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Universidades para mayores y cuartos para jóvenes en asilos: China ensaya fórmulas contra su bomba demográfica

Para 2030, se espera que el 25% de la población china sobrepase los 60 años.
Para 2030, se espera que el 25% de la población china sobrepase los 60 años. Fuente: AFP
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18 de enero de 2019  • 14:31

HANGZHOU.- Trescientos yuanes -unos 44 dólares- por una habitación con baño es una ganga en muchos lugares, incluida Hangzhou. En esta ciudad en el este de China , sede del gigante del comercio electrónico Alibaba y donde viven ocho millones de personas, alquilar un departamento de un dormitorio en las afueras puede costar hasta diez veces más. Por eso, cuando Shan Tingting, una técnica de seguridad, vio el anuncio ni lo pensó. Aunque el alquiler signifique vivir en una residencia de ancianos y ella tenga 27 años.

Tingting es una de los ocho jóvenes que participan en el programa de la residencia Rayo de Sol, un centro de propiedad pública y gestión privada con capacidad para 2000 huéspedes en los montes que rodean Hangzhou. El programa ya tuvo éxito en otros países -la idea original nació en Holanda-, pero en China, donde las residencias de ancianos empezaron a funcionar desde hace poco, supone una llamativa innovación: ceder habitaciones casi gratis a estudiantes o jóvenes que empezaron a trabajar recientemente, y que a cambio estos voluntarios se comprometan a dedicar al menos 20 horas semanales a acompañar a los mayores, según explica el director del centro, Wang Kai.

Es una más de las ideas con las que este país intenta hacer frente a su bomba de tiempo demográfica: China es la nación que más rápidamente está envejeciendo del mundo.

Shan Tingting, que trabaja en una agencia de seguridad, nunca imaginó que viviría a su edad en una residencia de ancianos, aunque sí había participado en tareas de voluntariado. "La experiencia vale la pena. Para empezar, me ayudó a apreciar más a mi familia, a pensar más en mis padres, que están lejos, en Shandong. Y de estos mayores, muchos vivieron la revolución cultural y hay mucho que aprender de ellos. Aunque hay algunos que no tienen interés, otros sí tienen ganas de sentir que viven en familia, y les ayuda tener gente joven alrededor que hable con ellos", explica, después de dar una clase de inglés a un grupo de la residencia.

El problema del envejecimiento

Con proyectos como este, China avanza para resolver su problema de envejecimiento. Un problema global, pero que en este país es especialmente grave: a una mayor esperanza de vida -76 años-, causada por el enorme salto en prosperidad, se sumó la caída de la fecundidad impuesta por la política del hijo único. Si en 2010 apenas el 8% de la población sobrepasaba los 60 años, para 2030 será uno de cada cuatro habitantes (25%). En 2050, uno de cada tres: casi 490 millones de personas, o más que toda la Unión Europea (UE) tras el Brexit.

China eliminó la ley de hijo único para combatir el envejecimiento de la población.
China eliminó la ley de hijo único para combatir el envejecimiento de la población. Fuente: Reuters

La fuerza laboral ya empezó a disminuir; y con ella, la productividad de un modelo que hasta ahora se basaba en una mano de obra abundante y barata. Para el gobierno chino, la puesta en marcha del plan China 2025, por el que aspira a convertir a este país en un líder tecnológico y basar la economía en la producción de bienes de alto valor añadido y en sectores de mano de obra poco intensiva es vital para la supervivencia.

Al ritmo del envejecimiento, aumentará también la proporción de dependientes por trabajador. Algo que conllevará también un cambio del tejido social. Tradicionalmente, ocuparse de los mayores era una tarea que recaía sobre las siguientes generaciones. La tradición confuciana lo dicta y la ley china incluso lo obliga: teóricamente, si los hijos no atienden las "necesidades físicas y espirituales" de sus padres pueden acabar en la cárcel.

Pero para una generación de parejas de hijos únicos que tiene a cargo cuatro padres jubilados e hijos que mantener, conservar esa tradición es complicado. Solo la mitad de las unidades familiares que incluyen al menos a un anciano integran a miembros de diferentes generaciones; el resto son jubilados que viven solos o en pareja. Se calcula que en unos años esa proporción llegará al 90%. Muchos de ellos, en el campo, son "ancianos dejados atrás", cuyos hijos emigraron a la ciudad en busca de trabajo, y más susceptibles a la soledad y la depresión. En cambio, algunos jubilados se constituyeron en comunidades de asistencia mutua y otros -siete millones- se anotaron en las universidades para mayores que el gobierno fomenta para mantenerse mentalmente activos y evitar la soledad.

Tang Weiyu es una antigua empleada de una planta eléctrica de 87 años. Flaca y ligeramente encorvada, conserva aún mucha de la energía que necesitó para salir adelante en su juventud. "Tuve que dejar la escuela para cuidar a mis hermanos. Para poder estudiar me anoté en clases nocturnas", recuerda. Ahora está aprendiendo inglés, pero también caligrafía y le interesa la medicina tradicional. Se mudó a Rayo de Sol tras la muerte de su hija, cuenta, para no estar sola. Y se muestra de acuerdo con Tingting, su profesora. "La experiencia nos beneficia a todos. Los jóvenes tienen hoy en día mucha presión, y un alquiler barato los ayuda mucho. Y para nosotros es como vivir en familia; nos mantenemos jóvenes de espíritu", cuenta.

Cada domingo, ella y una decena de ancianos más, de entre 67 y 97 años, acuden a la sala de estudio con sus apuntes. "Vamos, lo están haciendo muy bien", los alienta Tingting. El negocio de las residencias de mayores se disparó: en 2017, China contaba con 155.000 de estas instituciones, un aumento interanual del 10,6%, y 7,44 millones de camas, un 2% más. Según la Academia China de Ciencias Sociales, este sector alcanzará un valor de 13.000 millones de yuanes (unos 1900 millones de dólares) para 2030.

Dificultades para el gobierno chino

Pero los centros privados pueden representar un gasto imposible u ofrecer una calidad insuficiente, mientras que los centros públicos aún son muy escasos, y reservados en su mayor parte a ancianos sin hijos o con discapacidades. Con el plan quinquenal del Consejo de Estado, el Ejecutivo chino apunta, entre otros problemas, a la falta de personal calificado.

Dadas estas carencias, el de los cuidados geriátricos es uno de los sectores en los que el régimen se muestra más abierto a la inversión extranjera. Este mes, el Consejo de Estado anunció una serie de medidas para facilitarla.

Rayo de Sol, con su modelo mixto público/privado, puede marcar una de las opciones de futuro. Su programa de voluntariado, también, aunque aún está en periodo de pruebas, según informa el director. A Tingting el contrato de alquiler se le acaba en un par de meses, pero su intención es renovarlo por otros seis meses. "No quiero dejar a mi grupo con el curso por la mitad", dice la joven.

El País

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