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Ejecutaron a un periodista en México mientras desayunaba en un hotel

Jesús Ramos Rodríguez, el periodista mexicano asesinado ayer en Tabasco
Jesús Ramos Rodríguez, el periodista mexicano asesinado ayer en Tabasco Crédito: Twitter
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10 de febrero de 2019  • 16:29

CIUDAD DE MÉXICO (AFP).- Jesús Ramos Rodríguez, locutor de un programa de noticias en la radio de Tabasco, fue ejecutado ayer por la mañana cuando desayunaba en un hotel y se convirtió así en el segundo periodista asesinado en México en lo que va del año, según informó la fiscalía local.

"El homicidio ocurrió por la mañana de este sábado en un restaurante de la ciudad Emiliano Zapata", muy cercana a la frontera con Guatemala, informó a la AFP un vocero de la fiscalía de Tabasco que pidió el anonimato por no estar autorizado a dar declaraciones a la prensa.

El periodista mexicano murió "a causa de heridas producidas por impacto de proyectil de arma de fuego", agregó la fiscalía en un comunicado.

Según el diario El Universal, Ramos habría recibido más de ocho impactos de bala de su agresor, quien de acuerdo a primeros testimonios, descendió de su vehículo y se dirigió directamente al lugar donde estaba el comunicador y le disparó a quemarropa.

Según ese medio, el periodista conocido por sus seguidores como "Chuchín" y quien conducía desde hace varios años el noticiero "Nuestra región hoy" en la estación 99.9 FM, se encontraba tomando un café en un hotel cuando ocurrió el ataque.

Según versiones recopiladas por el diario Heraldo de México, Ramos estaba con Armín Marín, exalcalde de Emiliano Zapata, al momento del ataque.

La oficina de Reporteros Sin Fronteras (RSF) en México ya se encuentra investigando este caso. Por su parte, la fiscalía de Tabasco inició una investigación y dio parte a la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Libertad de Expresión de México.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) condenó el asesinato de Ramos y pidió a las autoridades "implementar medidas cautelares para salvaguardar la vida y seguridad de su familia, ofrecerles contención emocional, así como realizar una investigación exhaustiva del crimen, analizando en todo momento la línea vinculada con la labor periodística".

Tabasco, que colinda con Guatemala y el Golfo de México, es territorio disputado por poderosos carteles narcotraficantes que, muchas veces con la connivencia de autoridades corruptas, se dedican también al robo de combustible, a la trata de personas y al secuestro y extorsión de comerciantes y migrantes.

El periodismo, oficio de alto riesgo

El 21 de enero de 2019 las autoridades mexicanas informaron del asesinato del periodista Rafael Murúa, director de una radio comunitaria en el estado de Baja California Sur, al noroeste del país, quien había sido reportado como desaparecido.

Murúa había denunciado hostigamiento y amenazas y estaba bajo la custodia del organismo de protección del gobierno para periodistas y defensores de derechos humanos.

Con estos dos casos en lo que va de 2019 suman ya 143 periodistas asesinados en México desde el año 2000, según la CNDH. En 2018, diez comunicadores fueron abatidos en diversas partes del país. La gran mayoría de esos homicidios permanecen impunes.

"Como reportero en la zona metropolitana de la Ciudad de México fui golpeado, espiado, amenazado y hasta mi auto vandalizaron. Y sin embargo, mi caso es mínimo ante las desapariciones y asesinatos de periodistas en México. Los delitos que buscan limitar la libertad de expresión en el país reflejan una crisis histórica en las violaciones de derechos humanos de la que no hemos podido salir", cuenta a LA NACION el periodista Miguel Trancozo Treviño de 30 años, que trabajó para el diario mexicano La Reforma desde 2011 hasta 2014.

Sobre el caso de la reconocida periodista Miroslava Breach, quien investigaba los nexos del poder político con el crimen organizado y fue asesinada en marzo de 2017 en Chihuahua, en el norte del país, la fiscalía de ese estado informó ayer que detuvo a Edgar Salazar, quien habría participado del crimen.

El detenido es familiar cercano del principal operador del cártel de Sinaloa en la zona y es hijo de Crispín Salazar, acusado de ser el autor intelectual del homicidio de Breach. Hasta ahora, hay dos detenidos por este caso aún sin resolver.

"Mientras no se garantice seguridad para el ejercicio periodístico, no sólo será imposible poner fin al creciente espiral de violencia sino que la vida democrática mexicana seguirá siendo una simulación", concluye Treviño.

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