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Secundario, el sueño de 40.000 adultos

Con clases a distancia y exámenes, completaron sus estudios personas desde 22 hasta 70 años.
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2 de agosto de 2000  

"En 34 años nunca lo había podido lograr, nunca podía dar esa materia." Carlos Zinser muestra orgulloso su diploma. Con 53 años, dos hijos y una nieta, completó la escuela secundaria, por medio del programa Adultos 2000 que impulsa la Secretaría de Educación porteña.

Zinser es uno de los 30 adultos que, junto a familiares y amigos, llegaron ayer a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires para recibir sus diplomas, que los acreditan como alumnos secundarios. Entre los graduados hay jóvenes de 22 años y personas de más de 70, como Carmen Aroma García, que fue acompañada por sus nietos.

El programa Adultos 2000 es una iniciativa del secretario de Educación porteño, Mario Giannoni. El objetivo es permitir a las personas "de entre 21 y 80 años" que no hayan terminado la escuela media completarla o cursarla íntegra, en un plazo no mayor a dos años y en forma gratuita, dijo el funcionario a La Nación .

En la actualidad, son más de 20.000 los alumnos que inician o completan sus estudios secundarios. Desde que comenzó el plan, en 1998, hasta los que cursarán el próximo cuatrimestre se inscribieron 40.000 adultos. Las materias se cursan a distancia y cada estudiante recibe el material de estudio -libros, guías, videos, CD Roms- en forma gratuita.

El proyecto involucra a 110 personas, que trabajan en tres sedes, ubicadas en Díaz Vélez 4265, Rivadavia 7202 y en la Facultad de Veterinaria de la UBA, Av. San Martín y Chorroarín.

Veinte años después

Pero lo más importante son los servicios de tutoría. En los edificios sede del programa Adultos 2000, más de 60 profesores en distintas materias ayudan a los alumnos a resolver sus dudas y dictan clases de apoyo.

"Me sentía una retrasada mental por no haber terminado el colegio", se sinceró Lidia Messetzian, una cosmetóloga de 40 años. "Me anoté en el plan y no se lo conté a mi familia" dijo, y agregó: "Me escondía para estudiar hasta que rendí la última materia".

"Después de 22 años, me siento orgullosa de mí misma", comentó Gladys Renaudier, ama de casa de 42 años que terminó el colegio luego de aprobar con un diez matemáticas, su materia "fatal".

La mayoría de los estudiantes adultos consultados por La Nación afirmó que la razón de su deserción anterior se debía a la reprobación de materias como física, química y, sobre todo, matemáticas. Muchos habían dejado pasar los años sin volver a rendirlas.

Otros justificaron su decisión de dejar el colegio por la necesidad de trabajar, problemas económicos o, simplemente, porque habían formado una familia y abandonaron la idea de recibirse.

Tal es el caso de Beatriz Albertelli, de 53 años, que hoy es gerente del Banco Nacional de París. El título secundario "es un logro realmente mío" dice, y revela que a los dos días de rendir su último examen se anotó en la carrera Administración de Empresas Pyme, que se dicta en la Universidad de Belgrano.

En Adultos 2000, la duración de los cursos varía según la disponibilidad horaria de cada estudiante, que cursa a distancia. Las tutorías tienen días y horarios definidos, así como los exámenes, en los que se reúne gran cantidad de alumnos.

Evitar la deserción

"El nivel de aprobación de los exámenes es de un 60 a un 70 por ciento", dijo Roberto Marengo, coordinador pedagógico del proyecto. El funcionario explicó que "se trata de crear un clima" para evitar la deserción de los adultos, respaldándolos en las tutorías y asesorías.

Estas últimas se encargan de monitorear el desarrollo del plan, detectar los grupos de estudiantes más jóvenes o ancianos y formar conjuntos de estudiantes con ciertas particularidades. Por ejemplo, los alumnos ciegos y sordos suman casi cien personas, a las que se proporciona material de estudio especialmente diseñado por el personal de Coordinación Pedagógica.

"Además, desde el año pasado hemos empezado a trabajar en institutos de menores como el Roca, el Agote y el Belgrano", agregó Marengo.

"Hasta el momento hemos invertido 1.200.000 pesos", aseveró Favio Quetglas, coordinador general de Adultos 2000. Con ese dinero se pagaron 21.000 horas de clase en las tutorías y la producción de materiales de estudio. De todos modos, aseguró que sólo pueden hacer frente a cierto nivel de demanda (el plan tiene 40.000 inscriptos). "Si se anotaran 100.000 nos veríamos desbordados", aclara. Lo acompañaba la subsecretaria de Educación, Alicia Knopoff.

Según datos provistos por los coordinadores, hay en la Capital Federal casi 700.000 personas que no han completado o cursado la escuela secundaria. En el Gran Buenos Aires esa cifra trepa a los 2.300.000.

"Concebimos el plan para que la gente pueda recuperar futuro", dijo en el acto de entrega de diplomas el secretario Giannoni. Además, manifestó su satisfacción porque "se han logrado convenios con empresas privadas" para asegurar la salida laboral de los alumnos adultos.

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