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El Embajador Federico Quintana

El sepelio
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1 de agosto de 2000  

A los 90 años, falleció en Buenos Aires el embajador extraordinario y plenipotenciario Federico Quintana Achával, un diplomático que gozó del prestigio y el afecto de sus pares.

Su labor como director nacional de Ceremonial de la Cancillería fue una de las más exitosas que se recuerdan en el Palacio San Martín.

Y ayer, el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini expresó su dolor por el deceso del diplomático.

De la misma manera lo hizo Fernando Taboada, uno de los sucesores del embajador Quintana Achával en la Dirección Nacional de Ceremonial de la Cancillería.

El embajador ocupó ese cargo durante un año, a partir de abril de 1970, y esa designación fue uno de los broches de oro a su brillante carrera a cargo de embajadas como la del Líbano, adonde llegó en 1962, y de la entonces Checoslovaquia, en 1965.

En este último destino, Quintana Achával permaneció hasta su designación en la Dirección Nacional de Ceremonial de la Cancillería, por lo que regresó, junto con su esposa, Angélica Becú, a vivir en Buenos Aires.

Nacido en Berlín el 21 de mayo de 1910, Quintana Achával ingresó en el servicio exterior de la Argentina en 1931.

En 1937 fue trasladado a la embajada argentina en Paraguay, donde se desempeñó como cónsul en Asunción. Dos años después fue destinado a España.

Entre otros destinos, Quintana Achával ocupó cargos en las embajadas argentinas ante la Santa Sede, París, Sydney, Lisboa, El Cairo y Sofía.

El diplomático fallecido había recibido condecoraciones de los gobiernos de el Líbano, Jordania, España, Chile, Marruecos y la Santa Sede, entre otros.

Ayer, sus restos fueron sepultados en el cementerio de la Recoleta.

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