El terror blanco

Toni Morrison, la gran escritora norteamericana, ganadora del Premio Nobel de 1993, habla de su nueva novela, aún sin título, en la que pinta las costumbres de los negros ricos a mediados del siglo XX. Además, denuncia por abuso de poder al presidente Bush
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26 de junio de 2002  

PRINCETON.- Toni Morrison inédita. En Roma, leerá un fragmento de su próximo libro, todavía sin título, del que habla en esta entrevista por primera vez. "La novela está ahora en proceso de revisión y traducción. Los temas principales son los de la familia y de la historia reciente, de los años 60 a hoy. Trato de analizar las relaciones entre los protagonistas, describiendo la evolución que sufren. Me interesa sobre todo la relación entre dos mujeres ancianas y chicos, a los que les han ocurrido cosas que no recuerdan. Hay también una figura central masculina, un padre. Pero el libro es esencialmente femenino, aunque quiero subrayar que no hay en él nada autobiográfico.

-¿Dónde está ambientada la novela?

-El protagonista es propietario de una casa de veraneo, en una playa reservada para los negros del sur de los Estados Unidos. En aquella época no se permitía a los negros ir a veranear a los lugares de los blancos. Existían balnearios de ese tipo en Nueva Jersey y en Florida. El más famoso estaba en Sag Harbour, Long Island, y era frecuentado por la clase medianegra acaudalada, sobre todo por artistas y músicos. El fenómeno comenzó alrededor de 1870, cuando se desarrollaron comunidades independientes y autosuficientes de negros que sobrevivían sin el aporte de los blancos. En esos lugares no se padecían las penas de la segregación, excepto en los transportes públicos y todo ese negocio floreciente estaban en manos de los afroamericanos.

-¿Cómo terminaron esas comunidades?

-El éxito de la clase media negra, con negros enriquecidos que servían a otros negros, provocó los celos y el odio de los blancos, que impusieron controles para bloquear el crecimiento económico de esos grupos emergentes. Los atacaron en centros de veraneo con bombas, robaron sus negocios y quemaron sus iglesias. Algunos de esos lugares sobrevivieron, pero lentamente tendieron a extinguirse, yo los frecuentaba en los años 50 con mi familia, en el sur de los Estados Unidos, pero lentamente se fueron extinguiendo. Quise ambientar en ellos mi libro -el análisis del conflicto entre dos generaciones- para que los jóvenes negros aprendan a conocer su noble pasado y dejen a un lado los estereotipos dominantes. Quiero que sepan que no todos los negros eran pobres o dependían de la limosna del Estado.

-¿Cómo vivían los huéspedes de esos balnearios?

-La gente pasaba el tiempo bailando y escuchando música. En invierno los músicos negros iban a tocar en los clubes blancos de Harlem y Nueva Orleans, pero en verano corrían a los lugares de veraneo para negros, donde eran recibidos calurosamente, hospedados y respetados. Si se detenían a tocar en las localidades turísticas blancas, vivían segregados y no podían pasar por la puerta principal para entrar en el club. Eran obligados a pasar por la cocina y a dormir en el coche, nunca en el hotel. Pero impresiona oír que ahora el gobierno quiere ayudar al black business después de haberlo dejado morir.

-¿Qué piensa de la administración Bush?

-La situación es cada vez más alarmante. Bush ha lanzado leyes anticonstitucionales, ha reducido las libertades civiles, ha rodeado todo de un halo de secreto. No sé cuanta gente ha muerto en Afganistán, no nos lo han dicho, se limitaron a declarar una guerra "sin fin". Los Estados Unidos han decidido todo sin consultar a nadie, pero sus acciones involucran a todo el mundo.

-¿La situación de los negros ha mejorado o empeorado?

-Nosotros, los negros, nunca hemos estado en mejor posición que ahora, por lo menos por dos razones. La primera es que somos los máximos expertos en afrontar el terror del poder. Hablo de los incesantes controles de la policía: forman hasta tal punto parte intrínseca de nuestra historia que nadie está mejor vacunado que nosotros ante la nueva emergencia ordenada por el ministro de Justicia, John Ashcroft. Segundo: por primera vez en este país, la sociedad de los blancos nos mira con alivio, pensando: "Bueno, al menos no son de Medio Oriente". Traducido en la vida de todos los días: si un blanco debe elegir entre alguien de Medio Oriente y un negro en un momento de dificultad, corre hacia el negro para buscar protección. Una mujer blanca, hoy, escapa del ascensor cuando se encuentra sola con un árabe, no con un negro.

