El director de un diario brasileño, en un crimen pasional

Asesinó a su ex pareja, una periodista
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22 de agosto de 2000  

SAN PABLO.- Con dos tiros certeros el director del diario brasileño O Estado de Sao Paulo asesinó a su ex novia, también periodista, por no poder soportar que ella se negara a reanudar la relación.

El mundillo periodístico brasileño y la sociedad en general amaneció ayer conmocionada con la noticia de crónica roja involucrando a uno de los nombres más respetados del periodismo local.

Antonio Pimenta Neves, de 63 años, director del segundo diario de mayor venta del país y de uno de los más tradicionales y serios del Brasil, se convirtió en el protagonista de uno de los crímenes pasionales más sórdidos de los últimos tiempos.

La víctima, Sandra Florentino Gomide, de 33 años, murió de un disparo en la cabeza y otro en la espalda. Los testigos la encontraron tendida en el haras donde su familia guardaba algunos animales. "¡No, Pimenta, no!", fue lo que el dueño del haras, Delmar Setti, llegó a escuchar instantes antes de los dos disparos y de la brusca partida de Pimenta Neves del haras.

Florentino Gomide había sido editora de Economía de O Estado y de Gazeta Mercantil.

Desde hacía un mes, Pimenta Neves andaba armado con dos revólveres. Trastornado después de haber sido abandonado por Florentino Gomide, había entrado en un espiral de locura, según contaban ayer los allegados a ambos.

Hacía tres semanas le llegó a presentar la renuncia al editor responsable y uno de los propietarios de O Estado, Ruy Mesquita. Pero se la rechazaron. Mesquita lo convenció de que se quedara, y le recomendó buscar un psicólogo. Ya era tarde.

Pimenta Neves había comenzado a enviarle e-mails con amenazas de muerte a su ex novia. Le decía que si no reanudaba la relación, él la mataría. O si no, se suicidaría. Pero ella seguía negándose.

Denuncia policial

Diez días atrás, la periodista presentó una denuncia contra Pimenta Neves por invasión de domicilio y agresión. Al llegar a su casa en Vila Mariana, zona sudeste de San Pablo, cerca de la tradicional avenida Paulista, Sandra se había encontrado con Pimenta Neves armado y fuera de sí. Le exigía que volvieran y que si no lo hacían, que ella le devolviera todas las joyas que él le había regalado.

Pimenta Neves había conocido a Sandra Florentino Gomide hacía tres años, en el diario económico Gazeta Mercantil, donde Pimenta Neves era director. Ella era cronista de la sección Economía.

El periodista había vuelto de Washington en 1995, donde pasó casi 20 años y, entre otras cosas, también asesoró al Banco Mundial. Además de una habilidad innata para la profesión, Pimenta tenía un currículum envidiable. Había empezado su carrera como pasante en el diario Los Angeles Times, tenía estudios de leyes y periodismo en universidades estadounidenses y británicas. Al volver de Washington para ser director de Gazeta Mercantil, su mujer y sus dos hijas gemelas no se adaptaron al Brasil y volvieron a los Estados Unidos.

Despedida

El se separó y dos años después, en 1997, conoció a Sandra. Casi inmediatamente, ella pasó de cronista a editora jefe de la sección Economía.

En 1998, Pimenta dejó Gazeta Mercantil para dirigir O Estado de Sao Paulo y contrató a Sandra como periodista de Economía. Poco tiempo después, la nombró editora de la sección.

Hace un mes, Pimenta despidió a Sandra de O Estado. Según le decía a sus conocidos, la había sorprendido en actitudes profesionales poco éticas. Esta semana ella iba a comenzar a trabajar en un website brasileño de información.

El despido era uno de los primeros capítulos del desenlace trágico que la relación iba a tener. A pesar de despedirla, supuestamente como represalia por haber sido abandonado, Pimenta la seguía buscando todos los días, la llamaba y le enviaba e-mails, preso de celos. Los flashes informativos de ayer decían que su desesperación era tal que había mandado a "pinchar" los teléfonos de Sandra.

El sábado, el director de O Estado fue en auto hasta la estancia de la familia de la periodista. Quería hablar con los padres de ella, en un último intento de hacerla volver con él. Mientras la esperaba, él había ido hasta una panadería para comprar pan para la comida. Ella no llegó.

Al día siguiente, el domingo, Pimenta localizó a Sandra en el haras en que la familia guardaba caballos y ella montaba. Mantuvieron en uno de los establos una conversación de la que nadie fue testigo. Pimenta huyó en su Clío negro y algunas horas después llamó a la redacción para preguntar si efectivamente Sandra había muerto. Hasta ayer por la tarde, Pimenta Neves permanecía prófugo.

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