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Las imágenes del padre de la fotografía social llegaron a Buenos Aires

Niñas trabajadoras en la cosecha de algodón
Niñas trabajadoras en la cosecha de algodón
Daniel Gigena
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20 de enero de 2019  • 07:00

Considerado el padre de la fotografía social en Estados Unidos, Lewis Hine (1874-1940) registró el arribo a su país, la tierra de las promesas, de cientos de familias de inmigrantes provenientes de diversas regiones de Europa. Esas personas, como las que llegan en la actualidad a las ciudades ricas del hemisferio norte, escapaban de la pobreza y los regímenes autoritarios. Antes de convertirse en fotógrafo, Hine fue profesor de botánica y ciencias naturales. Por varias semanas más, un gran conjunto de sus fotos se puede apreciar en el Centro Cultural Borges.

Otro aspecto privilegiado por las imágenes de Hine, y que se vincula con la inmigración por causas económicas y políticas, es el mundo del trabajo. Pocos como él retrataron a trabajadores anónimos en fábricas, calles y campos. Formado en sociología en Chicago y en Nueva York, Hine tenía como objetivo la denuncia de las condiciones de explotación laboral en las metrópolis estadounidenses, en el sur profundo y en el oeste de su país. Gracias a la difusión de sus fotografías, que conmovieron a la sociedad, se implementaron leyes de protección a los niños (sin llegar a la prohibición del trabajo infantil) y a los trabajadores inmigrantes.

El ojo de Hine se detuvo en la relación entre el hombre y la máquina a inicios del siglo XX (foto de 1920)
El ojo de Hine se detuvo en la relación entre el hombre y la máquina a inicios del siglo XX (foto de 1920)

En 1906, Hine trabajó como fotógrafo de la Fundación Russell Sage, dedicada a la investigación en ciencias sociales, sobre todo en cuestiones vinculadas con la emigración, el desempleo y la desigualdad social. Para esa institución, llevó a cabo un estudio pionero en Pittsburgh. Dos años después, inició una década de colaboración con el Comité Nacional del Trabajo Infantil, una entidad sin fines de lucro que lucha contra el uso de la mano de obra infantil en Estados Unidos. Huérfano de padre, había empezado a trabajar a los seis años de edad.

Hine registró durante varios años escenas de explotación laboral infantil en su país (imagen de niño minero en Virginia Occidental)
Hine registró durante varios años escenas de explotación laboral infantil en su país (imagen de niño minero en Virginia Occidental)

Fue el primero en registrar las condiciones de explotación laboral de los niños en la ciudad, en el campo y en las minas de carbón. Según sus palabras, quería desarrollar "el lado visual de la educación pública" y "corregir lo incorrecto". Todavía se impulsa en Estados Unidos el "Proyecto Lewis Hine", que intenta localizar a los descendientes de aquellos chicos retratados a principios de siglo XX por el documentalista, para que los sujetos de las imágenes puedan ser identificados y sus biografías enriquezcan la historia social. Entre 1908 y 1924, Hine tomó más de cinco mil fotografías de niños trabajadores.

El fotógrafo, que viajó solo una vez a Europa, ayudó a cambiar la percepción social de los inmigrantes que llegaban a Estados Unidos en busca de una vida mejor. "Si pudiera expresarme con palabras, no sería necesario que cargara con la cámara todo el día", declaró. Muchos reporteros gráficos y fotodocumentalistas que en la actualidad trabajan en las vigiladas fronteras del primer mundo emulan el trabajo de Hine. Hacia inicios del siglo XX, la fotografía se consolidó en Estados Unidos gracias al género documental cultivado por Hine. Tanto el periodista y fotógrafo estadounidense de origen danés Jacob August Riis como él fueron los representantes más destacados.

