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Que la fuerza te acompañe siempre: levantar unas pesas no es perjudicial

Daniel Tangona
Daniel Tangona PARA LA NACION
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10 de febrero de 2019  

Podría decir que me pasé la vida luchando por difundir este concepto: hacer ejercicios de fuerza no te va a marcar de más ni a trabar los músculos. No vas a convertirte en fisicoculturista por levantar unas pesas. Pero los años pasan y la creencia sigue; es difícil encontrar una capacidad física más resistida a la hora de indicar alguna forma de ejercicio para las personas no deportistas (en especial si son niños o adultos mayores). E incluso lo resisten profesionales que dicen ampararse en las ciencias médicas. "Sostenidos por conocimientos plenamente superados, no pocos se oponen a indicarles a las personas que se involucren en esta forma de ejercitación invocando la posibilidad de lesionarse, riesgos para la columna vertebral, alta posibilidad de hacer algún episodio cardíaco indeseado, o la negación de su práctica 'por las dudas'", ilustra el profesor Jorge Roig, catedrático en Fisiología y Bioquímica del Ejercicio, que también se cansó de ver esto en su carrera.

La verdad es que hace rato que hay suficiente evidencia de que el entrenamiento de la fuerza es beneficioso. No se trata solo de hacer crecer el tejido muscular (algo vital en muchos casos), sino sobre todo de combatir y prevenir enfermedades. En principio, disminuye la presión arterial para aquellos con hipertensión, además de fomentar la pérdida de peso y cambiar la rigidez en las arterias. Para los diabéticos, este ejercicio optimiza la respuesta a la insulina y el control de la glucosa, y hasta es sugerida como actividad insoslayable por la Sociedad Americana de Diabetes y el Colegio Americano de Medicina del Deporte. Y si hablamos de adultos mayores, y como ya lo dije en una columna anterior, es el principal entrenamiento a tener en cuenta, porque son quienes más masa muscular pierden, lo que los enfrenta a varias patologías y los limita en su devenir diario, conduciéndolos a una pérdida acelerada de la calidad de vida y la autoestima.

También los que padecen artrosis pueden encontrar en el ejercicio de fuerza su panacea: los que la sufren en rodillas y cadera, por ejemplo, podrían ver un importante papel protector en la progresión de la enfermedad, "ya que la debilidad muscular está fuertemente asociada con el deterioro de la función a nivel articular y el agravamiento del dolor", describe Roig.

Y claro, también los chicos deberían ser de la partida, y cuanto antes, mejor. Es que todas las capacidades físicas, como la aeróbica, la velocidad, el equilibrio y la coordinación, entre otras, se sedimentan en la fuerza muscular. "Pero además, gracias al entrenamiento temprano de la fuerza se produce un incremento del depósito de hueso, que a futuro representará una reserva que puede proteger al adulto y hasta prevenir la osteoporosis", explica el especialista.

Tal vez sea momento de comenzar a considerar que el problema no es tanto el entrenamiento de la fuerza en sí, sino quien lo imparte. "O, por qué no, quién lo prohíbe", sintetiza con lógica Roig.

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