Suscriptor digital

Le detectaron cáncer a los 20 años, perdió el pelo y creó una marca de turbantes

Fuente: OHLALÁ!
Cecilia Alemano
(0)
7 de febrero de 2019  • 13:05

"Dios no comete errores", dice la bío en Instagram de Carmela Bustelo -o Chola, como la llaman cariñosamente-. Hasta hace un año, para distinguir a esta pisciana por las calles de Bahía Blanca o por los pasillos de la Universidad de Belgrano (donde está a un paso de recibirse de arquitecta), solo había que buscar la melena más rubia y larga, siempre peinada en una cola larga o suelta con una vincha, una hebilla o pequeñas trenzas. Su pelo era su mayor orgullo. Pero entonces le detectaron un cáncer. Un linfoma de Hodgkin, una formación maligna en el tejido linfático. Al principio se asustó mucho, pero a los cinco minutos estaba secándose las lágrimas y preguntando qué tenía que hacer. Supo que, fuera como fuera, ese proceso tenía que pasarlo de la mejor manera posible. Antes incluso de empezar con la quimioterapia, se cortó su melena por los hombros y con ese mismo pelo se mandó a hacer a "María Helena", como llama desde entonces a su peluca. Cuando el pelo ya se le caía de a mechones, se lo cortó bien corto y empezó a usar turbantes de tela que le prestaba su psicóloga, quien había pasado por lo mismo que ella. Pero Carme "no puedo más de onda" Bustelo necesitaba algo más canchero. Así que se fue a Once, compró telas y se mandó a hacer turbantes y vinchas. Y ahí nomás sus amigas le preguntaron dónde los había comprado porque los querían para usar en la playa... ¡y se los sacaban a ella! "¿Por qué no los fabricás para vender?", le dijeron. Así, en febrero de 2018 creó su marca. "La llamé Las Cholas para que todas tuvieran la misma actitud que yo, para que salieran a comerse el mundo", dice Carme.

El 21 de febrero de 2018 creó la cuenta de Instagram. A las 24 horas, tenía 1500 seguidores -hoy son más de 26 mil-. Le pedían al por mayor y envíos a todas partes del país. Y no solo pacientes oncológicas, sino miles de chicas que querían accesorizar sus cabezas con onda y buen diseño. Lo siguiente fue abrir su primer showroom en el living de su casa con un perchero y una mesita con 30 turbantes. A la hora tuvo que avisar por su cuenta que había vendido todo y empezó a anotar pedidos en un cuaderno.

Hasta hoy, pasó por más de 27 quimios, un autotrasplante y hasta se tuvo que extraer tejido ovárico para poder ser madre cuando lo desee. Su mamá, Constanza, es su gran compañera. También su hermana, su papá, sus amigas y hasta su "Cholo" -como lo llama ella-, al que conoce de toda la vida, pero con quien empezó a salir el verano pasado.

"El peor momento de tu vida puede ser el mejor momento de tu vida". Basta con ver lo mucho que cambió su expresión desde que le detectaron la enfermedad para comprender que Carme, a sus 22 años, descubrió la alegría de vivir.

¿Cómo lo hizo?

Fuente: OHLALÁ!

1. Convocó a su modisto y equipo. Al principio, mandó a hacer diez turbantes. Cuando vio el nivel de demanda, corrió a Once a comprar telas.

2. Empezó chiquito. Comenzó armando un punto de venta de productos en su casa de Bahía Blanca.

3. Amplió su equipo. Empezó a delegar las distintas áreas en gente en la que confía: cinco personas para la confección, una contadora y su hermana, que hace atención al cliente y control de mercadería.

4. Creó la tienda online. Así puede gestionar los pedidos y hacer envíos a todo el país. También tiene un punto de venta en Punta del Este.

5. Armó una oficina en Bahía Blanca. Además de ser showroom, maneja desde ahí las cuestiones administrativas y contables. Pronto abrirá otro espacio en Buenos Aires.

No es de princesa

El 28 de octubre de 2017, Carmela estaba terminando la última entrega del año en Arquitectura. Tenía una tos seca y había visto a dos médicos. Uno le había dicho que era una alergia y otro, que era un broncoespasmo. Se fue a la guardia del sanatorio Mater Dei pensando que le darían un Qura Plus y la mandarían de nuevo a su casa. Pero la médica le hizo unas placas radiográficas y encontró una enorme mancha blanca. Una tomografía confirmó que era un tumor. La dejaron internada. Estaba sola. Tenía poca batería en el celular. Solo llegó a avisarle a su papá, que vive en Buenos Aires. Al día siguiente, llegó su mamá, que estaba de viaje. Carme no entendía nada. "Todos conocemos las palabras 'tumor' y 'cáncer'..., pero no sabemos bien qué son hasta que nos toca de cerca", dice. Le explicaron el tratamiento que iba a hacer. "Me imaginé pelada, con ojeras, con los corticoides. Y yo soy una coqueta total. Tenía que hacer algo o me iba a agarrar una depresión y me iba a tirar en la cama todo el día".

"Como digo siempre, el cáncer #noesdeprincesa. Sin embargo, yo siempre supe que podía con esto y con mucho más. O, ¿acaso esta enfermedad pensó que iba a poder contra mí? Solo me convirtió en una 'princesa guerrera', como me dice mi papá".

Los consejos de Carmela

Fuente: OHLALÁ!

Sin prisa, pero sin pausa: todo lleva un proceso de análisis, de prueba y error. Te vas a frustrar mil veces, pero ahí es donde más aprendés y crecés.

Es clave saber delegar: contratar a alguien de confianza que te ayude y que sepa complementarse.

Buscar ofrecer una experiencia, más que un objeto: llegar a un lugar donde te sientas cómoda y te den ganas de volver.

Que tu proyecto también esté teñido de amor y confianza: si estás convencida de que va a funcionar, a quien está del otro lado le van a dar ganas de comprarte.

En números

  • $2000 fue la inversión inicial.
  • $6500 son los costos fijos mensuales.
  • 50% es la rentabilidad promedio por producto.
  • $60.000 es el promedio de su facturación mensual.
  • 110 prendas vende por mes.

Minibio

Fuente: OHLALÁ!

Nombre y edad: María Carmela Bustelo, 22 años.

Profesión: estudiante de 4o año de Arquitectura y emprendedora.

Desafío cumplido: creó su emprendimiento de vinchas y turbantes a raíz de su tratamiento oncológico.

Más info:

IG: @ lascholas__.

www.lascholas.com.ar .

Maquilló Angie Barrionuevo y Peinó Luisa Estévez para Duo Make Up.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?