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La Liga Americana expone el difuso límite entre amateurismo y profesionalismo

La Liga Americana comenzara en 2020
La Liga Americana comenzara en 2020 Fuente: LA NACION - Crédito: VillarPress
Alejo Miranda
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31 de enero de 2019  • 11:59

En el sinuoso camino hacia el profesionalismo, el rugby argentino encuentra la incipiente liga americana una solución parcial a algunas de las cuentas pendientes que provocó esta transición. Se trata de una competencia profesional a nivel continental que comenzará en 2020 y permitirá ampliar la base de jugadores en la instancia de desarrollo anterior al seleccionado nacional. A su vez, satisfará en parte la alta demanda de una salida profesional para un grupo enorme de jugadores y mermará la sangría al exterior. Todavía restan muchas instancias de negociación, en las que se deberán definir varios puntos sensibles. ¿Cómo afectará al rugby de clubes? ¿Podrán los jugadores seguir representándolos? ¿Cómo quedará configurada la competencia interna? ¿Cómo se distribuirá el negocio? El difuso límite entre rugby amateur y profesional queda expuesto.

Ideada por la Unión Brasileña y avalada por World Rugby, la Liga Americana de Rugby (todavía no tiene denominación definida) viene tomando impulso hace más de un año y el martes último adquirió status oficial por parte de la Unión Argentina (UAR) cuando, luego de que tomara estado público un documento interno al respecto, informó a través de un comunicado de prensa que la Mesa Directiva "trazó un plan de acción para trabajar en referencia a las franquicias" y que "tratará el tema en la próxima reunión del Consejo Directivo", el 9 de febrero en Neuquén, en el marco del partido entre Argentina XV y Estados Unidos por el Americas Rugby Championship.

"Es un proyecto inicial y todavía no hay nada definido respecto a los cupos, la cantidad de franquicias, cuánto va a durar el certamen", respondió vía e-mail una fuente dirigencial de la UAR, ante la consulta de La Nacion. "Seguramente en Neuquén van a empezar a tratarse algunas cuestiones, pero no son temas que estén definidos. En marzo sí ya se van a empezar a tratar cuestiones del juego vinculadas con la competencia".

Más allá de este estado de indefinición, ya existe un borrador con algunos lineamientos tentativos. En principio se habla de una liga de ocho equipos: dos de la Argentina, dos de Brasil, dos de Uruguay, uno de Chile y uno de Paraguay, aunque también hay interés de Colombia y México. Jugarían 14 fechas en el primer semestre del año. La idea es que cada franquicia tenga por los menos 20 jugadores locales, cinco argentinos (en el caso de las franquicias de otros países) y cuatro provenientes de las islas del Pacífico Sur (Fiji, Samoa, Tonga). El plan estipula que los jugadores estén bajo un contrato profesional con un tope de 3500 dólares por mes, que puede bajar hasta 500 para un juvenil que da sus primeros pasos. La duda: si el contrato será anual (como con Jaguares) o sólo por la duración del torneo.

Se calcula que entre los equipos locales y los que actúen en las franquicias de otros países, la Liga absorberá unos 100 jugadores argentinos. De ellos, un grupo seguirá afectado a distintos seleccionados nacionales como Argentina XV en el Americas Rugby Championship (que mudaría su calendario al segundo semestre) y el equipo que participe en la Currie Cup sudafricana, de concretarse la inserción. El resto debería volver a sus clubes y potenciar la competencia interna.

"Es intención de la UAR tratar de liderar tanto el sistema de franquicias sudamericanas como también el formato de la competencia", afirma Marcelo Rodríguez, presidente de la UAR, en el comunicado. "Además, se busca tener un rol activo sobre algunos aspectos cruciales para el rugby argentino como son, entre otros, la cantidad de jugadores argentinos que puedan integrar esos equipos y poder coordinar el calendario de este nuevo torneo para que no se vea afectada la competencia interna y se proteja a nuestros clubes en todos los aspectos."

Respecto de las franquicias argentinas, todo está por debatirse. La intención inicial era establecer una en Buenos Aires y otra en el interior. Esto rápidamente despierta un inconveniente: de haber una franquicia profesional en Buenos Aires, sus integrantes no podrán volver a sus clubes, ya que la URBA no permite jugadores rentados en su competencia interna. Un grupo grande se quedaría sin actividad en el segundo semestre. ¿Habrá entonces dos en el interior?

