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"Si hago campaña es por la crisis"

El gobernador de Santa Cruz es el único mandatario que recorre el país haciendo proselitismo y pidiendo elecciones anticipadas
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26 de mayo de 2002  

Tres cosas llaman la atención por estos días sobre la provincia de Santa Cruz y no son precisamente sus bellezas naturales: tiene la desocupación más baja del país -el 2,5 %-, dispone de un dineral en el exterior -527 millones de dólares depositados en Luxemburgo- y la gobierna un hombre que, en medio de la peor crisis de la historia nacional, recorre el país en campaña proselitista reclamando elecciones anticipadas.

Néstor Kirchner es el más duro opositor al gobierno de Eduardo Duhalde de los 14 gobernadores justicialistas. Hace rato que dejó de asistir a las reuniones de mandatarios provinciales con el Presidente y tampoco firmó el documento de 14 puntos en el cual el Poder Ejecutivo y las provincias se comprometieron a cumplir con las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Tiene una mirada encendida, habla sin detenerse y gesticula con tanta vitalidad que el grabador del cronista a punto estuvo de saltar por el aire al interponerse a los ademanes de sus largos brazos. Propala una verborragia desenfrenada, a borbotones, reflejo inequívoco de su entusiasmo por los logros que se atribuye tras diez años ininterrumpidos de gestión al frente de la segunda provincia en extensión del país, pero con apenas 190.000 habitantes.

"Tengo una provincia sin déficit, baja deuda -apenas 200 millones de dólares pactados a 16 años de plazo y con el Banco Mundial-, la menor tasa de analfabetismo del país, la más baja mortalidad infantil, la mayor inversión en educación de un presupuesto provincial -el 25 %- y una provincia con pobres, pero sin marginales", empieza en una maratón retórica que a lo largo de una hora y media varias veces lo hará perderse entre sus respuestas para recapitular: "¿Cuál era la pregunta?"

-Usted ya anticipó que quiere ser presidente y visita con frecuencia la provincia de Buenos Aires y el interior haciendo actos de campaña. ¿Cómo explica estar haciendo proselitismo en este momento?

-Alguna gente dice que es poco serio hacer campaña en estas circunstancias. Yo creo lo contrario. Los dirigentes tenemos que aparecer en las crisis, acercarnos a la gente, conversar con ella, escucharla, constituirnos en alternativas, porque si no vamos a caer en lo de siempre: dos meses antes de las elecciones alguien con una muy buena campaña mediática, mucha plata, un buen slogan y que dice lo que la gente piensa en estas circunstancias gana y tenemos una nueva frustración. Yo creo que tengo que predicar permanentemente.

-¿Cree que la gente tolera ver a un político en campaña en la situación actual del país?

-A mí me tratan muy bien. Donde voy me reciben con mucho afecto y cariño. La gente que me viene a ver viene a escuchar, no digo que esté conmigo ni que me vaya a votar si hubiera elecciones. Por mi experiencia, creo que lo que la gente no tolera más es la ineptitud, la incapacidad para gobernar y la mentira. Yo digo que hay que convocar a elecciones anticipadas y parezco un hereje, pero ojo que hay muchísimos dirigentes políticos que dicen en voz baja lo mismo que yo. La diferencia es que yo lo dije desde el primer día, porque pienso que un gobierno no debe estar sustentado sólo en la legalidad lograda por un acuerdo entre dirigentes del peronismo bonaerense, el ex presidente Raúl Alfonsín y un sector del Frepaso, sino que necesita la legitimidad de origen, que es la voluntad popular, y legitimidad de ejercicio. Son tres cosas esenciales.

-Lleva más de diez años de gestión y más todavía en la vida política. No parece sentirse aludido ante el reclamo de renovación de la clase dirigente.

-No. Asumí la gobernación en 1991, en 1995 fui reelecto por el 65% de los votos, en 1999 gané con el 56% y el 14 de octubre nos votó el 62 por ciento de la gente con sólo un 5 por ciento de votos nulos o blancos. La ciudadanía me siguió convalidando por gobernar correctamente, me consideró la mejor alternativa. Tantos años de mandato no me inhabilitan, lo que inhabilita son las gestiones desacertadas o incorrectas. Cuando los dirigentes respondemos a las expectativas de la gente, la continuidad se da. Todos los países del mundo tienen dirigentes importantes con mandatos largos, como Franois Mitterrand y Jacques Chirac en Francia, o Felipe González y José María Aznar en España.

-¿Siente que no lo conocen lo suficiente?

