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Como los porteños, los jóvenes franceses tendrán su pase cultural

Emmanuel Macron, en un encuentro con jóvenes
Emmanuel Macron, en un encuentro con jóvenes Fuente: Reuters
Luisa Corradini
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11 de febrero de 2019  • 20:37

PARIS.- Diez mil jóvenes de 18 años comenzarán esta semana en Francia a experimentar el "Pass Culture": un crédito de 500 euros que les permitirá asistir a un espectáculo, abonarse a un servicio de streaming o seguir un curso de batería o de dibujo. El test, decidido por el gobierno, durará tres años.

Todos voluntarios, esos diez mil jóvenes residentes en cinco departamentos franceses (Bas-Rhin, Finistère, Hérault, Seine-Saint-Denis y Guyana) tendrán que probar esa aplicación que reunirá propuestas culturales geolocalizadas cerca de donde viven. Todos deberán haberlo activado antes del 15 de febrero.

Promesa de campaña de Emmanuel Macron, el "pase cultural" debería ayudar a los jóvenes a que -una vez terminada la educación cultural en la escuela- "pongan un pie en el estribo para comenzar un camino cultural autónomo", declaró el ministro de la Cultura, Franck Riester.

En la app, los jóvenes son guiados a través de pestañas: "aplaudir", "jugar", "practicar", "mirar", "escuchar", "encontrar". A partir de una imagen, el usuario puede informarse inmediatamente sobre la localización y el precio real de una actividad. Si la selecciona, el precio total será deducido de su crédito (500 euros). Ese monto "no renovable" podrá ser gastado en el plazo de un año a partir de la activación de su cuenta personal numérica y según ciertas reglas. Por ejemplo, las propuestas en línea están limitadas a 200 euros. Al igual que los ofrecimientos físicos como libros, obras de arte o instrumentos de música. Por el contrario, no hay techo para todo lo que es espectáculo en vivo, cursos de música, dibujo, y están excluidos los eventos deportivos, las corridas de toros, los espectáculos grabados y los desfiles de moda.

Ventaja suplementaria: un beneficiario de "pass Culture" que vaya a un espectáculo, podrá hacerlo con un invitado (sin límite de edad) y su entrada será automáticamente abonada por el sistema. Para los responsables políticos del proyecto, esta invitación evitará que el joven vaya solo a ver una función o simplemente decida no ir.

Según el ministerio de Cultura, la actual versión de la aplicación está lejos de ser definitiva. "Habrá etapas, modificaciones, evaluaciones que nos harán decidir si habrá o no generalización", afirmó el ministro.

Un puente con la experiencia de Buenos Aires

En mayo próximo, el "pass Culture" entrará en una segunda fase de experimentación, será ampliado a otros departamentos franceses y sobre todo a jóvenes no-voluntarios. La idea es atraerlos hacia un camino cultural. Algo que no es nuevo, iniciativas similares existen en Brasil, Italia, Uruguay y España, y sobre todo la Ciudad de Buenos Aires, cuyo ministro de Cultura, Enrique Avogadro , se reunió el año pasado con las autoridades culturales francesas. En ese encuentro se acordó hacer un intercambio de experiencias y buenas prácticas alrededor del tema.

Así es la tarjeta del Pase cultural porteño
Así es la tarjeta del Pase cultural porteño Fuente: Reuters

"El francés al igual que el italiano son modelos distintos al nuestro porque es una entrega de un monto por única vez. En Buenos Aires el programa es un monto que se renueva mensualmente para los chicos de 16 a 19 de escuelas públicas. Además en Ciudad la tarjeta funciona para los docentes en la versión de descuentos y beneficios", explicó un portavoz del gobierno porteño a LA NACION. En Buenos Aires, el programa se lanzó en octubre de 2018 en un universo de 38.000 alumnos, de los cuales ocho mil iniciaron el trámite. Actualmente posee dos mil beneficiarios 2.000 y se propone llegar a la meta de diez mil a fin de este año. La tarjeta, que puede usarse en 127 comercios adheridos, tendrá en marzo un aumento en su crédito, que será de $ 300 mensuales.

En ambos casos, centenares de establecimientos y organizaciones (museos, teatros, asociaciones, medios de comunicación, etc.) quieren participar en el proyecto.

En Francia, tras negociar con el Estado, las empresas aceptaron proponer en forma gratuita sus producciones, con la esperanza de obtener resultados financieros, fidelización y un rejuvenecimiento de su público.

La plataforma de streaming Deezer, que participa en el proyecto, afirma no recibir "ninguna remuneración en esta fase de prueba".

"La integralidad de la oferta está financiada por Deezer", indica una portavoz de la firma. "En esta operación no se trata de ventaja financiera, sino de participar en un proyecto de democratización del acceso de la juventud a la cultura". La consecuencia virtuosa de este objetivo debería permitir a Deezer hacer conocer más ampliamente sus propuestas", agregó.

"OK para hacer la etapa de la experimentación. Pero será necesario hacer un balance serio en unos meses", advirtió por su parte Matthieu Banvillet, director del teatro de la ciudad de Brest, Le Quartz.

"La idea de ese 'pass Culture' nos llevará a replantear nuestra relación con la juventud. Queremos ver a todos esos jóvenes en nuestros teatros", agregó.

Punto crucial: la financiación del dispositivo, que hasta ahora es muy difícil de cuantificar, y que reposará en gran parte sobre la contribución de las empresas. El Estado cuenta con el sector privado para hacer propuestas gratuitas y mantenerlas. Según algunas fuentes, el ministerio de Cultura debería hacerse cargo de unos 80 millones de euros (100 como máximo). El resto sería ofrecido por editores, productores y autores.

En todo caso, si se generaliza, "pass Culture" debería costar alrededor de 400 millones de euros anuales, estiman sus responsables. Para el lanzamiento, el gobierno incluyó en la ley de Finanzas 2019 un monto de 39 millones de euros. Pero -según el ministro Riester- "con el tiempo, la aplicación podría ser propuesta a los turistas, que tendrían así todas las ofertas culturales al alcance de la mano".

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