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Bolsonaro: "No será fácil sacar a Maduro del cargo"

En una entrevista con The Washington Post, el presidente brasileño se refirió a la crisis que vive Venezuela
En una entrevista con The Washington Post, el presidente brasileño se refirió a la crisis que vive Venezuela Crédito: Archivo
Lally Weymouth
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24 de enero de 2019  • 19:04

DAVOS, Suiza.- Esta semana, el flamante presidente brasileño, Jair Bolsonaro , tuvo su presentación a nivel internacional en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. Conocido como el "Trump de los trópicos" por su enfoque populista, sus opiniones nacionalistas y su admiración por el presidente norteamericano, Bolsonaro llevó adelante una campaña electoral inusitada, principalmente en las redes sociales.

Ahora tendrá que resucitar la estancada economía brasilera, atraer inversiones extranjeras y reducir la corrupción y los índices de violencia. Bolsonaro sedujo a los brasileños hartos de la profunda recesión económica y de graves escándalos de corrupción. En Davos, conversó con Lally Weymouth, periodista del diario The Washington Post.

-Después de muchos años, usted parece ser el primer presidente brasileño que desea mantener relaciones estrechas con Estados Unidos. ¿Admira al presidente Donald Trump ?

-Sí, admiro al presidente Trump, en gran medida por su intento de recobrar la grandeza de Estados Unidos. Nosotros también queremos un Brasil grande. En Brasil hubo una tradición de larga data de elegir presidentes que resultaban ser enemigos de Estados Unidos. Por mi parte, yo siempre admiré al pueblo estadounidense y sus políticas públicas. Por lo tanto ya he tenido seis reuniones con altos funcionarios del gobierno norteamericano, incluido el asesor de seguridad nacional, John Bolton. Y tengo planeado visitar Estados Unidos en marzo.

-¿Qué piensa del régimen del presidente Nicolás Maduro? ¿Cree que cambiar de régimen es una buena idea? ¿Qué puede hacer Brasil en pos de ese objetivo?

-Siempre hemos estado en contra del régimen de Maduro, en especial debido a los lazos muy cercanos entre Venezuela y los expresidentes brasileños Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff, así como con Cuba. El actual régimen venezolano debe ser cambiado.

-¿Cómo cree que ocurrirá ese cambio?

-Por supuesto que hay que sacar a Maduro del poder. Pero resulta que tiene a 70.000 cubanos de su lado, así que no será fácil sacarlo del cargo.

-¿Estaría dispuesto a enviar tropas brasileras?

-No vamos a embarcar a Brasil en una intervención militar. Históricamente, no hemos recurrido a la intervención militar para solucionar los problemas.

-Al mismo tiempo, lo de Venezuela es una catástrofe humanitaria.

-Brasil le ha dado la bienvenida y ha acogido a las bandadas de inmigrantes venezolanos que llegan a nuestro país. Los hemos relocalizado en distintas partes de Brasil y los ayudamos con la transición. Ya casi hemos llegado a nuestro límite de capacidad y le hemos dado claras señales a la dictadura de Maduro de que Brasil quiere ver un cambio del actual régimen de Venezuela.

-¿Cree que a Maduro le importa?

-Yo creo que sí. Nuestro servicio de inteligencia nos indica que hay un significativo nivel de insatisfacción entre los mandos militares venezolanos. El ejército fue cooptado en su momento por el expresidente Hugo Chávez, pero las señales que envían las fuerzas armadas indican que la cohesión interna no es la misma que antes.

-En Estados Unidos la gente está preocupada por sus comentarios sobre las mujeres y la comunidad LGBT. Usted ha dicho que tener una hija es "una debilidad", ¡y usted mismo tiene una hija! Uno de los miembros de su gabinete, la ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, dijo que desde el inicio de su gobierno "los nenes visten de celeste y las nenas, de rosa". ¿Le parece realmente necesario? ¿Por qué está haciendo esas cosas?

-Me han acusado de atacar a las mujeres, a los negros, a los gays, y a los pueblos indígenas. Si todo eso fuese cierto, ¿podría haber ganado la elección y haber gastado menos de un millón de dólares?

-Pero tiene que decir algo al respecto. ¿Cómo puede decir que tener una hija es un acto de debilidad?

-Fueron bromas, nada más. Es muy común que la gente haga bromas.

-Algo tiene que decir al respecto…

-Ya manifesté mi opinión al respecto.

-Usted dijo "prefiero tener un hijo adicto que un hijo gay". Si lo piensa en retrospectiva, ¿no debería ser el presidente de todo el pueblo brasileño y olvidarse de las bromas?

-Para mí esa información es nueva. Nunca la había escuchado.

-Así fue informado.

-¿Usted realmente le cree a la prensa escrita? ¿Realmente le cree con los ojos cerrados?

-Sí, yo me formé en la prensa escrita.

-No estoy dudando del medio al que usted pertenece. En Brasil, los diarios son todos lo mismo y una misma cosa.

-¿Puede asegurarles a las mujeres y a la comunidad LGBT que hay lugar para ellos en Brasil?

-¡Amo a las mujeres!

