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Se estrena la ópera favorita de Poulenc

Pola Suárez Urtubey
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23 de mayo de 2001  

"Si se desea tener una idea de mi compleja personalidad musical, se me encontrará, muy exactamente, en "Les mamelles de Tirésias". Con estas palabras, Francis Poulenc, el autor de las óperas "Dialogues des carmélites" y "La voix humaine", entre otras maravillas de canciones y música instrumental, movilizaba la atención del mundo hacia esta ópera bufa en un prólogo y dos actos. La misma que la asociación de ópera Juventus Lyrica dará a conocer en Buenos Aire, en el teatro Avenida, el próximo miércoles 23.

Para llevar adelante esta farsa surrealista, el compositor francés se aproximó una vez más al poeta Guillaume Apollinaire, que en 1917, año en que estrenó su obra, proponía a sus compatriotas, por el camino de la truculencia y el disparate, la repoblación de Francia.

A un cuarto de siglo de la muerte de Apollinaire, Francis Poulenc decide convertir la pieza en ópera. El momento no parecía ser el más oportuno: corría 1944. Justamente durante el desembarco de las fuerzas aliadas en Europa, Poulenc relee la pieza de Apollinaire y decide "tentar la aventura". No le tuvo miedo al hecho de que la obra teatral careciera de un resorte dramático siquiera mínimo; por el contrario, es inexistente: Thérése, que se declara feminista, decide convertirse en hombre, bajo el nombre de Tirésias, a fin de que su marido se encargue él mismo de procrear. Después de producir en un día 40.050 hijos, los atractivos de la paternidad se le transforman en pesadilla, hasta que Tirésias se convierte de nuevo en Thérése y marido y mujer, dentro del más puro estilo de la opereta francesa, se entregan a las delicias del amor bajo el cálido arrullo de un vals ("il faut s«aimer ou je succombe").

Poulenc es consciente de poder lograr la comicidad a través de los contrastes: cuanto más absurdas, y aún grotescas, sean las palabras del texto, más seria es la reacción de su música. Lo cómico nacería, justamente, del efecto de oposición entre la gratuidad de las palabras y esta música en la que valses, polcas, gavotas o viejas chansons se entremezclan entre diálogos, arias, dúos y coros de alto virtuosismo vocal. Como es natural en Francis Poulenc, la escritura orquestal es deslumbrante en su refinamiento, transparencia y vivacidad. En suma, un alarde de imaginación y talento.

La orquesta, de unos treinta y cinco músicos, incluye percusión y piano, mientras la parte vocal está a cargo de una soprano (Thérése-Tirésias y la adivina), tres barítonos para las partes del director del teatro, del marido y de un gendarme y buen número de cantantes para papeles secundarios, además de coreutas.

El estreno mundial de la ópera de Poulenc se realizó en la Opéra-Comique de París en 1947, con Denise Duval como insuperable protagonista, y dirección de Albert Wolf.

Todo un desafío

"A comienzos de los ochenta vi en el Metropolitan ÔLes mamelles de Tirésias´ y quedé prendada." Y no es para menos. Susana Frangi, maestra interna del Colón, habituada desde esa función a medirse con los grandes títulos de óperas, comparte la preparación de los espectáculos en la sala oficial, con la dirección de orquesta en salas alternativas y a menudo con títulos que constituyen toda una rareza en el habitual repertorio lírico. Porque si dirigió "Lucrezia Borgia", de Donizetti, para la Casa de la Opera o "La straniera", de Bellini, para la misma entidad en el teatro Avenida o, en el teatro Margarita Xirgu, "Il pirata", de Bellini, también le atrajo aventurarse por las procelosas aguas de las más tempranas óperas barrocas. Es el caso de "Dafne" (1607), de Marco da Gagliano, que ofreció en el Salón Dorado del Colón y "La púrpura de la rosa", de Torrejón y Velasco, sobre argumento de Calderón de la Barca, la primera ópera compuesta en el Nuevo Mundo (Lima, 1701), además, ya del período clásico, de "L´oca del Cairo", de Mozart. Pero también abordó el año último en el teatro Avenida, para Juventus Lyrica, "La ópera del mendigo", de Pepusch, ejemplo del género de la Balad-ópera, que no es sino la versión inglesa de la ópera bufa napolitana.

-¿Cuál fue tu primer impulso al descubrir la ópera de Poulenc?

-Comprar la partitura, con la esperanza de poder representarla en Caracas, donde vivía en esos años. No tuve éxito entonces, en cambio ahora me acompañó la suerte, pues Juventus Lyrica la aceptó con enorme entusiasmo, lo que permitirá que "Les mamelles" pueda exhibir sus encantos a partir del miércoles próximo en el teatro Avenida.

