Bajo un estimulante Gian Carlo Menotti

Gian Carlo Menotti: "Amahl y los visitantes de la noche" y "El teléfono", óperas en un acto cada una. Intérpretes de "Amahl": Patricia Douce, Celina Torres, Pablo Pollitzer, Leonardo Estévez, Carlos Esquivel, Lucas Debevec-Mayer. Intérpretes de "El teléfono": Eleonora Sancho y Leonardo Estévez. Iluminación: Ana D´Ana y Fernando Micussi. Preparador del coro: Miguel Pesce. Vestuario, ambientación y puesta en escena: Ana D´Ana. Dirección orquestal: Emiliano Greizerstein. Asociación de ópera Juventus Lyrica. Teatro Avenida. Sábado 29 de julio. Nuestra opinión: muy bueno.
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31 de julio de 2000  

Estas dos obras fueron generadas por procesos distintos, pero responden a un mismo criterio creativo. Gian Carlo Menotti las construyó con la secuencia de ideas del hombre lineal, en un claro regreso a la vieja tradición del teatro cantado, cuya voluntad y simpleza descriptiva permiten que todo tipo de público tenga acceso directo al mensaje. El sábado por la tarde, en la sala del Avenida, un heterogéneo auditorio compuesto por gente de diversa edad, incluidos muchos niños, disfrutó del cuento "Amahl y los visitantes nocturnos" y se divirtió con la sátira "El teléfono", una comedia descontaminada de cualquier trascendencia intelectual o psicológica.

Escrita para la televisión norteamericana, por un encargo de la NBC y estrenada en Nueva York en 1951, "Amahl y los visitantes nocturnos" pensada como ópera en un acto, fue conocida en Buenos Aires a través del Coro Columbus en su visita de 1957. Si pudiera repetirse en diversos escenarios con la calidad escénica, actoral y musical lograda en esta primera ocasión, "Amahl y los visitantes de la noche" debería quedar en el repertorio permanente de los espectáculos infantiles al que los mayores accederían con mucho placer.

Haber logrado esta sensación general es un mérito de la puesta, a cargo de una artista íntimamente relacionada con la música y dotada de un notable sentido teatral. Ana D´Ana, que días atrás produjo en esa misma sala una memorable versión de "La flauta mágica", desplegó un trabajo que atrapa por su refinamiento en el manejo de los actores-cantantes y el nivel de convicción en que los mantuvo sin la menor artificialidad. En todos los cantantes hay ajuste, serenidad y, por cierto, un tipo de espontaneidad que la madurez todavía no barrió, sobre todo en la Amahl asumida por la soprano Patricia Douce y en la madre encarnada por la mezzo Celina Torres. Estas dos tan atractivas protagonizaciones no disminuyen los méritos de los tres Reyes Magos (el tenor Pablo Pollitzer, el barítono Leonardo Estévez y el bajo Carlos Esquivel), así como el dinámico Paje del bajo Lucas Debevec-Mayer y el expresivo coro.

Otro estreno para la Argentina es la bufonada "El teléfono", mirada mordaz sobre una de las adicciones comunes de esta época, ahora paulatinamente reemplazada por la computadora. Su desarrollo y efectividad están apoyados en el medio camino entre el habla y el canto, y exigen un hábil manejo de este recurso, aptitud de la que hicieron gala genuina la soprano Eleonora Sancho y el barítono Leonardo Estévez.

La orquesta fue dirigida por Emiliano Greizerstein, un intérprete joven, como todos los integrantes del elenco. Sin que la música de Menotti ofreciera ocasiones para lograr especial relieve (ya que, sobre todo en "El teléfono", se trata de una partitura muy económica, sin demasiado interés en sí misma, sólo destinada a subrayar situaciones), el buen gusto y la eficiencia de Greizerstein sirvieron para valorizarla notablemente.

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