Festejos y un gran anuncio

Rottemberg, en sus bodas de plata con el teatro, renueva el Blanca Podestá.
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6 de julio de 2000  

Hace 25 años, un adolescente pidió a sus padres, como regalo de cumpleaños, un teatro. Y le regalaron el Ateneo. Este fue el inicio de Carlos Rottemberg, empresario y productor, en las lides teatrales. Ahora, con 43 años, además del Ateneo, es propietario del Liceo, del Blanca Podestá, del Lorange, del Tabarís y del Corrientes de Mar del Plata.

Es decir, se ve, y lo demuestra permanentemente, que Rottemberg se siente totalmente involucrado, afectado y comprometido con un medio en donde hizo posible la realización de casi 300 espectáculos, con 2618 actores, 93 directores, 64 escenógrafos, 116 autores, 152 acomodadores y 7.876.874 espectadores.

"Entre tanta maraña de números, aparecería un rubro con sólo un "1"- explica Rottenberg-: las veces que me casé con una actriz (Linda Peretz) que, obviamente, también conocí en el teatro."

Entre esta retahila de éxitos y fracasos hay una referencia que no se mencionó y merece destacarse, fue una negra noche en que corrió la nefasta noticia de que, premeditadamente, se había incendiado el Teatro del Picadero, sala donde se estaba realizando el ciclo Teatro Abierto 81.

Fueron Rottemberg y, su entonces socio, Guillermo Bredeston, los que ofrecieron desinteresadamente el Tabarís para que continuaran las representaciones. Pero la noche era de festejo, y para celebrar sus bodas de plata con este arte, organizó una fiesta atípica: convocó en la sala del Ateneo a todos los que habían trabajado con él, para realizar un festejo que tenía mucho de agradecimiento.

Siempre fue un hombre de perfil bajo, como se dice ahora, rehuyendo el protagonismo y derivándolo hacia las verdaderas estrellas. Pero, en esta oportunidad y considerando que durante muchos años estuvo sentado en la platea observando el espectáculo, decidió subir y plantarse ante todos, sin pudor y con elocuencia, para mencionar y distinguir a todos los que hicieron posible que él creciera haciendo teatro: familiares, empleados, amigos.

En la sala había muchos actores, directores, empresarios, productores, pero también estaban presentes funcionarios que habitualmente escapan de este tipo de acontecimientos: Darío Lopérfido, secretario de Cultura y Comunicación de la Nación; Liliana Barela, subsecretaria de Acción Cultural del Gobierno de la Ciudad; Elio Aprile, intendente de Mar del Plata, y Rubens Correa, director del Instituto Nacional del Teatro.

Por supuesto, no faltaron los saludos y los discursos, y aunque en ellos prevaleció el humor de las anécdotas compartidas, algunos disertantes como Jorge Rivera López, presidente de Actores, y el dramaturgo Roberto Cossa, no perdieron la oportunidad de dirigirse indirectamente a Lopérfido por los recortes presupuestarios que sufre el Instituto Nacional del Teatro.

El multiteatro

Pero, como la mayoría de los asistentes presumía, Rottemberg tenía una declaración más importante para hacer: la remodelación del Blanca Podestá, una sala con 700 ubicaciones, que pasaría a transformarse en cuatro salas que sumarían 1376 localidades. Las tareas comenzarían el 15 de agosto y la reinauguración estaría prevista para el 31 de marzo de 2001.

"Este cambio está marcado por la realidad. Yo tengo salas de más de 700 plateas y esto representa una limitación -explica el empresario- porque hay obras que no puedo poner porque exigen un clima más íntimo. Tengo el Liceo o el Ateneo, que son de gran capacidad. Con la remodelación del Blanca Podestá, voy a tener una sala de 500, otra de 400, una tercera de 320 y la más chica de 156 localidades. Es decir, puedo hacer tanto una obra con gran despliegue como teatro de cámara. Y a su vez, duplico la cantidad de localidades."

El anuncio fue celebrado con mucho entusiasmo tanto por los asistentes como por Rottemberg, quien se comprometió a realizar un nuevo encuentro en el 2025, cuando cumpla las bodas de oro con el teatro. Muchos de los invitados se preguntaron cuántos teatros pasarían a integrar el patrimonio de Rottemberg, que no es otra cosa que incrementar con las salas el patrimonio cultural de la ciudad.

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