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Sin hijos: los childfree viven una era de empoderamiento con el avance del feminismo

En pareja desde hace años, la periodista especializada en sexualidad, Francesca Gnecchi, nunca quiso tener hijos
En pareja desde hace años, la periodista especializada en sexualidad, Francesca Gnecchi, nunca quiso tener hijos Crédito: Victoria Gesualdi/AFV
Según un estudio, el 7% de la población no tiene como objetivo próximo convertirse en madre o padre; con altos niveles de satisfacción personal, valora su tiempo libre y la posibilidad de vivir sin ataduras
Marysol Antón
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2 de febrero de 2019  

"Un día nos miramos y coincidimos, nos gustaba la vida así como estaba: sin hijos", dicen entre sonrisas Nadia Dierma (35) y Gonzalo Luis (39), casados desde hace 3 años, en pareja desde hace más de 13 y aún sosteniendo aquella decisión que lleva más de una década firme. "Llegamos a discutir hasta qué tipo de educación iban a tener nuestros hijos, pero nunca recibimos ese llamado del ADN que te lleva a ser padre. Entonces lo empezamos a charlar", recuerda Gonzalo, licenciado en Comunicación. Nadia, por su parte, suma la mirada femenina: "Venís con el chip de que el destino es tener hijos, y más cuando convivís, es casi obligatorio tener. Pero de chica nunca jugué con muñecas, no está en mí, no es una vida que elijo", refuerza la cofundadora de la consultora Olson-Harris.

Ellos no son los únicos. Se calcula que hoy, según un estudio de la consultora Ignis, alrededor del 7% de la población total no tiene la maternidad o la paternidad como objetivo próximo en su vida. Dinks (Doble Income No Kids, doble ingreso y sin hijos) o childfree, así se denomina a quienes no están interesados en ser padres. Ellos tienen entre 25 y 40 años y están más ocupados en vivir el presente que en pensar en el futuro. "Prevalecen en los niveles socioeconómicos medio y alto (63%). Además, conviven con su pareja, pero solo el 33% de ellos es casado. Consideran el trabajo una carrera en la que desean llegar hasta las posiciones más altas, pero no son workaholics, valoran disfrutar. Son perfeccionistas, emprendedores, viajeros, afines a la economía on demand, les gusta asistir a eventos culturales y compartir con amigos, y están satisfechos con su vida", los describen desde Ignis.

Isabella Cosse, historiadora, investigadora del Conicet y autora de Pareja, sexualidad y familia en los años sesenta (Siglo XXI), observa que las causas de estos fenómenos son siempre complejas. "Primero hay que considerar las condiciones económicas y sociales. Es decir, las posibilidades de mantener y cuidar a un niño o niña. Esto involucra estabilidad laboral, salarios y recursos económicos. Lo segundo es más bien de orden cultural: existen nuevas ideas que legitiman la decisión de no tener hijos. En especial, las críticas al modelo femenino anclado en la condición maternal", plantea Cosse.

Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños"
Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños" Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza

Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños"
Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños" Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza

Sucede que, con el avance de la ola feminista, muchas mujeres que años atrás se cuestionaban seriamente ser madres hoy se sienten empoderadas y acompañadas en esa decisión de no tener hijos. Y manifiestan sin tapujos y con orgullo ser mujeres childfree. Como nunca antes, los blogs y los grupos de Facebook se propagan en pos de terminar con el "niñocentrismo", como llaman a la cultura que ubica a los hijos en el centro de la vida.

Claro que estas decisiones -vale aclarar- siguen atadas fuertemente a la condición social. Por eso, Cosse destaca que "la posibilidad de planear las decisiones vitales -los hijos, pero también en qué trabajar o cómo vivir- es un derecho del que carecen los sectores populares. Para ellos, muchas veces, la llegada de un bebé es una de las pocas satisfacciones que pueden disfrutar las parejas y las mujeres que, además, la valorizan socialmente".

Quienes no tienen hijos (y no quieren tenerlos) enumeran varias ventajas: son dueños de su tiempo, todos sus ingresos son para ellos, tienen más posibilidades de planificar sus agendas, no hay límites para viajar y pasear y la que más resaltan es que nadie depende de ellos, ni en lo material ni en lo emocional. Las desventajas, al parecer, las ven solo quienes se asombran ante la decisión de los childfree. "Muchos te preguntan: pero si no tenés hijos, ¿quién te va a cuidar cuando seas grande? Nosotros no lo vemos como un problema. Creemos que no está bueno concebir a un niño pensando en algo así", declara el matrimonio Dierma-Luis.

Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños"
Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños" Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza

Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños"
Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños" Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza

Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños"
Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños" Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza

Otra de las preguntas constantes que reciben quienes deciden no tener hijos es si no les gustan los chicos. "Nada que ver, es más, en la computadora del trabajo tengo un kit de dibujo para cuando vienen los niños de mis compañeros. Hasta hice tours con algún pequeño a cococho. En segundo lugar, el cuestionamiento es si alguno de los dos no puede concebir", explica Gonzalo.

En pareja desde hace años, Francesca Gnecchi, periodista especializada en sexualidad y dueña de la boutique Erotique Pink, se anima a cuestionar los mandatos. "Siempre me impactó el tema de la media naranja y que un hijo te completa, no creo que necesitemos que alguien te complete, ni otra mitad de naranja ni un niño, no necesito algo externo que me termine de formar. Yo ya soy completa. Estamos viviendo un cambio en nuestra generación en cuanto a la libertad de elegir y a nivel sexual", dice.

Aunque ya ha expresado abiertamente su opción por no tener hijos, sigue escuchando que algunas de sus amigas le dicen que ya se le va a pasar. "La gente te advierte: ¿y si tenés ganas cuando ya se terminó el reloj biológico, qué va a pasar en ese momento? Vivimos todo el tiempo con esa amenaza. Muchas buscan pareja por el tema del reloj, y no hay que dramatizar el tema, tiene que ser una elección nuestra. Mi mamá siempre me dijo: 'No esperes para tener mi edad para hacer lo que quieras', conté con el aliento de mi familia en mis decisiones", cuenta la emprendedora, que está a punto de viajar a China para continuar su investigación sobre el deseo de las mujeres en distintos destinos y culturas. "No tener hijos me permite comprometerme con este trabajo y tomarme meses para estar en cada país. Si los tuviera, no podría hacerlo", agrega.

Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños"
Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños" Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza

Laura Rey, de 34 años, psicóloca, también pasó por esta etapa de responder y responder. "Nunca me pensé como madre, no me atrae, no me proyecto en ese rol. Mis amigas, que quizá son un poco más conservadoras y ya tienen niños, me preguntan varias veces: ¿y vos?, y vuelven a insistir al encuentro siguiente. Creo que piensan: ya se le va a pasar. Cuando te ponés firme en la respuesta esa presión empieza a desaparecer. También ese es un proceso, porque al principio, a veces, te podés poner un poco agresiva para contestar, a la defensiva, pero lo maduré y ahora lo digo de un modo diferente. Muchos tienen hijos porque hay que tenerlos y les cuesta ver que hay quienes no queremos".

Ahora soltera, para Laura ser dink no es una carga a la hora de conocer gente. "Mi última pareja tampoco quería ser padre, así que estábamos de acuerdo. Ahora que empecé a salir me pasa que una de las primeras preguntas en las citas es si quiero ser madre; me resulta un poco chocante, así que aprendí a contestar sin definir nada, porque no sabés si lo hacen porque ellos quieren o no", relata.

Por su parte, Marina Mero, a cargo del área de marketing en una empresa de gestión de activos, asegura: "Para la mujer, ser madre es una presión social. En general no ponemos en duda esta decisión, simplemente es un paso más en la vida. En mi caso, siempre cuestioné los mandatos, y analizándolos busqué entender los motivos por los que las personas hacemos las cosas. No encontré ni encuentro aún respuestas que me convenzan de ser madre, y cada día que pasa y que disfruto de mi vida como quiero abrazo más la decisión".

Tiempo propio

Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños"
Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños" Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza

Solteros o en pareja, los dinks no dejan de resaltar la importancia de contar con tiempos para ellos: hobbies, trabajo, deportes, compras, salidas gourmet, en todos los casos el disfrute no tiene toque de queda porque la niñera ya se va o porque al otro día hay que llevar a los niños al colegio. Entre esas actividades, sin dudas, viajar en cualquier mes del año y con la duración que deseen es la que más predomina.

