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Crecimiento y distribución, ¿el huevo o la gallina?

Juan Carlos de Pablo
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27 de enero de 2019  

¿Primero tiene que crecer el producto bruto interno (PBI), para poder luego redistribuir? ¿Hay que redistribuir para poder crecer? ¿Crecimiento y redistribución tienen que ser simultáneos? Estas preguntas vienen siendo discutidas desde el comienzo mismo del análisis económico. Con diferencia de un siglo, y a partir de circunstancias distintas, David Ricardo y John Maynard Keynes respondieron los interrogantes de manera algo diferente. ¿Cuál es la contestación válida, en la Argentina de 2019?

Sobre el particular, hablé con el austríaco Paul Patrick Streeten (1917-2019). Nacido Hornig, se cambió el apellido en honor a la familia que lo cobijó en Inglaterra. En una autobiografía afirmó: "Dada la vida que me ha tocado vivir, no tengo raíces en la tierra; por eso la titulé Raíces aéreas. Los accidentes han sido cruciales en mi vida. Mirándolos retrospectivamente, parece como que hubiera cierta planificación en dichos accidentes". No es para menos, puesto que ser judío e izquierdista era suficiente motivo para terminar en un campo de concentración. Le resultaba humillante haber sido rechazado por los austríacos por judío y hecho prisionero por los ingleses por austríaco. En 1943 resultó gravemente herido, teniendo que vivir hospitalizado durante un año. Nunca más pudo hacer uso pleno de su brazo y pie izquierdos. Siempre llevó en su cuerpo (cuello y brazo) algunas de las esquirlas.

-Además de ser profesor en las universidades de Oxford y de Boston, la profesión lo llevó a conocer muchos países.

-En efecto, asesorando al Banco Mundial, visité la India, Pakistán, Bangladesh, China, Filipinas, Malasia, Sri Lanka, Israel, Mauricio, Malta, Egipto, Nigeria, Costa de Marfil, Kenia, Kuwait, Tanzania, Panamá, Trinidad, Barbados, Brasil, Chile, Venezuela y México. Además de la Argentina.

-¿Cómo se visualiza a sí mismo?

-Me intriga la distancia que existe entre los que piensan y los que hacen, entre los académicos y los hombres prácticos. Disminuir esa distancia siempre me pareció un desafío excitante. Los burócratas tienen sentido de la dirección, pero sin liderazgo, copian los antecedentes y evitan los riesgos. Necesitamos utópicos pedantes o pedantes utópicos, que conozcan a fondo los detalles, pero que también tengan visiones, fantasías solo parcialmente utópicas.

-Crecimiento y distribución es una cuestión que desde siempre ocupa un lugar central en la reflexión económica.

-Para Ricardo, la de la distribución funcional del ingreso era la cuestión, porque partía de la base de que el PBI se ubicaría en el máximo nivel posible, dadas las dotaciones de recursos y la tecnología en uso. Para Keynes, por el contrario, la cuestión central era la de cómo el nivel de actividad alcanzaba su potencial. Ninguno de los dos planteó la cuestión de la redistribución del ingreso, porque, como usted bien sabrá, el primero se ocupó de la distribución y el segundo de solucionar problemas de empleo.

-¿Quién se ocupó de la cuestiónde la redistribución?

-John Stuart Mill, quien llegó a proponer separar las leyes de la producción de las leyes de la distribución. Muy cerca de la posición de Karl Heinrich Marx, quien proponía que cada uno aportara según su habilidad, y retirara según su necesidad, y en las antípodas de Vilfredo Pareto, quien sostenía que la distribución del ingreso resultaba de fuerzas que estaban más allá del accionar público.

-Todos exagerados.

-En efecto, la experiencia indica que los Estados pueden modificar la distribución del ingreso, pero también muestran las limitaciones de tal accionar. Porque, en última instancia, el esfuerzo y la asunción de riesgos tienen que tener sentido para quien los lleva a la práctica.

-Usted está diferenciando entre las implicancias distributivas del crecimiento y la redistribución que realizan los Estados.

-Así es. En la Argentina tres cuartas partes del gasto del gobierno nacional son los denominados gastos sociales, como seguridad social, subsidios de todo tipo, etcétera. Ninguno de los cuales fueron creados o modificados pensando en el crecimiento del PBI.

-En la Argentina de 2019, ¿hay que redistribuir para crecer?

-Ningún empresario instala una fábrica del producto X porque a él (o a ella) le gusta consumirlo. La instala para ganar plata, para lo cual tiene que tener demanda. Más allá de las pifiadas sectoriales, como por ejemplo instalar una fábrica de hielo en la Antártida, el argumento de la redistribución como motor del crecimiento supone que los demandantes ya saciaron todas sus necesidades. No conozco ningún país del mundo donde se haya llegado a esa situación.

-En la Argentina de 2019, ¿hay que redistribuir "al revés"?

-Buen punto. El grueso de las inversiones se financia con la generación interna de fondos. Cuando luego de pagar los impuestos a las empresas les quedan muy pocos recursos, cabe esperar que se realicen algunas inversiones, pero no que haya un boom de inversiones.

-¿Y los fondos que se blanquearon?

-Antes de pensar en gravarlos de manera específica, en contra de lo que se dijo cuando se dispuso el blanqueo, los dirigentes políticos deberían preguntarse por qué alrededor de 90% de los fondos blanqueados permanecen fuera de su país.

-Don Paul, muchas gracias.

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