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Yapur, de McDonalds: "La competencia es bienvenida siempre que todos paguen impuestos"

Esteban Lafuente
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13 de febrero de 2019  

La recesión de 2018 golpeó el consumo. Alejandro Yapur, titular de Arcos Dorados, controlante de la cadena de comidas rápidas McDonald's en el país, reconoce una caída en las ventas en el segundo semestre del año pasado, pero se muestra optimista acerca de una recuperación en 2019. "Sabemos que en el país hay ciclos económicos, pero estamos confiados en el largo plazo", afirma el ejecutivo, quien desde su cargo de presidente Divisional para la región Sur de la empresa encabeza la operación en Chile, Peru, Uruguay y Ecuador

.Con 227 locales de comida rápida en la Argentina, la empresa es uno de los mayores empleadores del país, con un plantel que supera las 17.000 personas. "Estamos sobrecumpliendo nuestro plan de inversiones. Inicialmente eran $1000 millones en tres años y a mediados de 2018 se decidió duplicarlo", sostiene el ejecutivo sobre una iniciativa que comprende apertura de tiendas (fueron cinco en 2018), remodelación de antiguas sucursales y la instalación de plataformas digitales con pantallas de autoservicio para realizar los pedidos. "Es una iniciativa global y propone un cambio de experiencia para el cliente, que hoy pide que todo sea más fácil y más rápido", añade Yapur.

-¿Cómo fue 2018 para el negocio de Arcos Dorados?

-Tuvimos un primer semestre muy bueno y hubo ciertas dificultades en el tercer trimestre. En todas las industrias se sintió un consumo más débil, pero hacia finales del año notamos signos de recuperación y hemos terminado con un crecimiento con respecto al tercer trimestre. Vemos que enero arrancó muy bien y somos optimistas acerca de que, ojalá más temprano que tarde, tendremos una recuperación de los volúmenes.

-¿De cuánto fue esa caída que menciona?

-No puedo dar cifras puntuales de un país, porque reportamos a nivel empresa por región, pero nos estamos sorprendiendo positivamente del inicio del año. Nuestro plan apuesta a que la Argentina recupere su nivel de consumo. Sabemos que el país tiene ciclos económicos y con inversiones demostramos que tenemos confianza en el largo plazo.

-¿Cómo impactó el nuevo escenario financiero en su plan de negocios?

-Trabajamos con toda la cadena de valor. Tenemos más de 80 proveedores en la Argentina y gestionamos acuerdos de largo plazo para mitigar aumentos. Como muchos de ellos también exportan sus productos y abastecen a otros mercados de la región, eso permite compensar y mitigar fluctuaciones de economías locales.

-¿Y la devaluación? Los juguetes que ofrecen, por ejemplo, son importados.

-Si bien hay costos directamente relacionados con el dólar, como los premios de la Cajita Feliz o los alimentos, que son commodities y están atadas a precios internacionales, el salto del tipo de cambio tuvo un impacto mínimo. El 95% de nuestros insumos son de producción local. Más que el impacto vía importación, el efecto fue por el encarecimiento de los costos. Los juguetes se producen en colecciones para todo el mundo en China y es difícil pensar en reemplazarlos con producción local. El nivel de producto que importamos es marginal para nuestro negocio, que es vender comida.

-Mencionó la adopción de tecnología en la operación de los locales. ¿Cómo impacta ese factor en cuanto a los puestos de trabajo?

-La incorporación de los quioscos digitales no elimina las cajas. Coexisten. Para esos quioscos necesitamos asistencia, y en cada plataforma los clientes se encuentran con personas que los ayudan a atender y poder utilizarlos. Además, la posibilidad de personalizar los consumos requiere también un staff mayor en la cocina, porque los pedidos se hacen según la orden del cliente. Hay un cambio en la asignación de funciones, con más gente en la atención al público y detrás del mostrador. De hecho, en 2018 crecimos en 500 personas. Ya tenemos más de 17.000 empleados directos y un 80% tiene entre 16 y 24 años.

-¿Qué demandan los jóvenes al ingresar al mundo laboral?

-En el país hay que generar empleabilidad en ese segmento. Uno de los problemas que hay en la región es que los chicos salen del colegio y les resulta muy difícil conseguir trabajo. El 90% te dice que la principal dificultad para lograrlo es que les piden experiencia previa. Pero si nadie te da la oportunidad de tener ese primer trabajo, es muy difícil conseguirlo. Y dos de las principales demandas son la flexibilidad a nivel horarios y la necesidad de esparcimiento u ocio.

-En los últimos años creció la competencia de hamburgueserías gourmet. ¿Cómo analiza esa dinámica?

-El cliente se ha sofisticado y tiene nuevas demandas. Creemos que es buena la competencia porque eleva la vara y nos obliga a ser mejores. Así nació la línea Signature, que es nuestro segmento premium, aunque los productos core siguen siendo lo más demandado. Es un balance positivo porque nos permite ampliar el menú de alternativas. La competencia es bienvenida siempre que todos paguen los impuestos y cumplan las reglas, que en nuestra industria a veces no ocurre.

Hace un tiempo se cerró el local en el Alto Palermo. ¿Van a seguir en el lugar?

-Hay un proyecto de remodelación del shopping. Como parte de nuestra presencia dentro del mall, nuestro local se va a relocalizar. Ahora estamos en negociaciones.

-Hay una tendencia a nivel global a minimizar el impacto ambiental y la generación de residuos por parte de las cadenas de alimentos y bebidas. ¿Hay planes en este sentido en el país?

-Un paso es la eliminación de sorbetes plásticos en los locales. Lo tenemos solo a demanda, y notamos que la gente lo toma bien. También se modificaron embalajes para reducir el uso de materia prima. Estamos desarrollando proveedores para el reemplazo de productos hechos con plástico. Eso tiene un efecto positivo más allá de este caso. Cuando las empresas grandes cambian su demanda, eso dinamiza cambios en la cadena de abastecimiento y moviliza a toda la industria.

-¿Qué tienen en cuenta para adaptar el menú de la cadena a la demanda del mercado local?

-Hay megatendencias globales que permiten identificar la evolución de los consumos. Los mercados andinos están más orientados a pollo, y allí la oferta es mayor, en otros hay sabores más picantes. Pero existen gustos globales, especialmente entre los jóvenes, que hoy no tienen tantas diferencias regionales como ocurría hace dos o tres décadas. La marca en la actualidad tiene presencia en más de 120 países e intercambiamos constantemente sobre qué funciona en cada mercado. A veces tomamos productos de Europa y en otras ocasiones ideas que creamos acá se replican en el exterior

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