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Solo cuando juega Lionel Messi, Barcelona cree que nada es imposible

Messi y el segundo gol de Barcelona ante Girona: una perla
Messi y el segundo gol de Barcelona ante Girona: una perla Fuente: Reuters
Cristian Grosso
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28 de enero de 2019  • 00:14

Tuvo que entrar Lionel Messi hace una semana para rescatar a Barcelona de una derrota parcial contra Leganés. Saltó del banco y dio vuelta el partido. Con una dosis de su rutinaria excepcionalidad, alcanzó. Hace algunos días, por la Copa del Rey, el entrenador Ernesto Valverde resolvió ni incluir al capitán entre los suplentes: ganó Sevilla por dos goles y la serie quedó condicionada para la revancha. ¿Enloqueció el técnico? No, busca cuidarlo para que llegue afilado a abril/mayo, los meses decisivos para los clubes que buscan dejar una huella en Europa. Pero no puede prescindir de él. Este Barcelona necesita tanto de Messi que impone revisar aquella sentencia de que los compañeros del rosarino resuelven la faena y le sirven los partidos. No está sucediendo. Al contrario, con más frecuencia de la aconsejable, Lionel Messi debe recurrir a sus súperpoderes.

Quizás, Valverde escuchó a Pep Mel, exfutbolista, escritor y director técnico, que en su última función dirigió a La Coruña en 2017: "El mejor entrenador del mundo es el que tiene a Messi; con él puedes solucionar muchos entuertos". Y sucede. ¿Qué con su selección no? Alguna vez habrá que reconocerle a Messi que sostuvo a la Argentina en el mapa. Pero esa es otra historia.

La perla de Messi

Messi resultó decisivo por su conquista y su influencia. Intimidatoria para unos, estimulante para otros. En la visita al clásico catalán contra Girona, aunque el conjunto culé se puso rápidamente en ventaja a través de Semedo, solo una genialidad de Messi sacó el partido de zona de riesgo porque los locales nunca dejaron de presionar e incomodar. Cara a cara con el arquero Bono, y tras disfrutar de la 18° asistencia de Jordi Alba desde que juegan juntos, Messi picó la pelota para asegurar la victoria. Después, Girona se rindió. Otro gol para otro triunfo de Barcelona, el octavo consecutivo por la Liga, para sostener la ventaja de cinco puntos sobre el escolta, el Atlético de Madrid de Diego Simeone.

El paso por la cancha de Montilivi le permitió a Messi tachar uno de los pocos campos inexpugnables que le quedaban: ya ha convertido en 37 canchas diferentes en España. Otro gol, para sumar 578 en 662 partidos por todas las competencias con Barcelona. Otro gol, para que ya sean 10 en los últimos siete partidos. Otro gol, para llegar a 19 en esta Liga. Las cifras no lo desvelan, a los récords casi que los ignora. Mientras, Messi atropella sin preguntar. En el horizonte cercano aparece otro premio Pichichi, sería el sexto para igualar la cosecha del mítico Telmo Zarra, héroe de Athletic de Bilbao en las décadas del '40 y '50. El reinado de Lionel Messi desafía al tiempo.

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