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Efecto Bolsonaro: por qué Brasil es la gran esperanza de la economía argentina

La mayor potencia de la región proyecta crecer más de un 2,5% este año; el 37% de las exportaciones industriales argentinas van a ese país; autos, químicos, plásticos y alimentos, los principales rubros que buscan capitalizar esa demanda; hay incertidumbre sobre el Mercosur
La mayor potencia de la región proyecta crecer más de un 2,5% este año; el 37% de las exportaciones industriales argentinas van a ese país; autos, químicos, plásticos y alimentos, los principales rubros que buscan capitalizar esa demanda; hay incertidumbre sobre el Mercosur Fuente: AFP - Crédito: Evaristo Sa
Esteban Lafuente
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28 de enero de 2019  • 00:01

Para la industria argentina, las únicas buenas noticias se escuchan en portugués. En un contexto local marcado por altas tasas de interés y caída del consumo , el crecimiento económico en Brasil llega como un motor que proyecta incrementar la demanda e impulsar las exportaciones argentinas en 2019. Vehículos, químicos, plásticos y alimentos son algunos de los rubros que se preparan para aprovechar el envión.

La mayor potencia regional parece haber dejado atrás su peor recesión histórica. Según los últimos datos del Banco Central de Brasil, la actividad económica se incrementó 1,86% en noviembre y se encamina a un crecimiento de entre 2,5% y 3% en 2019, su mejor desempeño desde 2014.

El dato es particularmente relevante para la Argentina. Brasil es el principal socio comercial del país, y en 2018 recibió el 37% de las exportaciones totales de manufacturas de origen industrial local, que representaron US$7631 millones según los datos del Indec.

La expectativa es continuar con la tendencia de la mano del nuevo tipo de cambio, la mayor demanda brasileña y la preferencia aduanera que, por ahora, brinda el Mercosur.

Dos de cada tres dólares de las exportaciones industriales que la Argentina realiza a Brasil corresponde al segmento vehículos
Dos de cada tres dólares de las exportaciones industriales que la Argentina realiza a Brasil corresponde al segmento vehículos

"Desde el punto de vista macroeconómico, cada 1% que crece Brasil arrastra un 0,25% a la Argentina, y las expectativas ahora son buenas en cuanto a inversiones en construcción y la agricultura", plantea Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina, que tiene a su pick up Hilux, fabricada en Zárate, como producto estrella.

"El año pasado terminamos con récord histórico de exportaciones, y a esta altura del año ya tenemos pedidos de Brasil como mínimo un 10% mayores a los de 2018", se entusiasma el ejecutivo y agrega que tras exportar 50.000 unidades el año pasado, proyectan superar las 56.000 este año.

Los números oficiales respaldan las expectativas del sector. Según el Indec , dos de cada tres dólares de productos industriales exportados a Brasil se originaron en el segmento vehículos (US$5028 millones), con un incremento interanual del 35,6%. Otro rubro destacado dentro de las manufacturas derivadas del sector químico y plástico, con una participación del 17%.

"Ya tenemos pedidos de Brasil como mínimo un 10% mayores a los de 2018", se entusiasma Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina.
"Ya tenemos pedidos de Brasil como mínimo un 10% mayores a los de 2018", se entusiasma Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina.

"Brasil y Argentina vienen siendo mercados anticíclicos. Cuando allá el sector se desplomó, el mercado local estaba en ventas récord, y a partir de este año se invierte", plantea Rodrigo Pérez Graziano, director de Relaciones Externas para América Latina del grupo PSA (Peugeot y Citroën), en referencia al desplome del mercado brasileño, que cayó de 3,6 millones de unidades en 2012 a 1,9 millones en 2016.

"Si bien ahora está lejos de volver rápido al máximo histórico, cerró 2018 arriba de 2,5 millones y podría crecer un 15% este año. Eso tiene un impacto fenomenal para la industria local, que podría verse más beneficiada por la demanda brasileña que perjudicada por el impacto negativo de la caída propia del mercado interno", añade el ejecutivo.

Otro de los sectores industriales que busca crecer es el de alimentos y bebidas, especialmente en los derivados de molinería (harinas, panificados), lácteos y derivados de hortalizas, legumbres y frutas. Según estimaciones de Copal, la central que nuclea a las principales empresas del sector, Brasil es el segundo destino de exportación del rubro Alimentos y Bebidas, y allí se destinan el 7% de la industria.

"La integración con Brasil no es un mero dato político, sino una necesidad desde el punto de vista macroeconómico, porque hay complementariedad de esquemas productivos y en muchos rubros, integración vertical", plantea Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la UIA y titular de Copal.

El crecimiento brasileño, observa Funes de Rioja, puede atenuar el desplome del mercado interno. Según datos de Scentia, el consumo masivo se retrajo 1,5% en 2018 y acumula tres años consecutivos de caída.

"Actualmente estamos trabajando como máximo a 60% de la capacidad instalada y todo lo que empuje la demanda es importante, porque hace más eficiente el recurso disponible y permite cierta baja en los costos. De todas maneras, el horizonte de exportación requiere previsibilidad para que se extienda en el tiempo", dice el empresario.

Dudas por el bloque regional

La contracara del repunte económico brasileño es la incertidumbre acerca del futuro del Mercosur. La intención de Jair Bolsonaro de flexibilizar las reglas del bloque y abrirse a acuerdos bilaterales de libre comercio podría impactar negativamente en las exportaciones argentinas, hoy con privilegio impositivo frente a la competencia exterior.

Jair Messias Bolsonaro impulsa una flexibilización del Mercosur
Jair Messias Bolsonaro impulsa una flexibilización del Mercosur Fuente: Reuters - Crédito: Srgio Moraes

"La discusión arrancó y está bien encaminada. Hay una necesidad de negociar en conjunto el futuro del Mercosur", plantea Herrero, en referencia a la reciente reunión entre Macri y Bolsonaro, en Brasilia. "Hay un montón de cosas a rever pero no está en riesgo la dependencia que un país tiene del otro. Hay temas similares en competitividad y, si uno está dispuesto a abrirse a mercados, se puede hacer en conjunto y de manera ordenada. Hay que entender en qué nos vamos a especializar y cómo vamos a ser competitivos para exportar, y en qué negocios no vamos a estar", añade.

Según Funes, la integración económica es clave en la negociación. "Hay que hacer más ágil al Mercosur. En el caso de la alimentación, buscar compatibilización de normas técnicas mirando no solo el comercio intra zona, sino también al exterior".

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