchas veces con las uñas y los callos de los pies, y en los partidos te lastimás los pies, así que esto me ayuda mucho."

LeBron James inmortalizó su visita a la pedicura con un posteo en Instagram
LeBron James inmortalizó su visita a la pedicura con un posteo en Instagram Crédito: Instagram

¡Pobres los pies de estos gigantones que saltan, corren y rebotan sobre un piso de madera para ganarse la vida! Esos atléticos maestros son capaces de hacer poesía en la cancha de básquet. Pero cuando se quitan los zapatos y dejan al descubierto el instrumento con el que crearon esa belleza, sus horribles pies podrían cortarle el aliento a más de uno.

La foto de los pies de la leyenda de la NBA Shaquille O'Neal mientras se hacía los pies en 2017 tendría que haber estado precedida de un mensaje de advertencia por contenido sensible. En 2014, el excampeón del torneo de volcadas Nate Robinson mostró su alma, y los deditos de sus pies, cuando posteó en Instagram una foto suya en un salón de uñas con el hashtag #teamUglyFeet ("los horribles pies del equipo"). Y en la década que duró su propia carrera como basquetbolista, el director técnico de los Washington Wizards, Scott Brooks, sentía tanta vergüenza que nunca se quitaba las zapatillas frente a un extraño.

Cuando era adolescente, a Jordan lo fastidiaba que su madre le dijera que se cuidara los pies. Cuando se enteró de que su héroe del fútbol americano, Terrell Owens, pasaba todas las semanas por los salones de uñas, Jordan se dio cuenta de que su madre tenía razón

"Nunca quise hacerme los pies porque me daba vergüenza", dice Brooks, que recién hace dos años empezó a ir al pedicuro con su esposa. "Mis pies son una combinación de uñas muertas y dedos en martillo. Todos los jugadores de básquet deben tener uñas feas, debido a las zapatillas, el entrenamiento y las frenadas y los arranques."

Los pies de Pascal Siakam, de los Toronto Raptos, y Mikal Bridges, de los Phoenix Suns
Los pies de Pascal Siakam, de los Toronto Raptos, y Mikal Bridges, de los Phoenix Suns Fuente: AP - Crédito: Frank Gunn

¿Quieren hacer ruborizar a un basquetbolista fornido, seguro de sí mismo y en la cima de su condición física? ¡Pídanle que les muestre los pies!

"¡No! ¡Ni loco!", dijo entre risas nerviosas Lavoy Allen, que jugó seis temporadas en la NBA, mientras ingresaba al vestuario de los Wizards antes de un partido de pretemporada.

"Necesito un pedicuro", dijo el base Wayne Ellington de Miami Heat mientras se miraba un dedo del pie derecho que se había puesto negro tras años de molerlo a golpes.

¡Pobres los pies de estos gigantones que saltan, corren y rebotan sobre un piso de madera para ganarse la vida! Esos atléticos maestros son capaces de hacer poesía en la cancha de básquet. Pero cuando se quitan los zapatos, sus horribles pies podrían cortarle el aliento a más de uno.

Hay que reconocerle a Ellington el mérito de haberse atrevido a ponerse ojotas sin medias antes de un partido contra los Wizards en octubre del año pasado. En el período de vacaciones, Ellington y su esposa organizan sesiones de jornada completa en los salones de uñas. Aunque cree, al igual que muchos de sus pares, que los pies son "una parte vital de lo que hacemos" como jugadores de la NBA, Ellington dice que no tiene tiempo de hacerse pedicuría durante la temporada. Pero tal vez sea simplemente una excusa de un hombre que necesita que su esposa le haga de intérprete en el salón.

"Cuando voy solo me siento un poco raro, pero cuando estoy con mi esposa, tengo alguien con quien hablar y no me siento tan extraño", dice Jason Smith, pivote de Milwaukee Bucks. "Lo que pasa es que no conozco la jerga, como: '¿Me puede hacer esto y aquello?', y termino diciendo '¡Ahí tienen mis pies! ¡Arréglense como puedan!"

Los pies de Shaquille O´Neal, después de una pedicura
Los pies de Shaquille O´Neal, después de una pedicura Crédito: Instagram

Bueno sería que todos los jugadores de básquet imitaran el paso seguro del ala-pivote Harry Giles III, de los Sacramento Kings, cuando entra solo al salín, dispuesto a darse un gusto.

A Giles le encanta hacerse los pies. Reserva un turno semanal en su local preferido cada vez que los Kings tienen una seguidilla de partidos como locales. Y cada pedicuro del Golden Salon & Spa sabe lo que tiene que hacer cuando Giles mete los pies en la batea. Según Gilesm su tratamiento preferido es la "pedicuría con gelatina", que incluye aceites naturales y parafina humectante. "Ellos ya saben lo que quiero."

Giles cree tanto en los beneficios de la pedicuría que el mes pasado sorprendió a diez padres de la zona de Sacramento con un día de spa como parte de la "temporada de actividades de bienestar" anual de los Kings. Para muchos de esos hombres, era su primera experiencia. Giles se dio cuenta de los milagros de los exfoliantes para tratar durezas y callosidades.