-Sí, es una de mis mayores carencias. Cuando vengo a la provincia de Buenos Aires, muchas veces no sé qué dirigentes me han invitado. Vengo a hablar con la gente y lo primero que noto es frialdad, pero después del intercambio terminamos muy bien. Estoy en medio de un proceso para que me conozcan. Quiero terminar con esto de que la política es solamente una cuestión mediática, porque eso la deshumanizó y le quitó la interrelación que es tan fundamental. Me invitan organizaciones no gubernamentales, dirigentes menores y de diversas extracciones, porque no creo en la política "punteril" de los aparatos.

-¿Cómo financia esos actos?

-Nos prestan un local, alquilado, que puede costar cien pesos, vamos, damos la charla y nada más, no hay asado ni nada de eso.

-¿Y los traslados? Porque usted viene desde Santa Cruz.

-Yo normalmente vengo en el avión de la Gobernación hasta la Capital por cuestiones de trabajo, ya que tengo que estar cuatro de los cinco días de la semana acá tratando de que nos paguen lo que nos deben. Y luego me muevo austeramente, todo el mundo me ve.

-¿Alguna vez usó el avión de la Gobernación para ir a un acto político?

-Aprovecho para viajar cuando tengo que hacer una gestión oficial en una provincia y hago que coincida con los actos políticos.

-Supongamos que hay elecciones anticipadas y usted gana. ¿De qué forma resuelve problemas urgentes como el corralito, la suba del dólar, los aumentos de precios, las exigencias del FMI?

-Lo primero que hay que hacer en el país es reconstruir la nación, no tenemos nación. Lo segundo, reorganizar el Estado, las instituciones, la educación, la seguridad, cuestiones fundamentales que están absolutamente sin rumbo ni destino. Después cambiaría el sistema impositivo, es decir, tendría un sistema en el que los sectores que más tienen más impongan y saldría del impuesto al consumo para generar un impuesto a las ganancias que permita tener otro nivel de recaudación y terminar con estos impuestos recesivos.

-Está diciendo que bajaría el IVA.

-Obviamente

-¿Cuánto?

-No se puede decir hoy. Cuando teníamos el uno a uno, cada punto de IVA costaba mil millones de pesos.

-Le había preguntado cómo saldría del corralito.

-Volvería a insistir con el fondo fiduciario conformado por las deudas de las empresas más importantes y cumplidoras del país. De tal modo se podrían juntar 30.000 millones de pesos con los cuales podríamos devolver hasta un tope de 30.000 pesos y así reanimar el sistema financiero. Luego, que cada entidad vaya reprogramando con sus propios depositantes el funcionamiento del sistema y, obviamente, que los bancos extranjeros respondan con sus casas matrices. Si algunos bancos se tienen que caer, que se caigan; el sistema les dio toda las posibilidades de funcionar, recibieron 19.000 millones de pesos en redescuentos.

-¿Y cómo frenaría el dólar?

-Hago una nueva paridad, habría que ver el nivel de reservas que hay. Antes de salir de la convertibilidad se podía hacer a un dólar a 1,41 pesos. Hoy podría ser un dólar a dos pesos, pero necesitamos tener una referencia clara y concreta.

-¿Con los aumentos de precios qué haría?

-No creo en otro sistema que no sea una muy buena política de competencia, es decir, libertad de precios. El mundo lo marca así. Estos centros de abaratamiento que nacen van a ser nuevos nichos de corrupción.

-¿Cuál sería su posición ante las exigencias del FMI?

-Bueno, hemos llegado a la degradación final. Usted me está haciendo una preguntaÉ que se la voy a responder igual. La ley de subversión económica, que es mala, tiene tipos penales abiertos y no sirve, no la sacaría por una cuestión de oportunidad: no se puede dar impunidad. Necesitamos tener la garantía de que aquellos que violaron las leyes sean castigados como corresponde, independientemente de que después haya que hacer una adecuación a la ley. En cuanto a la ley de quiebras, nosotros nos abstuvimos. Puede ser un poco mejor que la anterior, pero siempre se legisló para la coyuntura.

-Pero, gobernador, los máximos líderes de los países industrializados acaban de decirle a la Argentina que si no acuerda con el FMI se cae del mundo y entonces sí conocerá lo que es una crisis de verdad. Si usted, como eventual presidente, no impulsara la sanción de una nueva ley de subversión económica, las consecuencias serían mucho peores.

-La Argentina se cae del mundo por otras cosas. El mundo le está diciendo no a una manera de hacer política. Las exigencias cambiarían si los interlocutores fueran otros. Esta es la reacción al desmanejo que tuvo la Argentina. Me parece que lo que nos están diciendo, pero sin poder decirlo, es "legitimen, hagan lo que tienen que hacer, hablemos desde otra referencia".

