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El verdadero Carlos Tevez: el que envidia a Zárate y nunca soportó ser suplente en Boca

Christian Leblebidjian
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28 de enero de 2019  • 21:22

Difícilmente algún jugador o integrante del cuerpo técnico de Guillermo Barros Schelotto cuente públicamente lo que sucedió en el vestuario del estadio de Real Madrid tras perder la final de la Copa Libertadores con River, pero el plantel, ahí mismo, confirmó que Carlos Tevez nunca soportó ser suplente. Es cierto que se mordió los labios y cuando habló, mientras compartían el día a día con el Mellizo y viajaban rumbo a la final del certamen continental, lo hizo cuidándose, con frases pensadas y haciendo de cuenta de que "todos tiraban para el mismo lado". Pero no.

Tevez tuvo apenas 43 días de "paciencia", tardó 43 días desde que se fue Barros Schelotto de Boca, el 15 de diciembre de 2018, para ventilar todas sus sensaciones, sus diferencias expresadas más desde su propio punto de vista que desde una visión global de equipo. ¿Con qué necesidad? ¿Cuál de las frases que dijo podría beneficiar a Boca? Tevez además sabe que no hizo falta hablar antes, en realidad, porque cada gesto decía mucho, cada rostro serio en medio de un entrenamiento quedaba a la vista de todos los protagonistas, también cuando le hacía saber a su círculo íntimo su envidia hacia la situación de Mauro Zárate: "Estoy cansado que cada cosa que haga bien digan desde el banco: Bien Maurito, bien. Cualquier otro delantero o yo nos podemos romper el o., pero nada". Esa frase no la dijo tomando mate en un palco de la cancha de Huracán, pero ya ahí lo pensaba. Eso sí lo dio a entender ayer en la entrevista que hizo en el programa "No todo pasa", de TyC Sports. Porque desde el momento que llegó Zárate sintió que se iba a sentir desplazado: "Si ves un jugador que es ídolo en el club y vos traes a alguien para reemplazarlo y en el primer partido mandás a Tevez al banco, das una señal que no te quieren".

Claro que Tevez hizo muchas cosas por Boca y el mote de ídolo no se lo regaló nadie. Se lo ganó con goles, campeonatos, jugando con una gran entrega muchos años, pero también hubo momentos en donde su propia incertidumbre o falta de motivación o energía lo relegó a un segundo plano. O cuando decidió irse a China, dejando a Boca a mitad de camino en un campeonato. Es cierto que había muchas razones desde lo económico, pero fue el propio Mellizo cuando tras ganarle a River 4-2 en el Monumental, dijo: "Esperemos que los chinos no se lleven a Tevez, que Carlitos se quede un tiempo más con nosotros". Pero Tevez se fue (decisión respetable) en diciembre de 2016. Y Boca fue campeón igual, sin el 10.

No bien puso un pie en el Shanghai Shenhua, Tevez se dio cuenta de que "extrañaba Boca". Pero, por contrato, tenía que esperar como mínimo un año para volver. En China, el Apache extrañó hasta su propia versión futbolística: disputó 16 de los 30 partidos, de los cuales en 14 ingresó como titular. Estuvo en cancha 1298 minutos. Muy poco para un jugador que llegó como estrella a jerarquizar la Superliga china; pateó 15 veces al arco y convirtió apenas 4 goles. Además, aportó cinco asistencias. Cuando quiso volver, Boca venía de ser campeón y seguía como líder, prueba suficiente para demostrar que, al momento de interrumpir su excursión a China, el contexto decía que Tevez necesitaba más a Boca que Boca a Tevez. Pero volvió en enero de 2018 y la forma en que lo hizo no cayó bien en varios de sus compañeros, por más que haya decidido resignar la capitanía y haya dicho que venía a "sumar desde donde le toque". Barros Schelotto olfateó que el equilibrio del grupo podría verse alterado, pero tras una charla con Tevez le abrió las puertas. Boca fue bicampeón local y llegó a la final de la Copa Libertadores, aunque la derrota ante River en España desató rencores y diferencias.

Tevez nunca se bancó ser suplente en Boca. Lo aceptó, pero no lo soportó. Son más referencia los hechos de lo que un jugador o entrenador pueda hacer, de lo que un jugador o entrenador pueda decir. Ahora, más que nunca, se entienden aquellas declaraciones de Guillermo Barros Schelotto antes de irse por última vez de la Bombonera: "Hoy no quiero tener razón, solo me interesa irme en paz con el hincha de Boca". No respondió consultas. Quizá le preguntaban por lo que pasó tras la final en el vestuario del Santiago Bernabéu y algún gesto le hacía decir algo que en realidad pretendía que quede entre esas cuatro paredes.

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