El reflejo de Hine en Buenos Aires

La muestra Lewis Hine, la fotografía como crítica social, que se exhibe en el Centro Cultural Borges, reúne un total de 86 fotografías. Se trata de copias autorizadas y no de originales, que pertenecen al coleccionista Reinhard Schultz, propietario de la galería berlinesa Bilderwelt. Entre otras imágenes históricas, se exhiben las que documentan la construcción del Empire State Building, el emblemático rascacielos neoyorquino. "Las ciudades no se construyen a sí mismas, las máquinas no pueden hacer máquinas, a menos que tras ellas esté el cerebro y el sudor de los hombres. Llamamos a nuestra época la era de las máquinas. Pero cuantas más máquinas utilizamos, más necesitamos a hombres de verdad para hacerlas y dirigirlas", escribió Hine en el prólogo de Men at Work: Photographic Studies of Modern Men and Machine, su gran ensayo fotográfico de 1932.

Trabajador del acero en la construcción del Empire State Building en la ciudad de Nueva York
Trabajador del acero en la construcción del Empire State Building en la ciudad de Nueva York

En la Sala 21 del Borges se incluyen tres series de imágenes: las que registran el trabajo infantil, el arribo a la Isla de Ellis, en el puerto de Nueva York, de grupos de inmigrantes europeos y la serie de retratos de trabajadores adultos y jóvenes, que Hine pudo realizar desde una asombrosa proximidad que revela la simpatía que sentía por ellos. Es innegable que las fotografías seleccionadas tienen mucho para decir a los espectadores argentinos.

Según Blanca María Monzón, directora de artes audiovisuales del Centro Cultural Borges, Hine utilizó la cámara fotográfica como un instrumento al servicio de la investigación y la educación, como un medio de comunicación masivo y, a la vez, como una herramienta capaz de producir imágenes de belleza formal y compositiva. "Su obra presenta una alternativa de compromiso frente al esteticismo de los pioneros de la fotografía -dice Monzón a este diario-. Sus estudios sobre las condiciones de las clases bajas y marginales, el mundo del trabajo infantil y la llegada de los inmigrantes a los Estados Unidos recogen todos estos aspectos".

Una viuda con sus hijos; todos trabajadores en un molino en Georgia (1908)
Una viuda con sus hijos; todos trabajadores en un molino en Georgia (1908)

Cuando en 1932 salió a la luz la serie Hombres en el trabajo, colección de imágenes en la que quedó plasmada la tarea de los trabajadores, se supo que Hine había corrido grandes riesgos a la hora de tomarlas. Eso explica, en parte, el impacto de las fotografías. También se interesó en las condiciones de trabajo de las mujeres durante los años veinte y treinta. Fotografió a adolescentes y a mujeres adultas en sus lugares de trabajo y también a amas de casa.

A comienzos de la década de 1930, los años de la Gran Depresión en Estados Unidos, quiso retratar a las personas que padecían los efectos de la crisis socioeconómica, pero no encontró apoyo para su proyecto. Los últimos años de vida de Hine fueron duros. No obtuvo los derechos sobre sus negativos y, casi sin trabajo, su actividad entró en un cono de sombra. La fotógrafa Berenice Abbott y la crítica de arte Elizabeth McCausland lo visitaron poco antes de su muerte y organizaron luego una exposición retrospectiva de su trabajo, que lo volvió a encumbrar como el artista fotográfico que era.

Más de cinco mil fotografías de Hine están en la colección de la Biblioteca del Congreso Norteamericano, incluyendo sus series sobre el trabajo infantil y la que hizo para la Cruz Roja. Otras diez mil imágenes forman parte de varias colecciones públicas y privadas. El Museo Internacional de Fotografía George Eastman, en Rochester, es el principal centro de documentación de su obra.

Una mujer migrante en las calles de Nueva York, con un bulto de ropa en la cabeza
Una mujer migrante en las calles de Nueva York, con un bulto de ropa en la cabeza

Información útil

L ewis Hine, la fotografía como crítica social en el Centro Cultural Borges (Viamonte 525).

Horarios: lunes a sábado de 10 a 21. Domingos y feriados de 12 a 21.

Entrada general: $150; estudiantes y jubilados, $100.

La muestra permanecerá abierta al público hasta fines de febrero.

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