-Para usted, entonces, el FMI quiere elecciones cuanto antes.

-Sí, quiere que haya legitimidad cuanto antes.

-¿Cómo arreglaría el problema fiscal en las provincias?

-Las provincias y los municipios que entren en cesación de pagos que vayan a la quiebra. Que arreglen con sus acreedores, y si la quiebra es dolosa, obviamente el gobernador y el intendente deben ir presos; si son negligentes, que la gente no los vote nunca más. Si los bancos o los proveedores prestaron o vendieron caro porque necesitaban plata urgente, que vayan a la masa de acreedores, como todos, para que aprendan la lección. Hay provincias que deben mucho, como Buenos Aires, Río Negro, Jujuy o Chaco. Con los costos financieros que tienen son irrecuperables. Dicen que bajan el 60 por ciento el déficit, pero con tanto endeudamiento no pueden salir del paso.

-¿Quién sería su ministro de Economía?

-Yo consulto a muchos economistas, entre ellos a Gustavo Carballo, Luis Corsiglia, Carlos Leyba, Eduardo Hecker, heterodoxos, de distinta forma de pensamiento.

-¿Qué papel le cabe a su esposa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, en su proyecto político?

-Hace 27 años que estamos casados. Cristina y yo pensamos juntos. Me acompaña y participa con opinión propia.

-Usted dice que los docentes de Santa Cruz están entre los mejores pagos del país, con un sueldo inicial de $ 800, pero que igual se quejan. ¿Por qué?

-Hay 250 pesos de esos 800 que de penden del presentismo de los maestros. Esto se debe a que, en 1989, con el gobernador anterior, por conflictos gremiales los alumnos pasaron de grado por decreto, ya que cada vez que había un conflicto entre la docencia y el gobierno provincial los chicos terminaban siendo rehenes de la incomprensión de los dos sectores. Después de exigir el presentismo, en diez años no tuve un solo día de huelga, y eso que al gremio lo conduce el Partido Obrero. Le agrego que, además, los docentes jubilados perciben un haber inicial de 1200 pesos.

-La imagen que usted transmite es la de un gobernador exitoso, pero a la vez la oposición provincial lo acusa de ser personalista y autoritario en el manejo de la Justicia y el Tribunal de Cuentas.

-La sociedad santacruceña no me hubiera acompañado si yo fuera autoritario. Con excepción de un cargo muy menor, todos los que ejercí fueron por el voto de la gente. Lo que pasa es que la oposición no tiene alternativas ni propuestas que superen lo que hago; entonces, caen en la descalificación. Además, mi gobierno está integrado por gente de todos los partidos: la UCR, el liberalismo, el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), el Frente Grande, el Frepaso.

-¿Tiene gastos reservados?

-No, tuve $ 6000 por mes y no los veíamos nunca porque iban a parar a las políticas sociales, pero los eliminé el año último, cuando hicimos la reforma política.

-La oposición argumenta que en el presupuesto figura que dispone de gastos reservados por 1.207.000 pesos, sin rendición de cuentas.

-¡Noooo! Eso es un absurdo. Nunca tuve más que la cifra que le mencioné.

-Pero su sueldo oficial es de 2273 pesos. ¿Cómo hace para vivir con esa suma?

-No puedo vivir con esa suma. Tengo ingresos propios. Poseo 24 propiedades, el 90 por ciento de las cuales las adquirí antes de 1983.

-¿A cuánto asciende su patrimonio?

-Si lo mide por la declaración de ganancias llega a 2.300.000 pesos aproximadamente, pero creo que mi capital bordea los 3,5 millones de pesos a valor de hoy.

-Ha sido duro con el Presidente y crítico con la dirigencia. ¿A quiénes rescata dentro del peronismo?

-Al secretario de Turismo y Deportes, Daniel Scioli, un hombre inteligente que me sorprendió gratamente. También al gobernador Rubén Marín, de La Pampa, un administrador ordenado y prestigioso que conduce seriamente su provincia. Creo que San Luis está bien administrada, más allá de los cuestionamientos que pueda tener el ex gobernador Adolfo Rodríguez Saá.

-¿Se aliaría con Carlos Menem?

-No, tenemos profundas diferencias de proceder y construir.

-En las encuestas nacionales usted no figura entre los de mayor intención de voto. ¿Cree realmente que tiene posibilidades de ganar si hay elecciones?

