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Los guardiacárceles asaltaban con los reclusos

Un preso aseguró que un alcaide mayor apoyó a los asesinos de un policía frente al restaurante Dolli
Gustavo Carabajal
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20 de julio de 2000  

Un grupo de oficiales del Servicio Penitenciario Federal (SPF) no sólo facilitaba las salidas de presos de la cárcel para robar sino que los acompañaba en los asaltos.

Así lo aseguraron a La Nación importantes fuentes de la investigación que instruyen la causa por el asesinato de un cabo de la Policía Federal, ocurrido el 18 de julio de 1998 frente al restaurante Dolli, y un recluso, cuya identidad se decidió no revelar para no poner su vida en peligro.

El interno, en una comunicación telefónica con La Nación desde su lugar de detención, reveló que un alcaide mayor, que se desempeñaba en el penal de Caseros, estuvo la noche del crimen del cabo Rubén Heraldo Juárez, asesinado a balazos por un grupo de tres delincuentes, cuando intentó impedir el asalto contra dicho restaurante, situado en la esquina de Figueroa Alcorta y Tagle.

"Este oficial estaba al comando de un automóvil que estacionó en la vereda de enfrente de Dolli, sobre Figueroa Alcorta. Había ido como apoyo", relató el recluso.

Se trata de la segunda denuncia contra el Servicio Penitenciario por el crimen del cabo Juárez realizada en las últimas 72 horas.

En su edición de ayer, La Nación publicó el testimonio de un preso, identificado como Carlos Sandez Tejada, y aseguró que mató al recluso Gastón Maximiliano Noguera por orden de importantes funcionarios del SPF.

"Noguera se había vuelto muy peligroso para ellos, los iba a delatar", aseguró Sandez Tejada, que además denunció que el mismo alcaide mayor apoyó desde un automóvil a los asesinos del cabo Juárez. Noguera había sido procesado por el juez Alberto Baños como supuesto partícipe en el asesinato del policía.

El 4 de enero último Noguera apareció ahorcado en su calabozo del pabellón 17B de máxima seguridad del penal de Caseros. Según sus familiares, Noguera quería denunciar el sistema de corrupción que dominaba a una parte del SPF.

Cuatro meses después, La Nación publicó en forma exclusiva la declaración de Alejandro Eber Núñez, amigo de Noguera, que aseguró ante el juez Baños que un grupo de agentes penitenciarios los dejaba salir de la cárcel para robar.

"Tenía orden de matarnos"

"Nos acompañaba un guardiacárcel. Tenía orden de matarnos si alguno de nosotros se hacía el loco y decidía no regresar a la cárcel", expresó Núñez en aquella oportunidad. En su testimonio, aportó varios nombres de agentes penitenciarios involucrados en la maniobra y un apodo:Sapo.

Días después de su declaración se estableció que Sapo era en realidad el guardiacárcel Cristian Franco, que estaba detenido en el penal de Olmos luego de un frustrado intento de robo de un Fiat Uno, en Lanús.

Según fuentes de la investigación, los testigos que estaban en la puerta del restaurante Dolli reconocieron a Franco como uno de los que acompañaban a Noguera la noche del crimen del cabo Juárez.

Con estos indicios, el juez Baños dictó el procesamiento de Franco como supuesto autor material del crimen del policía.

El alcaide mayor, involucrado en el hecho de Dolli, fue echado del SPF por orden del inspector general Juan Alberto Cid, director del penal de Caseros, en mayo de 1999.

A fines de abril último la Secretaría de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios, a cargo de Patricia Bullrich, decidió relevar a 112 guardiacárceles involucrados en las maniobras de corrupción.

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