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El árbol de la vida

Víctor Hugo Ghitta
Fuente: Reuters - Crédito: Eissa Alragehi
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12 de febrero de 2019  

Abs, Yemen.- Gustav Klimt creó El árbol de la vida por encargo del banquero Adolphe Stoclet, que quiso decorar las paredes del comedor de su palacio en Bruselas con una obra del pintor austríaco. Esa pieza modernista incluye notas que remiten a los mozaicos bizantinos y cierto arte oriental. Klimt le confiere al tema una sensualidad novedosa. En los dos murales se insinúan ideas que sobre ese tópico rico en simbolismos discurrieron en la religión, la mitología y la filosofía. Hay otros árboles emblemáticos en la pintura, como el de inquietante soplo metafísico debido a Caspar David Friedrich. Este que se recorta sobre un árido paraje en Abs, Yemen, guarda una curiosa semejanza formal con aquellos. A sus pies, un grupo de chicos desplazados asiste a una clase a cielo abierto. De una belleza extraordinaria, la imagen encierra la idea de la sabiduría. Acaso ese saber pueda concederles alguna forma de la libertad. Ojalá.

Edición fotográfica Dante Cosenza

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