Murió el historiador Enrique de Gandía

Integraba cuatro academias nacionales
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20 de julio de 2000  

Digno representante de "un tiempo que pertenece a la historia", como él mismo se definió durante un homenaje en la Academia Nacional de la Historia al cumplir medio siglo de su incorporación a la actividad académica, Enrique de Gandía, que falleció ayer a los 96 años, fue poseedor de una rica personalidad intelectual.

Nacido en Buenos Aires el 19 de febrero de 1904, Gandía viajó en edad temprana a Europa. En Niza cursó unos años de la escuela primaria, que completó en la Riviera italiana, donde estudió el bachillerato. Siguió sus estudios en España y amplió sus conocimientos internándose en los fragosos archivos de Madrid y Sevilla.

Así cultivó una formación eminentemente latina, bebida en las fuentes más autorizadas vinculadas con la América hispana. De regreso a nuestro país, dio respuesta a esa formación con la publicación de obras que lo consagraron en plena juventud.

La personalidad intelectual de este prolífico historiador se manifestó inicialmente con temas que tenían una vaga relación con la historia. Influido por la vida argentina anterior a los años treinta recorrió temas literarios libres, aunque su nombre alcanzó gran resonancia al aparecer "Historia del Gran Chaco" e "Historia crítica de los mitos y leyendas de la conquista americana", obras que se constituyeron en el punto de partida de una fecunda producción.

La información americana que encontró en los archivos españoles sirvió de base para su vasta cultura histórica, que amplió más tarde con investigaciones en nuestro país y con frecuentes viajes a Europa.

Una vida intensa

Colaborador de La Nación desde 1927, se convirtió en uno de los cultores más prestigiosos de los estudios del pasado. Crítico e historiador por excelencia, transitó ese difícil sendero, cuyas pesadas cargas sorteó con voluntad y empeño, mediante investigaciones laboriosas y asiduos trabajos de verificación y producción.

Fundó y dirigió el Instituto Argentino de la Historia de las Ideas y se dedicó a sistematizar las investigaciones por medio del análisis de sus más importantes protagonistas.

Su modo de interpretar la historia de América se vincula directamente con la influencia española en la formación de los jóvenes pueblos de ese continente y con la soberanía del castellano como vehículo de la civilización occidental.

Incorporado como miembro de número por la Academia Nacional de la Historia, en 1930, inició en ese momento una singular trayectoria en ese campo. También perteneció a las academias nacionales de Ciencias Morales y Políticas, de Geografía y de Ciencias de Buenos Aires. Fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid y todas las naciones americanas lo incorporaron en las academias oficiales. También integró la Academia Sanmartiniana, el Instituto Belgraniano y la Academia Porteña del Lunfardo.

Numerosos reconocimientos honoríficos testimoniaron una vida plena de esfuerzo y energías puestos al servicio de la investigación. Doctor honoris causa en Derecho y en Filosofía y Letras, presidió varias instituciones culturales nacionales y extranjeras. Condecorado con las órdenes del Libertador Simón Bolívar y Andrés Bello, de Venezuela, fue presidente honorario de la Comisión Argentina de Homenaje al V Centenario del Descubrimiento de América.

Su producción fue fecunda y asombrosa. Publicó más de cien libros y numerosos folletos, además de haber pronunciado conferencias en foros y ámbitos identificados con la vida cultural argentina y americana. Además, escribió infinidad de artículos sobre temas históricos.

El sepelio del doctor Gandía se realizó ayer en el cementerio de la Chacarita. Despidieron sus restos el doctor José María Mariluz Urquijo, por la Academia de la Historia y Enrique Mussel, por la Sociedad Argentina de Americanistas, entre otros oradores.

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