-Bueno, depende de qué encuestas. Tengo encuestas propias, de fines de marzo último, de la consultora Equis, de Artemio López, que me dan con muy buena imagen, creciendo en conocimiento y en intención de voto. En el PJ aparezco segundo después de Reutemann.

-Me respondió según las encuestas, ¿pero cree que puede ganar?

-Totalmente. Estoy convencido de que tengo muchísimas posibilidades.

-¿Qué le dice la gente cuando lo reconoce por la calle?

-Nunca nadie me faltó el respeto. Voy a todos lados sin custodia, sin nada, como cualquiera. Acá en la Capital ando caminando sin ningún problema. No son millones, pero he recibido muestras de afecto.

-¿Qué autocrítica hace como dirigente?

-Tengo mi historia, que asumo, pero no tengo prontuario: fui militante activo de la Juventud Peronista en los años 70. No era montonero, estaba en una línea interna llamada La Tendencia, pero no era una organización armada.

-¿En qué otras cosas se equivocó?

-Muchas veces creí que las cosas se podían resolver con voluntarismo y no con racionalidad. Tendría que haber privatizado antes el Banco de Santa Cruz, que se privatizó en 1997 y se entregó en 1999. Fue un error, yo creí toda la vida en la banca oficial, pero era imposible de gerenciar. Me vivía peleando en el Estado para que no me gasten 10.000 o 15.000 pesos y en el banco por ahí había un descubierto de 100.000 pesos.

-Después de lo duro que fue con Duhalde, si éste lo llama a conversar, ¿va?

-Sí, creo en el diálogo en forma permanente. Yo no fui duro en forma personal con él. Lo que pasa es que para mí se equivocó terriblemente al devaluar, con el país sin crédito interno por el corralito ni externo por el default y con la gente endeudada en dólares, sin haber entendido que no éramos México ni Brasil.

-Entonces, ¿va a asistir a la reunión de gobernadores que convocó para el lunes (mañana) en La Pampa?

-Posiblemente lo haga, lo estoy viendo.

-¿Y qué le diría?

-Que convoque a elecciones.

US$ 527 millones en Luxemburgo

Hace poco, Néstor Kirchner admitió que Santa Cruz tiene 527 millones de dólares, obtenidos por ingresos de regalías petroleras y por la venta de acciones de Repsol-YPF, depositados en un banco del Gran Ducado de Luxemburgo. Una admisión insólita en la Argentina de hoy, con la mayoría de las provincias arrastrando abultados déficit. El gobernador no elude el tema.

-¿A nombre de quién está esa suma?

-De la provincia, como debe ser.

-¿Qué piensa hacer con ese dinero?

-La oposición siempre me pidió una salida facilista, dice que debo traerlo para aumentar los sueldos o para tomar gente. Yo prefiero preservarlo hasta que aclare esta tremenda crisis nacional y entregar la provincia, que recibí totalmente endeudada, con un flujo de fondos que la haga funcionar y encarar proyectos sin problemas. Uno siempre tiene que tener un ahorro.

-¿No piensa utilizarlo para nuevas obras?

-Sí, claro. Cuando De la Rúa asumió le ofrecí prestársela al gobierno nacional, con un interés, para pavimentar, desde Río Gallegos hasta Chubut, la ruta nacional 40. Pero no aceptó.

Perfil

  • Néstor Kirchner tiene 52 años, se recibió de abogado y es de tercera generación de santacruceños. Junto con su mujer, Cristina, son padres de Máximo, de 25 años, y de Florencia, de 11, "mi desvelo", confiesa.
  • Reside en Río Gallegos, aunque pasa buena parte de la semana en Buenos Aires. Todos los días trota una hora sobre una cinta aeróbica en su domicilio, "lo que me hace realmente mucho bien -señala-, porque me distiende y me potencia".
  • Disfruta sus escapadas a El Calafate, la pequeña ciudad más cercana al glaciar Perito Moreno, a unos 80 kilómetros de éste. "Me gusta recorrer toda mi provincia, pero El Calafate y el Lago del Desierto son lugares que suelo repetir. Caminar por toda esa zona es como volver a vivir, me energiza", dice.
  • Actualmente está leyendo Gestión y administración , de Peter Drucker, aunque admite que le gusta mucho la economía. "¿Sabe por qué me puse a estudiar fuerte economía? Porque hace más o menos 10 años llegué a una reunión en el Ministerio de Economía y estaba Domingo Cavallo. Yo me sentía fuerte como gobernador, pero en esa reunión Cavallo me dio una lección de economía y fue tal la paliza que sentí una enorme vergüenza. Entonces me propuse entender y empezar a estudiar. Hoy me siento sólido", concluye.
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