Falleció Polo Corbella

Integró, durante la década del 80, el grupo Los Abuelos de la Nada
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11 de mayo de 2001  

Esta vez la muerte sorprendió a uno de los músicos que supo ponerle ritmo a la década del 80.

A los 53 años, Polo Corbella, ex baterista del grupo Los Abuelos de la Nada, murió víctima de una pulmonía y fue enterrado en el panteón de Sadaic, en el cementerio de Chacarita.

La información fue suministrada por Marcelo "Chocolate" Fogo, sobrino de Miguel Abuelo, quien lideró por aquellos años la renovación del rock argentino con una impronta pop basada en una variedad rítmica que sorprendió, en su momento, a nuestro medio, al lado de otras propuestas como las de Soda Stereo, Virus, Viuda e Hijas de Roque Enroll y Los Twist, entre otros.

Por eso, el lugar de Corbella en la nueva formación de Los Abuelos de la Nada (que había sido, a fines de los sesenta, una banda fundacional de nuestro rock), tuvo un lugar destacado.

A través de sus ritmos, el rock hacía una apuesta por el cambio, un fenómeno que fue interpretado como una reacción contra el rígido sistema militar que imperaba en el país.

Algunos álbumes

Con Los Abuelos (que integraban, además de Abuelo, Andrés Calamaro, Cachorro López, Daniel Melingo y Gustavo Bazterrica), Corbella grabó todos los álbumes: "Los Abuelos de la Nada" (1982), "Vasos y besos" (1983), "Himno de mi corazón" (1984), "En el Opera" (en vivo, 1985) y "Cosas mías" (1986). Además, participó, hace pocos años, en la reunión del grupo, con Gato Azul (el hijo de Miguel, fallecido en 1988) en la voz líder.

Además, participó en álbumes y actuaciones de diversos intérpretes, como Raúl Porchetto, Miguel Mateos y María Rosa Yorio, y hasta proyectó un álbum que nunca vio la luz, compartido con el mítico guitarrista de La Cofradía de la Flor Solar, Kubero Díaz.

La despedida al músico fue realizada sólo por familiares y allegados, en la más estricta soledad, según su deseo.

Parte de su aporte al rock nacional es haberle facilitado a nuestro rock internarse en rítmicas que le eran ajenas, en un momento en que la diversión no era, justamente, una de sus características.

Sólo a partir de entonces, y de estas músicas, el temperamento festivo pasó a ser, también, una de las características del rock local, algo que pareció vedado durante muchos años en nuestro medio. Y no será fácil de olvidar.

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