-¿Qué piensa de esta evolución?

-Pienso que la violencia y la persecución gratuita, ser detenidos en el coche y registrados en los aeropuertos por la única razón de ser de color, ha sido siempre una experiencia cotidiana sólo para nosotros, los afroamericanos. Ahora los registros incluyen a todos y eso nos pone en el mismo nivel que los blancos. ¡Finalmente!

-La administración Bush ha promovido un número récord de ministros negros...

-Colin Powell y Condoleezza Rice ocupan una posición importante, pero eso no tiene nada que ver con la raza y todo que ver con sus ideas políticas. Condoleezza es una republicana de hierro, ha sido consultora de compañías petrolíferas, es muy conservadora y lleva adelante los intereses de la administración. Powell, un moderado, es un hombre en el que tienen confianza tanto los demócratas como los republicanos porque se trata de un militar cauto, un "general conejo", aunque con tendencias liberales. Lo máximo, para nosotros, sería tener un progresista negro en el gobierno, que aportara como dote un halo auténticamente antirracista. Pero Bush y los suyos no están preocupados de ningún modo por el problema de la raza: están en deuda con las grandes corporaciones, no con el electorado de color. Por eso los negros que les convienen son aquellos que se adaptan al mundo conservador y capitalista, como el responsable de American Express o los dirigentes de otros grandes grupos financieros.

-¿Y el triunfo de los actores de color en la última entrega de Oscars?

-Hollywood es como Washington: si los negros se adaptan a la lógica del mercado, caen bien y triunfan siempre que les hagan ganar mucho dinero a los estudios. Desde Spike Lee, todos esos negros buscan capturar al gran público negro. Está de moda hacer colaborar a un policía blanco y a uno de color mandándolos juntos a la caza de los malos. Pero los films enteramente interpretados por actores negros son una rareza.

-Usted ha sido una ferviente partidaria de Wind Done Gone , la controvertida continuación de Lo que el viento se llevó . ¿Por qué?

-El libro es una parodia, que se ha vuelto mucho más célebre de lo merecido precisamente por el intento de la familia de Margaret Mitchell de impedir su publicación. La relectura de un clásico es absolutamente legítima. Es como inspirarse en Shakespeare y hacer un film o un libro. Eso sucede continuamente. Lo que está en juego es la misma libertad de palabra.

-La estrella Ophrah Winfrey interrumpió su club literario televisivo. ¿El público de los Estados Unidos se perdió algo importante?

-La ex muchacha del gueto, Ophrah, logró crear sola lo que ningún editor culto, poderoso e ilustre fue capaz de hacer. Ningún libro que integrase la selección de Ophrah vendió menos de medio millón de ejemplares, más aún, muchos superaron el millón. Ophrah introdujo el debate sobre los autores y enseñó a las amas de casa a ir a las librerías. Los colosos editoriales la odian y la aman y le deben muchísimo.

-Según algunos críticos, el autor más influyente en su formación ha sido Amiri Baraka.

-Adoro a Amiri Baraka. Es un óptimo escritor pero no creo ser deudora de nadie. Pienso que en mis trabajos hay mucho más de lo que cierta crítica se obstina en ver. Algunos piensan que yo escribo historias de poca monta de gente de color y no van más allá de ese análisis superficial. Pero en mis novelas hay también una dimensión universal y espero que las generaciones venideras lo comprendan algún día.

Perfil

Vida: Toni Morrison es el pseudónimo de Chloe Anthony Wofford. Nació en Lorain, Ohio, en 1931, en una familia de clase media. La escritora norteamericana también fue actriz y bailarina. Estudió en la Universidad de Howard y después hizo un curso de posgrado de literatura inglesa en Cornell en 1955. Se casó con Harold Morrison.

Temas: la preocupación central de las novelas de Toni Morrison es la pérdida de identidad de los negros, analizada en los momentos de la historia norteamericana en los que el patrimonio cultural de color estuvo particularmente amenazado.

Obras: Ojos azules (1970), Sula (1973), La canción de Salomón (1977), La isla de los caballeros (1981), Beloved (1987), Jazz (1992) y Jugando en la oscuridad (1992).

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