Ese es el caso de Juan Caldaroni y Daniela Elias, de novios desde hace 11 años, quienes eligieron la aventura de viajar por el mundo solo ellos dos. "La idea original era viajar por tres meses a Nueva Zelanda para practicar inglés, pero en la primera semana nos dimos cuenta de que el pasaje de vuelta no sería necesario. Teníamos una visa Working Holiday en mano y un mundo que se nos abría delante de nuestros ojos. Estábamos conociendo gente de países que ni siquiera sabíamos que existían y eso nos motivaba -y sigue vigente aún hoy- a querer ver qué hay más allá. Así fue como empezamos a notar que el mundo no era tan inabarcable como creíamos, y desde ese momento no paramos. Ya pasaron 10 años de aquel día que salimos rumbo a Auckland y seguimos en ruta", describen desde Macedonia.

"No fue algo que nos lo hayamos planteado en una conversación en particular, sino que simplemente no tenemos el deseo paternal que experimentan otras parejas. Todos los planes que tenemos para un futuro a corto y mediano plazo no incluyen niños alrededor, y somos felices de esta manera. Creemos que ser padres debería ser una decisión que se tome a conciencia y no por imposición social o por ser el camino a seguir", cuentan, mientras ya buscan información para ir a Kosovo.

Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños"
Juan Caldaroni y Daniela Elias ponen todo su deseo en viajar. "Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños" Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza

Lo sorprendente es que, sin importar el destino al que arriben, siempre sus interlocutores se sorprenden cuando se enteran de su alternativa de no hijos. "Gran parte de nuestros viajes fueron por Asia, y si bien las culturas se diferencian entre los países, todas coinciden en algo: la edad para casarse y la maternidad. Alguien que haya pasado los 25 años y siga soltero es considerado una sobra por la sociedad. Una vez casados, lo normal es que durante el primer año ya tengan a su primer hijo. Entonces, al vernos, la primera pregunta es sobre si estamos casados -respondemos que sí para evitar cuestionamientos- y por qué no tenemos hijos. Ellos no conciben la idea de que una pareja no los tenga, y aunque intentemos explicarles que en Occidente la maternidad se vive de otra manera, para muchos es algo imposible de asimilar. Donde más notamos este shock cultural es en Irán, Tadjikistán, Kirguistán y China", relatan estos viajeros, que, además, son los autores del blog Marcando el Polo.

En muchos casos, no querer tener hijos viene de la mano de lo que ven en la sociedad y no les gusta. Es el caso de Ricko, de 41 años, quien llegó de Brasil hace 10 años y se instaló a vivir en San Luis con su novia argentina. "Hay gente que no está preparada para ser madre o padre, pero no lo razonan verdaderamente. El mundo está superpoblado y, además, el Estado no te brinda ninguna cobertura para el niño, no hay una ayuda para que la familia pueda criar a ese pequeño, para formar a un ciudadano que sea bueno para LA NACION. Cuando nace un hijo tenés que trabajar más o bajar el nivel de vida para poder cubrir sus necesidades", opina este fotógrafo.

En la misma sintonía, Marina opina que "la reproducción de los seres humanos nos ha llevado como especie a superpoblar el planeta, con niveles altísimos de pobreza y grandes problemas de abastecimiento de alimentos. El hecho de decidir no tener hijos, si bien entiendo que es un minigranito de arena, contribuye con este desequilibro al que nos enfrentamos a nivel global".

A esto hay que sumar que muchas veces las presiones sociales caen con mayor fuerza sobre las mujeres, pero ellas han ido conquistando terreno y hoy ya pueden ejercer sus elecciones y expresarlas. "Así como existe el deseo de tener hijos, existe el deseo de no tenerlos. La idea de que la naturaleza es regente de los deseos humanos es arcaica y predispone a crear normas que coartan la libertad. Las mujeres tienen que hacer valer los derechos ganados y hacerse cargo de las decisiones que se tomen. Las encuestas sacan a la luz un fenómeno que está sucediendo en el mundo femenino: poner en cuestión el clásico instinto maternal y convertirlo en un deseo. Y este se construye en el mundo propio, en la intimidad de la subjetividad. Cuando la decisión de no ser madre es firme y se asienta en argumentos personales sólidos no da lugar a autorreproches o arrepentimientos futuros", resume el sexólogo Walter Ghedín.

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