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El Sub 20 sufre con su marcha desconcertante

Ni la mirada del capitán Pérez ni el vuelo de Roffo evitarán el gol
Ni la mirada del capitán Pérez ni el vuelo de Roffo evitarán el gol Fuente: LA NACION
La breve preparación condiciona la propuesta y el estilo del equipo albiceleste, que se pierde en las insinuaciones y su pobre cuota goleadora
Alberto Cantore
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31 de enero de 2019  

RANCAGUA, Chile.- Un equipo con varias caras, eso enseñó la Argentina en el campeonato Sudamericano Sub 20 . Una estructura que camina en zigzag, con una propuesta oscilante, que alterna evolución y retroceso de un partido al siguiente. Un conjunto que en cinco encuentro experimentó tres sistemas tácticos diferentes para el arranque y que en el desarrollo fue mutando un par de veces más. Una demostración de ensayo, de prueba y error en plena competencia, síntoma del escaso tiempo de preparación que tuvo el grupo, que llegó a la cita con apenas 20 sesiones de entrenamientos y, además, sufrió bajas de piezas que por nombre le ofrecían jerarquía.

La derrota frente a Ecuador, la segunda en una semana, porque la Tri también la superó en Talca, cuando se midieron por la etapa de grupos, invita a reacomodar una vez más las piezas de un plantel que expuso carácter en la adversidad, virtud que deberá relucir mañana cuando tenga enfrente a Colombia, en la segunda jornada del hexagonal final que entrega cuatro plazas para el Mundial de Polonia y tres para los Juegos Panamericanos de Lima.

"Con el gol empezamos a equivocar el camino, cedimos la pelota y el rival terminó mejor que nosotros porque tiene jugadores inteligentes y desequilibrantes. Cuando más espacios podíamos tener no nos impusimos. Debemos mejorar el volumen de juego", comentó el director técnico Fernando Batista, que dibujó un 4-2-3-1 como esquema táctico para explotar con De la Vega, Thiago Almada y Julián Álvarez los espacios a la espalda de los volantes rivales, pero la proyección no se cumplió. Ecuador leyó el movimiento y con dos laterales punzantes como John Espinoza y en particular Diego Palacios hizo retroceder a posiciones defensivas a los mediocampistas externos como De la Vega y Álvarez. Además de desgastarlos físicamente, las trepadas lastimaron a la defensa albiceleste.

Por segunda vez en el torneo la Argentina no puede sostener una ventaja. Le pasó en el debut con Paraguay y ahora con Ecuador. La albirroja logró empatar mediante un tiro libre, la vía por la que la Tri desató el festejo ante una respuesta floja de Manuel Roffo, el guardavalla que fue pieza destacada en las victorias sobre Uruguay y Perú. Los foules en las inmediaciones del área se hicieron una costumbre y así la selección le ofrece al rival una opción para destrabar el marcador.

Mutó el juego la Argentina. Dejó de ser quien marca el pulso del desarrollo, como con Paraguay y en el primer partido con Ecuador, para elegir una postura de menos posesión y más verticalidad que le dio resultados matemáticos -dos triunfos-, aunque cuando los intérpretes desafinan -el eje que compusieron Álvarez, Almada y De la Vega no tuvo fluidez ni abasteció a Maximiliano Romero, el faro de ataque- se expone a ser un conjunto intrascendente y a correr al compás de la partitura que toca el rival. Con Gonzalo Maroni, de muy buen partido ante la Celeste, aunque decayó al siguiente juego con Perú, y Francesco Lo Celso puede recuperar el juego asociado; Manuel Insaurralde es otro elemento que, con características diferentes, le ofrece explosión a la ofensiva y es un auxilio para la contención.

En un torneo donde no abundan los goles, excepto para Ecuador que convirtió 10 en cinco partidos, la Argentina tiene en Romero a su mejor espada, con dos anotaciones. El único de los tres delanteros centro con festejos, por lo que la selección necesita del aporte de Adolfo Gaich y Facundo Colidio, el de menos rodaje y que ante la Tri dispuso de una de las dos situaciones de riesgo que generó el equipo en el segundo tiempo; la restante fue de Álvarez. La ineficacia fue un mal en la etapa de grupos, aunque la alarma se enciende ahora con Ecuador porque las oportunidades fueron escasas en comparación a los juegos anteriores. La falta de poder de fuego aqueja también a Brasil (tres goles) y a Colombia (dos conquistas), que será el rival de mañana, desde las 17.30.

El hexagonal final recién ofreció su primer capítulo y la Argentina deberá revisar los apuntes, porque los restantes resultados hicieron que la derrota no significara una herida profunda. Los empates de Brasil y Colombia, sin goles, y la igualdad entre Venezuela y Uruguay comprimió la tabla de posiciones. Ecuador se presentó otra vez como una piedra en el camino de la selección. Los juveniles y el cuerpo técnico, como antes, deberán revertir la curva para que el camino no se haga cuesta arriba.

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