"Estuvo bueno ver a los hombres interactuando y disfrutando algo nuevo. Podría decirse que parecían como nenes por la forma en que estaban sentados, por cómo sonreían y comían galletitas", dice Giles. "No es como en la peluquería, donde la gente intenta mantener cierta distancia. En el salón de uñas, sienten que van a sacarse de encima todo lo que llevan guardado, bajar un cambio y pasarla bien."

Giles recuerda que cuando era niño se sentía como un prisionero durante los turnos que su madre reservaba en el salón de uñas. Aunque su ingreso a la cultura de las cutículas fue forzado, otros jugadores de básquet recuerdan con cariño las motivaciones masculinas que los movieron a cuidarse los pies.

Amir Johnson, el enorme jugador de los Philadelphia 76ers nacido en Los Ángeles, acababa de empezar la escuela secundaria cuando un día pasó por un salón de uñas y reconoció al fallecido cómico y actor Bernie Mac con los pies en remojo adentro de una palangana. "Si Mac puede, yo también, pensó Johnson.

Evan Turner, base de Portland Trail Blazers, era un joven jugador en formación cuando su exrepresentante David Falk le contó anécdotas de su cliente Michael Jordan haciéndose los pies. Si al más grande de la historia podían sacarle los callos, también podría hacerlo con Turner.

"Solía sacármelos yo mismo, y un día Falk me dijo que Michael Jordan iba al pedicuro", recuerda Turner. "Como yo tenía que ocuparme de mis pies todos los días, quería que me hicieran las manos y los pies todos los días."

Los pies de Jayson Tatum, de los Boston Celtics
Los pies de Jayson Tatum, de los Boston Celtics Fuente: AP - Crédito: Charles Krupa

Al pivote DeAndre Jordan, de los Dallas Mavericks, lo inspiró otra leyenda del deporte. Cuando era adolescente, a Jordan lo fastidiaba que su madre le dijera que se cuidara los pies. Pero cuando se enteró de que su héroe del fútbol americano, Terrell Owens, pasaba todas las semanas por los salones de uñas, Jordan por fin se dio cuenta de que su madre tenía razón.

"Solía seguir a Terrell Owens, y a él le encantaba hacerse las manos y los pies", dice Jordan. "Mis pies me cuidan a mí, así que yo tengo que cuidar a mis pies. Además, a mi novia tampoco le gusta que la rasguñe con los dedos de los pies en la cama, así que tengo que mantenérlos en forma."

Tal vez Jordan sea un novio atento, pero no se hace los pies solo por vanidad. Para él, mantenerlos en buen estado es una parte vital de su rutina profesional. "Uno tiene que cuidar el cuerpo, sobre todo cuando es grande, ese es el centro de todo", dice Jordan. Para Howard Osterman, la actitud de jugadores como Jordan da cuenta de un renacimiento del cuidado de los pies en la NBA.

Roger Mason, ex-jugador del NBA, consiguió una pedicura junto a LeBron James, quien publicó la foto
Roger Mason, ex-jugador del NBA, consiguió una pedicura junto a LeBron James, quien publicó la foto Crédito: Instagram

Osterman, presidente de la Academia Estadounidense de Medicina Podológica Deportiva y podólogo de los Wizards, ha advertido que los traumatismos en los pies de los jugadores pueden explicarse en parte por el riesgo de ponerse con frecuencia zapatillas nuevas. Las zapatillas nunca terminan por amoldarse, y la piel alrededor del pie tiene que desarrollar capas gruesas para absorber los arranques y frenadas excesivos en la cancha. Con el tiempo, la presión genera callos en la planta del pie, y también las uñas se encarnan y generan fuertes dolores. Pero a diferencia de las generaciones pasadas, Osterman cree que los jugadores actuales están más dispuestos a solucionar esos problemas con la pedicura adecuada.

"Una de las cosas más importantes que pueden hacer los jugadores es cuidarse los pies", dice Osterman. "Durante mucho tiempo existió el estigma de que los hombres no van al pedicuro, pero Shaquille O'Neal, Dwyane Wade y LeBron James lo hicieron conocido. ¿Y saben qué? Parece que si las estrellas pueden hacerlo, entonces está bien. Así que ahora la situación mejoró."

La pedicura se ha incorporado en millennials como Giles y hasta De'Aaron Fox, su compañero de Sacramento, ya que ambos van a los salones de uñas desde la facultad. Y en la liga de básquet, varios equipos han promocionado un mejor cuidado de los pies. El cuerpo técnico de Atlanta Hawks les recomienda a los jugadores lugares para curarse los callos, y en Orlando, los Magic están un paso más adelante. En noviembre, el personal de desarrollo de los jugadores les organizó un día de spa en el Amway Arena.

"Algunos no querían hacerlo, y yo les decía a varios compañeros que estaban ahí: 'Los otros no entienden lo bien que esto hace'", recuerda D.J. Augustin, de 31 años. "No era algo usual cuando yo empecé", agrega. Para cualquier jugador que todavía dude de los beneficios de la pedicuría, Augustin los invita a remojar los pies en agua, empezando por los dedos. El agua no hace nada mal, y las algas marinas dan la justa sensación de bienestar.

Por Candace Buckner / Washington Post

(Traducción de Jaime Arrambide)

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