Caso Cabezas: el Excalibur volvió a escena

Un perito informático confirmó en el juicio oral por la muerte del fotógrafo que hubo contactos telefónicos entre los ex policías y los custodios de Yabrán procesados.
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4 de enero de 2000  

DOLORES.- De la mano del responsable de operar el sistema informático Excalibur, durante la 13a. jornada del juicio oral por el homicidio de José Luis Cabezas, quedaron en evidencia las relaciones entre los principales acusados del crimen cometido en Pinamar, el 25 de enero de 1997.

Dos horas le tomó al comisario mayor José Luis Costa reseñar los contactos telefónicos mantenidos -entre diciembre de 1996 y marzo del año citado- por Gustavo Prellezo, presunto asesino del fotógrafo, con Gregorio Ríos, el jefe de la custodia del fallecido empresario Alfredo Yabrán, y acusado de instigar el homicidio, y Aníbal Luna, partícipe primario en el hecho.

Así, el oficial explicó que -Excalibur mediante- se constató que prácticamente la mitad de las llamadas efectuadas por Prellezo en dicho lapso tuvo como destinatarios a los imputados mencionados.

Según el estudio, el 16% de esas comunicaciones fueron recibidas en la comisaría de Pinamar, donde se desempeñaba Luna; el 15%, en el celular de este numerario y el 13%, en el aparato que utilizaba Ríos.

"Es curioso -apuntó Costa- que el imputado llamara mucho más a Pinamar que a Mar de Ajó, el destino al que fue trasladado en octubre del 96."

El experto en inteligencia informática recordó que no fueron estas las únicas vinculaciones detectadas durante la investigación entre policías de Pinamar y custodios de Yabrán.

Un radar

También se descubrieron comunicaciones entre el oficial Manuel Gómez, jefe de calle de la comisaría del balneario, y los guardaespaldas apostados en un edificio próximo a la residencia veraniega del magnate la madrugada del crimen.

Al repasar las planillas obtenidas, Costa rescató una sugestiva llamada ocurrida el 9 de enero de 1997, desde las inmediaciones de la cava en la que se encontraron los restos carbonizados de Cabezas.

"Ese día Prellezo llamo a Ríos, a las 5.25", afirmó el declarante. El dato suma importancia porque 16 días después, en ese lugar y a la misma hora, el reportero gráfico estaba en poder de quienes le quitaron la vida.

Tras asegurar que los resultados obtenidos por Excalibur son absolutamente confiables, Costa destacó: "El análisis de las comunicaciones fue un radar que nos permitió ver dónde estuvieron las personas involucradas en este proceso".

Finalmente, la Cámara de Apelaciones de Dolores rechazó ayer el petitorio presentado por Jorge Sandro, defensor de Ríos, que solicitó que dicho tribunal se apartara del caso y se suspendiera de inmediato el juicio.

Sandro adujo en su presentación que, de acuerdo con la ley que regula la transición entre el viejo Código de Procedimientos bonaerense y el nuevo, todas las causas que no tengan sentencia al 1º de enero de 2000 deben pasar a los flamantes tribunales orales creados.

Para rechazar el pedido, los jueces se ampararon en el artículo 7 de dicha norma, que establece que serán los antiguos tribunales quienes dicten fallo y sentencia en los procesos iniciados antes de la reforma judicial.

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