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Puerto Lobos está en Chubut, por más que haya reclamos

La Nación lo comprobó con un GPS.
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23 de agosto de 2000  

PUERTO LOBOS, Chubut.- Nadie se va alegrar ni se va a entristecer con la noticia. En este pueblo fantasma ya no quedan residentes y apenas emerge un hotel derruido sobre la vieja traza de la ruta 3, junto al Atlántico.

Pero lo cierto es que la noticia dice que Puerto Lobos está indiscutiblemente en Chubut, más allá de lo que sostengan, en contrario, algún político y quienes lo siguen en Río Negro, que reclaman la jurisdicción rionegrina sobre ese rincón marítimo rico en avistamientos de lobos marinos (ver en La Nación del 31 de julio de 2000 la nota de Jorge Camarasa titulada "Vieja disputa por una playa patagónica").

La queja fue canalizada desde Viedma por el ex legislador rionegrino Rubén Dalto (Alianza), actualmente integrante de una comisión de límites del Poder Ejecutivo de Río Negro, y dio lugar a una presentación formal la semana última.

El límite entre ambas provincias fue establecido a partir de la ley 1532, del 1º de octubre de 1884, y fue ratificado en 1892, estableciendo como línea divisoria el paralelo 42 desde la costa atlántica hasta el límite con Chile en la cordillera de los Andes.

Quizá nadie imaginó, entonces, que alguien podría cuestionar dónde se ubica exactamente un paralelo.

No hay dudas con un GPS

La comprobación es la más inapelable de todas: ubicarse en el lugar en discusión con un GPS, o sea, un instrumento de navegación satelital que informa con precisión extrema la posición de la persona que lo tiene en la mano, indicando las coordenadas de latitud y longitud.

El aparato tiene el tamaño de un teléfono celular y es tan sensible que registra variaciones de centésimas de segundos (de latitud o longitud) en la determinación científica de la posición geográfica.

Colocado este cronista en la puerta del viejo hotel de Puerto Lobos, el navegador satelital indica, con total precisión, que éste es un punto del planeta que se encuentra a 42º 00´ 02,9" latitud sur. Es decir, 2,9 segundos al sur del paralelo 42, definido desde 1884 como la frontera entre Río Negro y Chubut.

Si nos corremos ligeramente hacia el Norte o hacia el Sur, los números en la pantalla digital se modifican con sólo desplazarse unos pocos metros. La fidelidad de la medición es asombrosa y explica por qué barcos o aviones pueden moverse por el mundo con absoluto conocimiento sobre dónde se encuentran exactamente.

Otras preguntas

La comprobación debería terminar con cualquier reclamo de límites provinciales. Pero, además, subraya la notable precisión con que se medían ya las posiciones geográficas hace un siglo.

El episodio sirve, también, para preguntarse por qué dirigentes políticos con representatividad como para lanzar una discusión semejante no comprueban primero, con los elementos técnicos de estos tiempos, lo exacto o erróneo de sus suposiciones para ahorrar tiempo, controversias, dinero y hasta el precio de quedar en ridículo.

También cabe preguntarse otras cosas. Como, por ejemplo:

¿Fue una decisión correcta haber construido la ruta 3 pavimentada unos 20 kilómetros tierra adentro?

O bien: si se quería un trazado más recto para ese eje vial, ¿no había que destinar también algunos fondos para pavimentar la vieja traza, mucho más pintoresca, porque bordea el mar, para llevar prosperidad y desarrollo a una región costera que hoy nadie conoce y que está en decadencia en lugar de crecer, como lo merecería por su magnífica geografía?

Sin la vieja ruta 3, Puerto Lobos murió de muerte natural. El viejo hotel abandonado aún conserva un resto de su vida de otro tiempo: unas pinturas en las paredes -que parecen la obra de Divito, con sus exuberantes mujeres de la revista Rico Tipo- testimonian que su esplendor debe haber sido en los años 40 o 50.

Y así fue. En la década del 60, la nueva ruta pavimentada, lejos del mar, selló la muerte de Puerto Lobos, pese a su intacto atractivo natural.

Más que discutir la jurisdicción del lugar -que ya no puede estar en duda si se cree en los GPS y la tecnología- sería interesante que los responsables regionales o nacionales descubrieran la importancia de un buen camino costero, como los que existen en Europa o Estados Unidos, que valorizan enormemente lugares de interés como el que podría ser hoy Puerto Lobos, si se facilitara el acceso a la costa.

Vale la pena recordar que en un país con más de 3000 kilómetros de costas marinas, la Argentina sólo tiene un camino pavimentado verdaderamente costero sobre los escasos 50 kilómetros de la ruta 3 que van de Rada Tilly (Chubut) a Caleta Olivia (Santa Cruz) y apenas algunos kilómetros junto al mar en los alrededores de Mar del Plata, en la provincia de Buenos Aires, o hacia el norte de Río Grande, en Tierra del Fuego.

Un país de espaldas al mar, como lo demuestra Puerto Lobos, Chubut.

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