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Alfaro saca conclusiones: hay que recuperar el ánimo y definir el esquema

Fuente: Télam
Franco Tossi
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21 de enero de 2019  • 23:59

Boca se enfoca en la visita a Newell's en el Parque de la Independencia. Allí reanudará su marcha en la Superliga, el torneo que lo encuentra en el sexto lugar, a 12 unidades del puntero, Racing. Los dos partidos pendientes, frente a San Martín, de San Juan, y Atlético Tucumán en La Bombonera lo ilusionan con recortar esa desventaja. Pero también son días en que los xeneizes se enfocan en el rearmado del grupo, en cómo y quiénes desandarán el calendario.

Un receso de verano extraño recorrió Boca, con apenas dos partidos amistosos en Mar del Plata: derrota por 2-0 frente a Unión, que expuso dudas y preocupación, y la victoria de antenoche sobre Aldosivi por 2-1, que tranquilizó un poco los ánimos. Actuaciones que, a su vez, sirvieron para que Boca y Gustavo Alfaro sacaran conclusiones importantes, camino al futuro.

Hay una cuestión que, probablemente, sea prioridad para el nuevo director técnico. No hubo descansos, vacaciones ni momentos con la familia que sacaran a algunos jugadores de la final perdida a manos de River por la Copa Libertadores: el efecto Madrid todavía repercute. No solamente en el recuerdo doloroso de haber integrado la postal llena de frustración, sino que además que los niveles de las individualidades siguen bajos. El propio Alfaro lo señaló: "Entre otras cuestiones futbolísticas, trabajamos en lo grupal y en la faz personal. Hay que recuperar a todos en su estado de ánimo".

Por otro lado, el tiempo de trabajo que tuvo este cuerpo técnico fue pequeño y ajustado. Eso produjo que en esa cantidad escasa de amistosos el entrenador no pudiera plasmar la mejor formación para reiniciar la temporada oficial: si bien mutó el esquema y la idea de un encuentro a otro, lo hizo con una mezcla de jugadores que se perfilan como titulares y otros que tendrán menos lugar, como los juveniles, a los que llevará de a poco, con paciencia. Así, el nuevo Boca irá armándose en medio de la competencia. Todo un riesgo, claro.

El aspecto más negativo que se llevó el cuerpo técnico estuvo en las fallas de la última línea, una historia conocida y que se repite. Si los equipos de Alfaro tienen fama de ser duros y brindar seguridad en el fondo, este no fue el caso. Es cierto que faltan horas de trabajo, pero el comienzo fue errático.

En el balance general también hubo desatenciones y errores puntuales. Y las alarmas se encienden también por los problemas que se mantienen a la hora del retroceso. Junior Alonso -fue probado como central y como lateral izquierdo, pero no jugó bien- y Julio Buffarini salieron en la foto de los goles recibidos, a partir de fallas propias de principiantes; Carlos Izquierdoz no tuvo la firmeza que se lo conoció y Lucas Olaza sigue mostrando una timidez que en Talleres no tenía, tanto para atacar como para marcar, función en la que resalta la flaqueza.

Existe otra cuestión que no terminó de cerrar. "Hay aspectos del 4-3-3 de Guillermo [Barros Schelotto] que se puede aprovechar", había dicho Alfaro en su presentación. Una de las que probó fue la velocidad Cristian Pavón y Sebastián Villa como extremos, pero el DT no se convenció y parece difícil que el ensayo se repita. Al menos en lo inmediato. Solo uno de ellos sería titular. Tevez, su "abanderado", sufrió con esa idea. "El problema que tuvimos con Carlitos es que la pelota no llegó a él", analizó el entrenador.

La última prueba llevó cierto alivio. El esquema cambió y para bien. El 4-2-3-1 dio paso al 4-4-2. Si bien Tevez no jugó, se aceitó algo que puede influir para mejor: en la franja izquierda de la línea de volantes estuvo Emanuel Reynoso como generador de juego. Bebelo se conectó, aportó a la fluidez que manifestó el mediocampo y exhibió soltura y libertad para cumplir la función que desarrollaba Mauro Zárate, que a su vez se vistió de Tevez, hoy el titular. El armado de la sociedad fue un síntoma muy positivo para el ataque. Por ahí puede andar la idea más convincente.

Frente a Aldosivi se vio un equipo más equilibrado y compacto, sobre todo por la inclusión de la dupla Iván Marcone-Jorman Campuzano en el eje del campo. El exvolante de Lanús es de marca y quite, mientras que el colombiano mostró calidad y decisión para jugar. Una característica no pasó inadvertida: ninguno de ellos se desentiende cuando deben intercambiar funciones. El combo dejó muy conforme al entrenador rafaelino.

Se avecina lo importante. Alfaro ya tomó nota y tiene las primeras conclusiones.

Un zaguero y dos volantes, los últimos deseos de Alfaro

Entre la planificación y el análisis, Gustavo Alfaro evaluó qué puestos necesita reforzar. Con la pretemporada finalizada y la competencia a la vuelta de la esquina, el rafaelino considera que el ideal es que lleguen otros tres refuerzos. "Un central más, porque se nos fueron dos [Lisandro Magallán y Leonardo Balerdi]; también me gustaría un volante de las características de Reynoso y uno vertical. Con esas piezas tendría el recambio que uno pretende", expresó. La posibilidad de José Luis Palomino asoma caída, por eso apareció la de Lisandro López, exzaguero de Arsenal; más complejo es el arribo de un mediocampista creativo, mientras que se podría reflotar la negociación por Ángel González, de Godoy Cruz, un volante por la derecha que se destacó en el último año.

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