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Obligado a ceder, Trump reabrió el gobierno por unas semanas

Trump, golpeado en las encuestas por su postura, accedió a abrir la administración hasta febrero
Trump, golpeado en las encuestas por su postura, accedió a abrir la administración hasta febrero Crédito: Susan Walsh/AP
El mandatario acordó con los demócratas una financiación temporal de la administración federal mientras vuelven a negociar los fondos para el muro
Rafael Mathus Ruiz
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26 de enero de 2019  

WASHINGTON.- Prometió firmeza, y abogó incansablemente por su muro durante 35 días. Pero, al final, Donald Trump hizo lo que más detesta: ceder.

Con el gobierno federal a media máquina y los efectos nocivos del shutdown apilándose, Trump aceptó un acuerdo temporal con la oposición demócrata en el Congreso para levantar el "cierre" parcial de la administración pública durante tres semanas mientras negocia un acuerdo para reforzar la seguridad en la frontera con México.

Los demócratas habían hecho esa misma oferta a fines del año anterior, antes de que empezara el shutdown, pero Trump se había negado, decidido a intentar conseguir cerca de 6000 millones de dólares para comenzar la construcción de un muro en la frontera con México, su principal promesa de campaña.

Ayer, bajo una fuerte presión por los efectos colaterales que provocó el cierre del gobierno federal más largo de la historia, y con su popularidad golpeada en los últimos días, Trump optó por aceptar las condiciones de los demócratas y postergó, por ahora, su demanda de obtener dinero para un muro.

Así y todo, desafiante, Trump amenazó con volver a "cerrar" el gobierno o declarar la emergencia nacional si no hay avances.

"Los muros no deberían ser controversiales", insistió Trump, al brindar un discurso, en soledad, en los jardines de la Casa Blanca para anunciar el nuevo impasse.

Dura derrota

El acuerdo significó un triunfo para los líderes demócratas en el Congreso, Nancy Pelosi y Chuck Schumer, y una dura derrota para Trump, quien tras prometer una y otra vez que se mantendría firme y amenazar con un cierre "por años", terminó con las manos vacías sin conseguir nada a cambio, luego de más de un mes de tironeos. El giro enfureció a sus seguidores en la ultraderecha.

"Buenas noticias para George Herbert Walker Bush: a partir de hoy, ya no es el endeble más grande en servir como presidente de los Estados Unidos", tuiteó Ann Coulter, una referente de la derecha radical, en referencia al expresidente republicano, un moderado que subió impuestos para cerrar el déficit fiscal.

El acuerdo significará un alivio, aunque sea temporal, para los 800.000 empleados públicos que estaban suspendidos o trabajaban sin cobrar su sueldo. Esos trabajadores cobrarán su salario retroactivo.

Enojados

Ayer, el director del FBI, Chris Wray, había elevado la presión al publicar un video dirigido a sus empleados en el que confesó estar enojado desde hace "mucho, mucho tiempo" por el shutdown, y pidió una solución a la "política disputa".

Más allá de la administración pública, el repliegue del gobierno federal ya había comenzado a dejar marcas y a desparramar efectos colaterales en el día a día de los norteamericanos. Empresarios y granjeros sufrieron problemas para recibir asistencia estatal, al igual que las familias de menores ingresos.

Hubo aeropuertos que sufrieron demoras más largas en las filas de seguridad por falta de personal de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, según sus siglas en inglés).

En los últimos días, consultoras y analistas habían comenzado ya a advertir sobre el impacto económico de un "cierre" duradero. La gota que rebalsó el vaso: vuelos demorados por falta de controladores aéreos.

Por todo eso, el costo político para la Casa Blanca comenzaba a ser difícil de sobrellevar. Todas las encuestas mostraban que la popularidad de Trump, históricamente baja, sufría un daño por su obstinación para conseguir unos 6000 millones de dólares para comenzar la construcción de su "muro o barrera de acero". Los últimos sondeos reflejaban que la aprobación de Trump, luego de llegar a superar el 40% hacia fines del año anterior, había caído otra vez al 37%, según Gallup.

"No tenemos más elección que construir un muro o una barrera de acero", insistió Trump, al cierre de su mensaje. "Si no recibimos un trato justo del Congreso, el Gobierno cerrará el 15 de febrero nuevamente o usaré los poderes que me otorgan las leyes y la Constitución de los Estados Unidos para hacer frente a esta emergencia. Tendremos gran seguridad", concluyó.

Ahora una de las incógnitas es cuándo dará el discurso sobre el Estado de la Unión, que Pelosi había suspendido. Pelosi, fortalecida como nunca, dejó la duda abierta. "El discurso no está planificado ahora", indicó.

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