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Sergio Casas: un "leal" que rompió para hacer su juego

Lucrecia Bullrich
Lucrecia Bullrich LA NACION
El gobernador Sergio Casas busca habilitar la re-reelección
El gobernador Sergio Casas busca habilitar la re-reelección
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27 de enero de 2019  

LA RIOJA.- En 2011, cuando lo designó compañero de fórmula para ir por la reelección como gobernador, Luis Beder Herrera conocía a Sergio Casas desde hacía casi 20 años. Se cruzaron por primera vez cuando Casas era subsecretario de la Juventud Peronista y Beder, diputado provincial. Se reencontraron bajo el mismo techo en 1989, el primero como vicepresidente de la Legislatura y el segundo como diputado provincial.

A Beder Herrera siempre le cayó muy bien que Casas tuviera perfil bajo, que fuera callado, que no buscara sobresalir y, sobre todo, que fuera leal. Por eso, no dudó cuando tuvo que conseguir un nuevo candidato a vice después de haberse peleado con su compañera de fórmula anterior, Teresa Luna.

Las mismas características de Casas convencieron a Beder en 2015, cuando, ya sin posibilidad de reelección, debió definir su sucesor. Casas tiene 53 años y siempre hizo política cerca de su jefe político. Fue el principal promotor y defensor de sus proyectos en la Legislatura, cuando Beder también era diputado y, sobre todo, a partir de 2007, cuando saltó a la gobernación. A nivel nacional, su referente fue, además de Carlos Menem , Julián Domínguez .

Oriundo de San Blas de Los Sauces, al noreste de la provincia, Casas no tuvo armado ni juego propio hasta hace pocos meses, cuando rompió con Beder. Esa ruptura es similar a la que en otras provincias peronistas se dio históricamente entre mentores y sus delfines. Historias de parricidios políticos. Similar incluso en lo dudosa. Aquí no son pocos los que creen que el enfrentamiento, que nunca fue público, esconde en realidad una estrategia para conservar el poder en el tiempo.

De hecho, nadie duda de que en 2015 Beder impulsó la candidatura de Casas para poder volver a la gobernación en diciembre de este año. Eso, hasta que su hijo político decidió jugar por su cuenta y "traicionarlo". El divorcio se plasmó a mediados del año pasado, cuando Casas echó al ministro de Hacienda, Ricardo Guerra, que había heredado del gabinete de Beder y que era uno de los "nexos" con el exgobernador, quien todavía hoy se jacta de haber seguido la gestión de Casas sobre todo en lo vinculado a los números, muy de cerca, como una sombra.

"Sergio es uno de esos tipos que, no se sabe bien por qué, pero transmiten una imagen de tipo bueno, honesto, que se llevan bien con todos y que no te van a cagar nunca. Y después te cagan", trazó ante LA NACION un hombre que lo conoce bien. Con matices, peronistas y radicales coincidieron en la semblanza.

Más de uno recordó el video de 2015, cuando se convirtió en gobernador, en el que aseguró: "Porque soy respetuoso de la voluntad popular y de la Constitución que acabo de jurar, que en su artículo 120 marca un límite para el mandato del gobernador y el vicegobernador que yo debo y quiero respetar, una vez cumplido mi mandato, cumpliré con mi palabra entregando el mandato al próximo gobernador". El artículo 120 es el que Casas quiere modificar con la consulta popular de hoy. Si lo logra, el traspaso será consigo mismo.

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