Al margen de su localización, será inevitable una sangría de jugadores de Buenos Aires, que reúne el 50% del padrón nacional. ¿Cuál será entonces el impacto de la Liga Americana en el Top 12 de la URBA? "Si bien estamos interesados en saber sobre el tema y expectantes, no estamos analizando ningún escenario porque no sabemos cómo van a ser las reglas del juego", afirmó Santiago Marotta, presidente de la URBA. "Si para jugar en la Liga tienen que firmar un contrato, los jugadores de Buenos Aires no podrán hacerlo en sus clubes, como lo establece el estatuto."

Los clubes se oponen de manejar tajante: temen no sólo por la fuga de talentos sino, como consecuencia de ello, por la merma en calidad de juego, exposición, sponsors, ingresos. Siendo amateur, no debería ser una preocupación mayor.

En el interior, que en los últimos cinco años quedó muy rezagado respecto de Buenos Aires, ya se están moviendo más rápido que temprano para capitalizar esta oportunidad. Córdoba, Tucumán y Rosario expresaron abiertamente su intención de ser partícipes, de una u otra forma.

"Nuestra idea es generar una franquicia dentro de la institucionalidad que marca la UAR y que luego derrame hacia los clubes locales, que sirva para desarrollar el rugby aquí, cuidando la formación del jugador como persona. Córdoba pierde unos 20 jugadores por año que se van al exterior por dos pesos", cuenta Javier Caminotti, uno de los impulsores del proyecto en la Docta junto con ex jugadores destacados como Alejandro Allub, Damián Rotondo, José Simes y Héctor de Marco. "Ni las uniones ni los clubes están adecuados estatutariamente a tener una franquicia profesional, por eso nosotros nos anticipamos a una posible licitación de la UAR y ya iniciamos contactos con potenciales sponsors y con un club de fútbol local que tiene en marcha un programa de rugby social".

Según pudo averiguar La Nación, ese club es Talleres. En el exterior, Nacional y Peñarol serían las depositarias de las franquicias en Uruguay, Universidad Católica en Chile y Olimpia en Paraguay. Brasil tendrá un régimen distinto.

La cuestión del gerenciamiento es otro aspecto sensible a definir. La UAR tendría el control de la parte deportiva y el 51% de la torta, mientras que la pata comercial y logística quedará en manos de terceros, que recibirán el 49% restante. ¿Será suficiente para atraer capitales privados? ¿Tendrán participación las uniones provinciales? ¿Cuál sería el beneficio para la unión local si los jugadores no pueden volver a sus clubes? En su artículo 3°, el estatuto de la UAR prohíbe expresamente que éstas cuenten con equipos rentados, apartado que omite que son autónomas y constitutivas de la UAR.

A nivel local, la tendencia apunta a comprimir los certámenes locales y potenciar un gran Torneo del Interior en el segundo semestre, ya con la participación de los jugadores de las franquicias que no sigan en los seleccionados, según expresó Ariel Mammana, vicepresidente segundo de la UAR, en una entrevista a Rugby Full. Es otro aspecto a pulir: no todas las uniones del interior aceptan hoy que jugadores profesionales actúen en sus clubes, aunque no son tan rígidas en este sentido como la URBA.

Más allá de todas las complicaciones que entraña, los beneficios son múltiples en la medida en que se lleven adelante en un marco de sentido común y con el desarrollo del rugby como fin último. Por un lado, potencia a la región. Segundo, reduce el éxodo de jugadores al exterior: chicos que se van a edad temprana a ligas menores y regresan sin formación ni solvencia económica. Principalmente, es un buen paso para acortar la amplia brecha que persiste entre el rugby de clubes y el de elite (Jaguares y Pumas), especialmente cuando superan la edad de Pumitas y todavía no concluyeron su etapa de desarrollo, brecha que Argentina XV no llega a cubrir. ¿Alcanza con dos franquicias en una competencia regional para paliar este déficit? ¿Existe una planificación a largo plazo por parte de la UAR que contemple una estructura de rugby profesional y una articulación con el rugby de clubes?

"Este año tenemos un año récord: estamos participando en 15 competiciones internacionales y, si se logra confirmar el ingreso a la First Division de la Currie Cup, estaremos involucrando a los casi 300 jugadores que tenemos en nuestros centros de alto rendimiento", aclararon desde la UAR. "Vemos claro que este es el camino y hacia allí estamos apuntando. Seguir aumentando la base de jugadores que tengan competencia internacional. Sin dudas, este tipo de competencias como esta liga son un claro ejemplo del plan a largo plazo que la UAR definió hace años y persigue cada día."

El debate recién empieza. La frontera entre rugby profesional y amateur está en juego.

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