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Más allá del muro: a un caballo mexicano invicto en 14 carreras lo creen el menos indicado para ganar en los Estados Unidos

Kukulcán está por segunda vez en los Estados Unidos y es una de las atracciones en los establos de Gulfstream Park, donde correrá el sábado
Kukulcán está por segunda vez en los Estados Unidos y es una de las atracciones en los establos de Gulfstream Park, donde correrá el sábado Crédito: Adam Coglianese
Carlos Delfino
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25 de enero de 2019  • 08:10

El turf mexicano no tenía registros de un caballo que ganara sus primeras 14 carreras hasta que surgió Kukulkán, el pura sangre con nombre de serpiente de la mitología maya que ganó la Triple Corona de su país en 2018. Trece de esas competencias fueron en el hipódromo De las Américas, en la capital de México, y la más reciente en la Copa del Caribe disputada el mes pasado en Gulfstream Park, al norte de Miami, el mismo escenario norteamericano en el que el zaino del corazón en la frente arriesgará su invicto este sábado en la Pegasus World Cup (G1), la prueba que tiene premios por nueve millones de dólares y donde la mayoría no cree que sea capaz de tenerlo como protagonista.

Casi imposible encontrar en el mundo a un ejemplar sin derrotas en 14 salidas que prometa un dividendo de 30 dólares por cada uno. Menos imaginable resulta cuando, además, en su montura estará por primera vez el carismático italiano Frankie Dettori, reconocido como el mejor jockey del planeta por la Federación Internacional de Autoridades Hípicas (IFHA, según sus siglas en inglés) y ganador de dos versiones de la Breeders' Cup en Churchill Downs, en noviembre, la última vez que dejó Europa para correr en los Estados Unidos. La temporada pasada, mientras Kukulkán agigantaba su leyenda en la hípica latina en su segundo año en las canchas, el jinete se quedaba con siete de los 100 grandes premios más importantes del mundo, de los cuales nadie llega a estar ni en la mitad de ellos.

Kukulkan, con su galopador, vareando en el hipódromo de Hallandale Beach
Kukulkan, con su galopador, vareando en el hipódromo de Hallandale Beach Crédito: @GulfstreamPark

"Si Kukulkán va a perder el invicto, que sea contra los mejores", dijo Fausto Gutiérrez, su entrenador, generando una grieta entre los quienes coinciden con la opinión del preparador y los que creen que el caballo mexicano debería ser anotado en un nivel que esté a su alcance, en lo teórico. El hecho de no haya perdido jamás lleva a considerar que todavía no ha demostrado todo su potencial y que la proyección es ilimitada. A eso se aferra la ilusión de presentarles batalla en un cotejo que se creó hace tres años poniéndole precio a cada gatera e integrando a los propietarios a las ganancias del evento por todo concepto.

Uno de los galopes de Kukulkán en Gulfstream Park

Kukulkán es una revolución y tiene un abuelo materno famoso. Se trata del norteamericano Bernardini, que ganó seis de sus ocho carreras, incluidos tres Grupo 1 en tres hipódromos diferentes de los Estados Unidos, y solamente perdió en el debut y en la Breeders' Cup Classic (G1) ante el crack argentino Invasor, en 2006, el único año en el que compitió. En los genes, entonces, también se esconden las esperanzas de que el caballo que viajó la semana anterior a Florida por segunda vez sea capaz de estar a la altura de las principales figuras locales. Una curiosidad: en una carrera en la que el favorito es uno de los que estuvo ternado para Caballo del Año en los premios Eclipse (los Martín Fierro hípicos norteamericanos), un concesionario de autos de alta gama eligió al mexicano para promocionar sus joyas. Por eso los afiches los tiene enfrentados al vehículo negro y al crack azteca sobre la arena, con la manta sobre la ligustrina y el fondo del galpón en el que se amontonan los boxes.

Después de batir a ejemplares de Venezuela, Puerto Rico, Panamá, Jamaica y República Dominicana, Kukulkán coincidirá en la pista con once norteamericanos. Un ejemplo de lo que aumentan las exigencias es que entre ellos aparece Accelerate, que ganó seis de sus últimas siete carreras, acumula ganancias por 5.792.480 dólares y un triunfo lo pondría en el top 10 de los caballos más ricos de la historia de los Estados Unidos. El denominado bólido mexicano no llega ni al 10% de aquella cifra en toda su campaña y si terminara, por ejemplo, en el quinto puesto obtendría un premio -550.000 dólares- superior a los 326.484 que cosechó en sus 14 carreras anteriores.

En ese contexto, México celebra la inclusión en la fiesta de su emblema en una hípica a la que hasta aquí ha aportado notables jockeys. Y se aferra a una frase que el entrenador de básquet Rudy Tomjanovich pronunció cuando Houston Rockets ganó el anillo de la NBA en 1995, por segundo año seguido: "Nunca subestimes el corazón de un campeón".

El reconocimiento del paddock, el viernes

Tres argentinos son parte de la fiesta

En la jornada de la Pegasus World Cup, el campeón argentino Hi Happy se quedó sin una gatera en la versión inaugural de la versión Turf y volverá al país para ser reproductor. No obstante, otros tres ejemplares nacionales estarán en la pista de césped del hipódromo de Gulfstream Park: las yeguas Si Que Es Buena y Top Cats coincidirán por segunda vez en una carrera, ahora en el La Prevoyante Stakes (G2), y el caballo Village King será el único sudamericano en el W.L. McKnight Stakes (G2), también sobre 2400 metros y con 200.000 dólares en recompensas.

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