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Lavagna y Massa tuvieron su cumbre, en secreto y sin fotos

Lavagna y Massa, durante un acto por la campaña para las elecciones legislativas de 2017
Lavagna y Massa, durante un acto por la campaña para las elecciones legislativas de 2017 Fuente: Archivo
Se vieron en el barrio de Saavedra, luego de los encuentros que el economista tuvo con Lifschitz y Pichetto, que lo subieron a la carrera presidencial
Marcelo Veneranda
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19 de enero de 2019  

Luego de recibir en su casa de Cariló - y compartir fotos con ellos- al gobernador santafesino, Miguel Lifschitz , y al senador nacional Miguel Ángel Pichetto , que en declaraciones posteriores se encargaron de subirlo a la carrera presidencial, Roberto Lavagna se reunió anteayer, en su domicilio porteño, con Sergio Massa . A solas, sin asesores ni fotos.

El contraste puede interpretarse desde más de un extremo. Que se trató de un encuentro más de los que cada 15 días -y hace meses- comparten el exministro de Economía y el líder del Frente Renovador y que, como los anteriores, no necesitaba ser retratado ni divulgado. O que, en el otro extremo, no darlo a conocer fue la opción elegida para que el vínculo entre Massa y Lavagna no sea equiparado con el del resto de los feligreses que se acercan por estos días al economista.

Las dos visiones eran parte de las teorías que ayer se aventuraban cerca de los protagonistas, que en todos los casos negaron que las versiones de una postulación nacional de Lavagna hayan generado tensión con el tigrense, quien ya blanqueó su ambición presidencial y tuvo en Lavagna, desde 2013, a un consultor y socio político, no un rival. No porque la candidatura de Lavagna sea una realidad, sino porque su sola mención proyecta una sombra que opaca los movimientos de Massa, de Pichetto y del tercer contendiente de Alternativa Federal, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey.

La proyección real de esa sombra también es materia de debate. Con Lifschitz a la cabeza, quienes visitaron a Lavagna en estos últimos días no dudaron en señalar que el economista está interesado en dar la pelea, aunque plantearon condiciones que parecen hoy imposibles de concretar: que el exministro aceptaría ser candidato de una unidad opositora sin internas y con la potencia suficiente para superar la polarización entre el presidente Mauricio Macri y Cristina Kirchner.

Para cumplir ese planteo, solo restaría convencer a Massa, Urtubey y a los votantes de la expresidenta.

En el entorno cercano de Lavagna repiten el mismo mantra de otros años electorales: que el economista no piensa ser candidato, que cree que es tiempo de "los jóvenes" y que solo le interesa ayudar a construir una unidad electoral capaz de traducirse en un gobierno de unidad nacional.

Interpretan que progresistas como el gobernador Lifschitz necesitan de una figura como Lavagna en la boleta presidencial para no forzar a sus votantes a participar en una interna peronista ni a su partido, el socialismo, a convertirse en furgón de cola de las ambiciones de Massa, Urtubey y Pichetto.

También entienden que detrás del enfático apoyo de Eduardo Duhalde y algunos caciques gremialistas a Lavagna se esconde la voluntad de poner un pie en la mesa de negociaciones que los precandidatos de Alternativa Federal intentan desplegar con los gobernadores del PJ.

Consultados por LA NACION, Massa y Lavagna no levantaron el misterio del encuentro en el barrio de Saavedra. "Roberto es un tipo generoso que siempre puso el hombro para construir una alternativa política y que representa un faro que la Argentina mira cuando piensa en el crecimiento y más en estos momentos de crisis económica", dijo el tigrense de su anfitrión. Pero nada sobre la reunión. En esto coincidió con Lavagna.

En el Frente Renovador ensalzan el vínculo entre Massa y Lavagna con anécdotas de los tiempos en que ambos sobrevivieron la transición entre la presidencia de Eduardo Duhalde y la de Néstor Kirchner.

Pero, sobre todo, apuntan que no es la primera vez que "desde afuera" se intenta agitar la relación. Señalan que no solo Daniel Scioli como candidato presidencial del kirchnerismo, sino también Mauricio Macri como presidente electo intentaron sumar a Lavagna a sus equipos.

Luego de una gira por las rutas de Mendoza y un nuevo raid que este fin de semana lo llevará primero al interior bonaerense y luego al norte del país, Massa prefiere dejar atrás la novela de Lavagna.

Ayer presentó un informe sobre las desigualdades en la Argentina, que mide desde las disparidades laborales, sanitarias y educativas entre las provincias más postergadas y la Capital Federal hasta los desequilibrios entre varones y mujeres.

Con ese informe bajo el brazo, partirá hoy hacia General Madariaga y Tordillo, y el lunes a Maipú y Coronel Vidal, en la provincia de Buenos Aires; mientras que el martes viajará a Salta, donde se verá con Urtubey, y el miércoles a Tucumán. Seguido por su propia sombra.

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