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Los Tilos, una rica historia y el emblema de siempre: Pochola Silva

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
Pochola Silva
Pochola Silva Fuente: Archivo - Crédito: Prensa UAR
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6 de febrero de 2019  • 23:59

Héctor Pochola Silva es tan grande que la historia de un club, su club, cabe dentro de él. El legendario Puma de la vincha nació el 10 de septiembre de 1944, apenas 8 meses y unos días después de la fundación de Los Tilos , que está celebrando sus 75 años de vida, cumplidos el 29 de enero. Son dos historias en paralelo, pero bajo los mismos colores: el verde y amarillo del tilo, el árbol que predomina en las calles de la ciudad que es la capital de la provincia de Buenos Aires. La leyenda cuenta que el nombre del club fue sugerido por la novia de uno de los jugadores/fundadores y que nadie se atrevió a contradecirla.

La historia de Los Tilos está magistralmente certificada en el libro que acaba de publicarse a propósito de las siete décadas y media. Bajo el concepto de lo que se conoce como Table Book (Libro de mesa, que equivale a tapa dura, excelente encuadernación y calidad del papel), el ejemplar cuenta con 193 páginas en las que se va relatando y testimoniando cada uno de los detalles de un club que, como tantísimos otros en la Argentina, surgió y creció de un grupo de soñadores que hicieron todo: desde la parte administrativa hasta levantar los vestuarios y sembrar, pintar y clavar las H en la cancha. El rugby, en sus bases, sigue siendo así: producto de decenas de voluntarios que entregan por el simple, y nada menos, amor por el club.

Ese hilo conductor va de generación en generación y también, claro, se contagia a aquellos que tienen el don de poder acceder a la alta competencia profesional. Joaquín Tuculet, uno de los Pumas más destacados de los últimos años, integrante de una familia tradicional de Los Tilos, será este año el asesor principal en la nueva estructura que tendrá la subcomisión de rugby. Devuelve algo de lo mucho que le dio su club.

El rugby en La Plata se inició en 1905 de la mano de un símbolo del fútbol: Estudiantes. También Gimnasia incursionó más tarde, pero el deporte recién empezó a crecer en 1926 con la fundación de Universitario. Y se expandió en 1934 con la aparición de La Plata Rugby Club. Diez años más tarde, en una asamblea llevada a cabo en el Club Telégrafo de la provincia de Buenos Aires, se creó Los Tilos, que en sus comienzos contuvo al rugby y al básquetbol, ya que varios de sus fundadores venían de practicar ese deporte en otros clubes. Alberto Belisario Arana fue su primer presidente y el socio número 1.

Al año siguiente, en 1945, Los Tilos ingresó en la Unión Argentina de Rugby con el padrinazgo del SIC y de Pacific Railway Athletic Club, hoy San Martín. En 1947 ascendió a Segunda, en 1964 ganó su primer campeonato (el de Reserva) y en 1966 accedió a la Primera. En ese camino se registró un hecho curioso: en 1954 jugó la final del ascenso a Primera con Atalaya, que en realidad estaba formado por todos los jugadores de CUBA, intervenido en ese momento por el peronismo. Los Tilos pudo ganar pero no acertó un penal en el último minuto. Lo mismo ocurrió a fin del año pasado, en Villa de Mayo, por el repechaje. CUBA ganó y se quedó en el Top 12, mientras que Los Tilos seguirá en 2019 en la Primera A.

La sede actual en el Barrio Obrero se adquirió en 1953. Cuenta Jorge Cáceres en el libro: "El orgullo del club es que jamás se le pidió nada a nadie. Hicimos todo, todo, por esfuerzo personal. Fueron esfuerzos de montones, de cientos de muchachos que empujaron y que lograron esto que hoy es nuestro club". Cuando compraron el primer lote no alcanzaba la plata y entonces rifaron un Jeep. Lo ganó el presidente de ese entonces, Hugo de Cucco, quien vendió el auto y donó el dinero.

Una de las perlas de la historia fue cuando Silva volvió de Sudáfrica con los Pumas del 65. A los tres días se jugaba el clásico con La Plata. Hasta la hora del partido, no se sabía si Pochola iba a jugar. Lo hizo, y esa tarde, como otras, brilló. Nadie lo pudo parar. Y Los Tilos ganó por 14-6.

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