Homenaje

ALEJANDRA SECRETA Por Inés Malinow-(Edic. del autor)-66 páginas-($10)
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31 de julio de 2002  

La historia de este libro es poéticamente digna de su contenido: cuando Alejandra Pizarnik murió, León Ostrov, su psicoanalista, le regaló a Inés Malinow una veintena de cartas de la poeta. "De ese material - confiesa la autora- entresaqué párrafos, pensamientos, circunstancias, y así nació este volumen, pues de inmediato advertí que esas cartas eran, ante todo, poesía. Este es el origen de Alejandra Secreta ." Pero el origen de este libro singular hay que buscarlo también en la entrañable relación que unió a Malinow -también poeta y periodista- con la creadora de Arbol de Diana. En el apartado "Así fue" que inaugura el volumen, la autora narra momentos de aquel encuentro: "Por ese entonces yo vivía entre Belgrano R. y Chacarita; Alejandra solía visitarme con algún pretexto, ya le había hecho algunas entrevistas después de su viaje a Europa. Pero creo que la traía un auténtico cariño hacia mis hijas, muy pequeñas en esa época; ella entraba con sus pantalones rojos ajustadísimos y con un caminar de patito desabrido. Dejaba olor a cigarrillo -habitante de la casa durante horas- y comenzábamos a hablar de poesía, me explicaba cómo iba escribiendo sus poemas, me traía sus libros. [...] Una vez Alejandra me invitó a su cumpleaños, vivía por Barracas en la calle Montes de Oca, le maravillaba estar rodeada de gente que la estimaba, en su pequeña habitación caía una carcajada, llenaba de a poco todos los espacios, éramos muy inmortales, con Susana Thénon y Ana María Barrenechea entre otros amigos. No sabíamos nada más que reírnos, los pulmones llenos de humo y poesía".

Más allá de la tautología del título -Alejandra Pizarnik es sustantivamente secreta-- este libro de Inés Malinow merece un genuino reconocimiento y constituye un aporte verdaderamente creativo a la poesía (y a la poética) de la Pizarnik. Malinow logra una recreación de su personalísimo acento literario y vital.

"...trabajando todo el día me olvidaba de mí, de mi yo, que tanto me hastía, que tanto me llora...", escribe la poeta de Extracción de la piedra de la locura en una carta. "En verdad estoy desesperada. Pero hay un juego a muerte. Tengo que hacer poemas bellos y tengo que poblar de voces mi silencio".

Las cartas de Alejandra Pizarnik que se transcriben en este volumen, sus dibujos, los textos en prosa y los poemas de Inés Malinow, congenian profundamente en Alejandra secreta, tal vez por obra de esa identificación espiritual entre la retratista y la retratada, a la que alude Antonio Requeni en la contratapa. Un libro, en síntesis, de difícil y delicada ejecución, plenamente logrado, un íntimo y singular homenaje a la memoria muy querida de Alejandra Pizarnik.

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