Suscriptor digital

Un sábado muy agitado

La situación se destrabó tras una charla entre Macri y Sobich, gobernador de Neuquén
Juan Manuel Trenado
(0)
23 de julio de 2000  

NEUQUEN.- Ya estaba todo perdido. La lucha por los premios en Boca dejaba a esta ciudad sin fútbol. Hasta que la presión política del gobernador neuquino Jorge Sobich (Movimiento Popular Neuquino) apareció en escena para ponerle un parche a la situación. Después de una extensa charla telefónica en el atardecer de ayer entre Sobich y Mauricio Macri -hace tiempo que son amigos- milagrosamente los jugadores cambiaron de parecer, resolvieron viajar y jugar esta tarde con San Lorenzo, desde las 17, por la Copa de Invierno.

Nadie puede asegurar que Sobich haya colaborado para destrabar el inconveniente económico que por estas horas tiene a jugadores y dirigentes de Boca en pie de guerra. Incluso anoche, en una conferencia de prensa, el director de la Secretaría de Deportes neuquina, Alberto Garaygorta negó que la gobernación haya intervenido en la discusión interna xeneize. Desmintió con vehemencia que la provincia haya influenciado (entiéndase, asegurarle a los jugadores los premios que ellos pretenden) en el cambio de decisión de los futbolistas del club de la Ribera.

Incomprobable. Lo cierto es que Sobich -principal impulsor del torneo- y Macri se conocen bien y mantienen una estrecha relación. Hace unos meses el titular de Boca estuvo en esta ciudad e inauguró, junto con Sobich, una plaza llamada "Parque del Oeste" y allí repartió camisetas de Boca entre los chicos. Además, entre el club y la gobernación hay un acuerdo para que los jugadores lesionados se recuperen en la aguas termales de Caviahué, a cambio de la promoción que le dan al lugar los visitantes ilustres.

Esta presión política, más versiones que sumaban a la televisación en el cónclave debido a la pauta publicitaria que ya tenía vendida, habrían destrabado la situación que en un momento parecía irrecuperable. Es que durante la tarde se había desatado un verdadero escándalo.

Javier Lastreto, Subsecretario de Deportes de la provincia de Neuquén, había sido el más molesto: "No puedo creer lo que está pasando. Todo se desencadenó por la nota a Macri que hoy (por ayer) publicó el diario La Nación . De los tres equipos, Boca fue el que nos hizo las mayores exigencias; estuvimos trabajando tres meses. Esta mañana ví a chicos juntando las monedas para comprar su entrada y 15 horas antes del partido nos hacen este planteo. Es una gran decepción.Un maestro de Neuquén necesita trabajar dos años para juntar lo que gana un jugador de Boca en un partido", exclamó Lastreto.

La noticia de que Boca no venía, primero, causó sorpresa en la gente. Después, indignación y desesperación. Los teléfonos de la Secretaría de Deportes comenzaron a arder en la búsqueda de respuestas. Y los integrantes de la Secretaría hasta no descartaban iniciarle un juicio a Boca, que ya cobró los 250.000 dólares por este contrato. San Lorenzo e Independiente recibieron US$ 140.000, cada uno.

Hinchas de Bahía Blanca, Río Gallegos y de todo el interior de la provincia de Neuquén se han movilizado para ver al campeón de América. La última vez que Boca había pisado suelo neuquino fue el 27 de abril de 1986, cuando en Cutral Co venció 2 a 1 (Graciani e Higuaín, los goles) a Alianza, por la Liguilla prelibertadores. Aquel fue el único partido oficial de primera división jugado en la provincia. Ya se manejaba la posibilidad de que mañana comenzaran a devolver el dinero de las entradas a los hinchas.

El escándalo desbordaba por donde se lo mirase. Todas las localidades para la jornada de hoy y la del cierre del próximo martes se habían agotado -el estadio de Independiente tiene capacidad para 10.000 personas y la gobernación invirtió 150.000 dólares en su remodelación- y habían dejado una recaudación de 240.000 pesos. Esas entradas, en un 70%, se habían vendido a simpatizantes xeneizes.

Cuando parecía todo perdido, justamente para intentar salvar la venta de localidades, Independiente había puesto a disposición su equipo para jugar contra quien fuese. Y el técnico Oscar Ruggeri hasta sugirió jugar la revancha del partido del viernes último, que el conjunto de Avellaneda le ganó 2 a 0 a San Lorenzo. Y por teléfono llegaban noticias de que Boca ofrecía su cuarta división para superar el inconveniente. La Secretaría rechazaba todo con vehemencia: "Es Boca o nada", exclamaban. Por la noche, Garaygorta iba a agradecer las actitudes que tuvieron Independiente y San Lorenzo.

Por la noche, también, la calma volvía a Neuquén. Habían pasado horas de indignación, reuniones, charlas telefónicas y presiones de todos lados. Finalmente, la pelota volvía a la cancha. Finalmente, hoy habrá fútbol en Neuquén.

Más allá de todo, hay fútbol

San Lorenzo v. Boca, a las 17

NEUQUEN (De un enviado especial).- Al margen de tantas discusiones y después de la controversia que se generó en el plantel xeneize y que amenazó con ponerle fin a la Copa de Invierno, habrá fútbol. El clásico entre San Lorenzo y Boca, por la segunda jornada del certamen, se jugará desde las 17.

Como se recuerda, en la primera fecha Independiente se impuso por 2 a 0 al conjunto dirigido por Oscar Ruggeri, con dos tantos de Francisco Guerrero. La reglamentación del torneo determinó, entonces, que fuera el equipo de Boedo el que enfrentara a Boca en la segunda fecha. El cierre del certamen, pasado mañana, pondrá frente a frente a los equipos de Carlos Bianchi y de Osvaldo Piazza. Para los tres, estos partidos sirven como preparación para el inminente arranque del torneo Apertura.

Como ocurre siempre que el conjunto de la Ribera actúa en el interior del país, se aguarda que mucho público concurra hoy al estadio de Independiente de Neuquén, pese al frío que se hace sentir por esta zona.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?