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Clima y conflictos armados

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3 de febrero de 2019  

El año 2018 dejó en evidencia que las decisiones sobre las cuestiones vinculadas al cambio climático son a todas luces impostergables. Si se analiza lo sucedido en los últimos 12 meses, el panorama no es nada prometedor. Ya no es solo el presidente de los Estados Unidos , Donald Trump , quien niega la existencia del cambio climático y adopta políticas que van a contramano del propósito mundial de detener el calentamiento global. Igual posición han asumido la mayoría de los países petroleros árabes, Rusia y, más recientemente, Brasil.

Un nuevo estudio determinó que una de las causas que avivaron los conflictos armados en todo el mundo en la última década fue la modificación en los parámetros del clima, que obligó a migrar a muchísimas personas. Los resultados indican que aumentarán aún más las probabilidades de conflictos, según remarcó el español Jesús Crespo Cuaresma, profesor de la Universidad de Economía, de Viena, y uno de los autores de la investigación "Clima, conflictos y migración forzada".

Para la ONU, no hay duda: el calentamiento global plantea severos riesgos y los desastres asociados son un "multiplicador" del peligro de conflictos armados. Esa postura es respaldada por una mayoría de los miembros de esa organización, especialmente por los países más vulnerables.

El ritmo de las alteraciones provocadas por la elevación del nivel del mar, el retroceso del hielo ártico, el deshielo de glaciares, la variabilidad extrema de las precipitaciones y la suba de la frecuencia e intensidad de las tempestades hace que las sociedades tengan que afrontar situaciones inéditas.

Un informe del Banco Mundial (BM) reseñaba el año pasado que para 2050 unos 17 millones de personas en América Latina podrían verse obligados a iniciar migraciones internas en sus países por la escasez de agua, las alteraciones en la productividad agrícola y la crecida del nivel de los mares. Esa cifra alcanzaría los 150 millones a escala global, si se le suman los 40 millones que se verán afectados en el sudeste asiático y otros 86 millones en África subsahariana.

El último estudio del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) advierte que el desastre será inminente si no se actúa decididamente sobre el problema. El documento elaborado por el grupo de científicos más importante del mundo tiene mensajes para gobernantes y hasta el último ciudadano de a pie: cada pequeño aumento de la temperatura importa, cada decisión que tomemos tendrá consecuencias en el futuro cercano.

Ante esta realidad el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó: "Si no cambiamos la dirección de aquí a 2020, corremos el riesgo de cruzar el umbral en el que podemos evitar el cambio climático desbocado, con consecuencias desastrosas para los seres humanos y todos los sistemas naturales que nos sostienen".

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