-¿Y puede asegurarle a la comunidad LGTB que hay lugar para ellos en Brasil?

-En Brasil hay lugar para todos. Quiero que todos sean felices. Pero no voy a permitir que un niño de 6 años sea expuesto a contenido homosexual en el ámbito escolar.

-¿Y su compromiso con la democracia? Durante la campaña, usted expresó su admiración por la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985. Dijo que sería bueno volver atrás 40 o 50 años. Y hay muchos oficiales militares en puestos claves de gobierno.

-Los militares salvaron al Brasil.

-¿Los militares salvaron al Brasil?

-En 1964, los militares salvaron al Brasil de una potencial dictadura.

-¿Y usted, presidente? Usted fue electo democráticamente. ¿Tiene un compromiso con la democracia hoy en Brasil?

-Vamos a sostener a la democracia cueste lo que cueste. La expresidenta Dilma Rousseff tenía varios terroristas en su gabinete, y nadie decía nada. Lula y Dilma amaban a Fidel Castro, y a veces elogiaban el gobierno del presidente Kim Jong-un, de Corea del Norte. Esas son las personas que se llenaban la boca hablando de democracia en Brasil. Yo represento la libertad y la democracia. Nuestras fuerzas armadas pueden dar fe de lo que estoy señalando.

-En Estados Unidos, nuestras Fuerzas Armadas son poderosas, pero nuestra democracia también es muy poderosa. Así que es posible tener las dos cosas.

-Las Fuerzas Armadas son las garantes de la democracia.

-Durante la campaña, usted habló mucho sobre terminar con la corrupción, incluido el escándalo de lavado de dinero del Lava Jato, en el que estuvieron implicados muchos políticos. Usted nombró a Sergio Moro como ministro de Justicia. ¿Qué hará su gobierno para luchar contra la corrupción?

-El ministro de Justicia Moro tiene a su disposición todas las herramientas para remontar el rastro del dinero. Los corruptos ya no tendrán la vida fácil en Brasil.

-Tengo que preguntarle sobre el escándalo que salpica a su hijo, el recientemente elegido senador Flávio Bolsonaro. A su hijo se lo acusa de haber contratado a muchas personas con estrechos vínculos con las pandillas.

-Ese no es un tema de gobierno ni de administración federal, ni tampoco asunto suyo, pero voy a expresar mi opinión al respecto. En gran medida, el apellido Bolsonaro es la razón de tanta visibilidad. Lo que se ha dicho de él hasta el momento es resultado de acusaciones políticas de gente que quiere criticar mi gobierno. Mi hijo siempre trabajó con los servicios militares del estado de Río de Janeiro y ha entregado más de 300 condecoraciones y grados honoríficos a miembros de la fuerza que sirvieron en combate. Dos de ellos ahora son acusados de delitos. No se puede culpar a la persona que los condecoró. Si aparece alguna evidencia contra mi hijo, será castigado como cualquiera y cumplirá su condena.

-Usted habló mucho de combatir el crimen, que en su país es muy alto. Desde que asumió, ha facilitado el acceso de la gente a las armas. ¿Eso es bueno para combatir el crimen?

-Quienes me critican tuvieron el poder en Brasil durante 13 años, y aplicaron una política dura para asegurarse de que los ciudadanos de buena voluntad no puedan tener armas para defenderse. Como resultado, la violencia creció en Brasil, no disminuyó. En 2005, tuvimos un referéndum y la población brasilera decidió que estaba en su legítimo derecho de comprar armas y municiones. Lo único que estoy haciendo es implementar la decisión que tomó el pueblo de Brasil.

-Su campaña fue asombrosa, desde el sillón de su casa, mayormente a través de las redes sociales, y sin gastar mucho dinero.

-No fue tanto que elegí quedarme en casa, sino que tuve que pasarme 22 días en el hospital porque me apuñalaron.

-Durante un acto de campaña, ¿verdad?

-La gente me llevaba en andas por la calle. Esa vez había como 30.000 personas en el acto. Un hombre vinculado al partido izquierdista Socialismo y Libertad me apuñaló y giró el cuchillo adentro.

-Escuché que al volver a Brasil tendrá que someterse a una nueva operación.

-Sí, el lunes que viene.

-Se dice que la reforma previsional es el tema económico más importante actualmente en Brasil. Aumentar la edad jubilatoria y recortar los beneficios de los jubilados podría tener un costo político elevado. ¿Apoya la medida?

-La reforma propuesta es impopular… Si no se aprueba, desatará el colapso económico.

-¿Cree poder hacerla aprobar por el Congreso?

-No tengo alternativa.

-Usted ha dicho que tal vez sea presidente por un solo mandato, debido a las impopulares medidas que deberá tomar.

-Es posible, así es.

-¿O sea que decidió no presentarse a la reelección?

-El jurado sigue deliberando.

-Igual usted acaba de asumir.

-Pienso que hay que gobernar con el ejemplo.

-¿Enfrentando temas realmente importantes, pero realmente impopulares?

-Ese tipo de reformas hay que encararlas durante el primer año. Después, avanzar con esas cosas se hace mucho más difícil.

Traducción de Jaime Arrambide

The Washington Post

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