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Qué produce la inflación sobre el gasto del Estado

Juan Carlos de Pablo
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3 de febrero de 2019  

La reducción del déficit fiscal se logró gracias a la inflación", tituló el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) su informe Nº 792, del 20 de enero de 2019. Contundente afirmación basada en el hecho de que en 2017, con inflación de 25% anual, tanto los ingresos como los gastos públicos habían aumentado 22%, mientras que en 2018, con inflación de 48% anual, los ingresos públicos subieron 30% y las erogaciones del Estado, 22%. El hallazgo genera peligrosas implicancias de política económica, al tiempo que da vuelta lo que en la literatura económica se denomina efecto Olivera-Tanzi.

Sobre el particular hablé con el argentino Julio Hipólito Guillermo Olivera (1929-2016), abogado, en economía básicamente un audodidacta. A partir de 1956 fue profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, donde desde 1961 dirigió su Instituto de Investigaciones Económicas, dentro del cual dirigió inolvidables seminarios. Fue rector de la UBA entre 1962 y 1965 y su rol fue crucial en el origen y el desarrollo de la Asociación Argentina de Economía Política. Fuera del ámbito académico, fue ministro de Economía de la provincia de San Luis, subgerente general en el BCRA y secretario de Estado de Ciencia y Tecnología. Como Adam Smith, Carlos Federico Díaz Alejandro y Piero Sraffa, murió soltero.

-Sos autor de más de un centenar de monografías, pero en tu obra se destacan dos líneas de investigación principales.

-Así es, efectivamente. La teoría "estructural o no monetaria" de la inflación y los modelos de dinero pasivo están basados en el hecho de que si los precios absolutos son inflexibles a la baja, cualquier modificación de los precios relativos aumenta el nivel general de los precios, de manera que hasta la mera oscilación de los precios relativos genera inflación. Por eso mismo, resultó poco creíble que se pudieran llegar a cumplir las metas de inflación que el Gobierno se había propuesto para los años 2017 y 2018, ante la necesidad de recomponer el valor real de las tarifas públicas, que había sido totalmente distorsionado por el gobierno anterior.

-Algunos piensan que los referidos trabajos respaldan cualquier desconexión entre emisión monetaria y tasade inflación.

-Me das pie para volver a aclarar la cuestión. Cuando, en 1965, me incorporé a la Academia Nacional de Ciencias Económicas dije que "muchos estructuralistas parecen creer que, siendo la inflación estructural de origen no financiero, su eliminación debe procurarse por medios no financieros. Algo similar puede observarse respecto del monetarismo y su receta para la inflación monetaria. Sin embargo, esta correspondencia entre las causas y los remedios no es un principio de necesidad lógica. Si se comprobara que las fluctuaciones económicas se deben a los cambios en las manchas solares, no se seguiría de esto que la única posibilidad de la política de estabilización consistiría en inmovilizar las manchas solares. El monetarismo no puede ignorar que la calidad de las inversiones modifica la oferta de bienes, del mismo modo que el estructuralismo no puede desconocer que el grado de flexibilidad de los precios no es independiente de las condiciones de liquidez de la economía".

-Pero te consulto por la relevanciadel denominado efecto Olivera-Tanzi.

-Publiqué mi trabajo en 1967 y Vito Tanzi lo hizo una década después, pero no se trata de una cuestión de plagio, sino de investigaciones independientes. No es el único caso: los economistas hablamos del modelo Harrod-Domar sin especificar que Roy Forbes Harrod publicó su trabajo en 1939 y Evsey David Domar lo hizo recién siete años después.

-Pasemos a la sustancia.

-En un país en el que los gastos públicos se ajustan por la tasa de inflación presente, mientras que los ingresos públicos se devengan en determinado período, pero se pagan algún tiempo después sin ajustar por inflación, el déficit fiscal aumenta con la suba de la tasa de inflación, porque disminuye el valor real de las recaudaciones, y no justamente porque las autoridades económicas se hayan vuelto irresponsables. En este contexto, la dirección causal va de inflación a déficit, y no viceversa. Esta idea fue utilizada en el plan Austral (iniciado en junio de 1985, durante el gobierno de Raúl Alfonsín), cuando hubo que calcular la cuantía del ajuste fiscal.

-¿Y hoy?

-Del lado de los ingresos públicos, el efecto Olivera-Tanzi desapareció porque desde hace tiempo, con el régimen de anticipos y retenciones, los impuestos se pagan a medida que se van devengando. Pero según Idesa, funciona del lado de las erogaciones, pero "al revés".

-¿Cómo es eso?

-Los datos de 2018 indican que las erogaciones públicas aumentaron mucho menos que los ingresos, de manera que la suba de la tasa de inflación no solo no aumentó el déficit fiscal, sino que lo licuó.

-Fantástico, dirán algunos economistas.

-Espero que a nadie se le ocurra acelerar cada vez más el aumento de la tasa de inflación para eliminar el desequilibrio fiscal. Además, ¿puede alguien creer que la caída del poder adquisitivo de todos los empleados públicos, jubilados y pensionados, puede ser permanente o aun acentuarse vía ulteriores aumentos de la tasa de inflación? Tomemos lo que ocurrió en 2018 como algo transitorio.

-Recordado Julio, muchas gracias.

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