Frangi no oculta las dificultades de la empresa, con una obra que requiere 18 cantantes, más 20 coreutas y unos 38 músicos en la orquesta, además de algunos figurantes. La obra, que se dio hace unos años en el Coliseo Podestá de La Plata, en versión pianística, constituye un estreno para Buenos Aires, que podrá apreciarla con su ropaje orquestal.

-¿Dónde reside a tu juicio el mayor problema de la obra, musicalmente hablando?

-Es fascinante, pero ardua, muy difícil de articular, con un ritmo feroz y con tesituras muy altas en todas las voces, sea en los registros de soprano, tenor o barítonos, como en las partes corales.

Naturalmente, Frangi no puede dejar de aludir a Denise Duval, que fue la gran creadora del personaje cuando el estreno de la obra en la Opéra-Comique de París, el 3 de junio de 1947.

Para Willy Landín, el régisseur de "Les mamelles", se trata de un deslumbrante desafío. Músico (estudió guitarra y piano en el Conservatorio Manuel de Falla de Buenos Aires), mimo, clown, familiarizado con el estilo de la commedia dell«arte y egresado como régisseur del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, Willy estaba llamado a unir su destino con la ópera. Después de haber colaborado con buen número de directores y tras estudios en Europa que lo acercaron a Jorge Lavelli y a Hugo de Ana, se le confío en el 95 la régie de "El castillo de Barba Azul" de Bartok. Desde entonces, no ha dejado de crecer. En su radiante treintena, tras haber iniciado sus estudios musicales a los once años, Landín ya exhibe un envidiable historial, como que brilló recientemente como asistente de Sergio Renán en la puesta de "Lady Macbeth de Mtsensk", en España, Italia y en el Colón de Buenos Aires, además de haberla repuesto en las ciudades de Dijon y Munich. En la reciente temporada 2000/01 de Nápoles, donde se ofreció "Oedipus rex" y "Perséphone", de Stravinsky, Landín fue encargado de dirigir a los actores, que, eran, nada menos que Gérard Depardieu en la primera e Isabella Rossellini en la segunda.

Emblema de autenticidad

El surrealismo de André Breton y el cine de Buñuel, fundamentalmente el de "El perro andaluz", lo condujeron hacia el Guillaume Apollinaire de "Les mamelles de Tirésias" que inspiró a Poulenc.

-¿Qué significa, además de lo que es obvio, "Les mamelles", la figura de Isabel "Coca" Sarli, con la cual se identifica este estreno?

-La Coca es para mí el símbolo local, y muy fuerte, de la mujer plena, fresca, sin artificios. En una época en que las mujeres se agrandan artificialmente los pechos o, por el contrario, en que la anorexia conduce a figuras casi asexuadas, Sarli es para mí el emblema de la autenticidad. El feminismo de Thérése-Tirésias es la exigencia estética de ser aceptada como mujer y como es, sin trucos.

-Esa sería una línea de interpretación, en medio de la diversidad de situaciones absurdas de esta obra eminentemente abierta. ¿Hay otros líneas de interpretación en tu puesta?

-El Marido, que resuelve tener los 40.050 niños para repoblar a Zanzíbar, aparece en mi puesta como un brillante industrial, dueño de una fábrica de muñecos donde las figuritas de Ken y de Barbie le proporcionan grandes ganancias. Es el empresario que hace dinero con les enfants , tal como propone el texto de la ópera; es el autor de modelos exitosos y redituables, que ofrece una imagen triunfalista de sus criaturas".

En esta obra de choque, Willy Landín no cree traicionar el espíritu de Apollinaire ni de Francis Poulenc al no seguir las indicaciones prescriptas en la partitura, a cada paso, por el propio compositor respecto de la puesta. Por ejemplo, elude la tan difundida transformación a la vista del público de Thérése en Tirésias por el recurso de quitarse los globos que aprisiona su blusa. Con su propia imaginación, Landín cree poder seguir el ejemplo de Buñuel, en el sentido de crear dentro de una situación real la variable inesperada que propone la técnica del surrealismo.

Funciones en el teatro Avenida

  • Las fechas previstas para la representación en el teatro Avenida de "Les mamelles de Tirésias" son: hoy, a las 20.30, y domingos 27 del actual y 3 de junio, a las 17. La dirección musical estará a cargo de Susana Frangi, la puesta en escena de Willy Landín y la dirección del Coro Juventus Lyrica, de Miguel Pesce. Entre los numerosos cantantes del doble elenco convocado por la entidad se encuentran Marcelo Lombardero (el director de teatro), Eliana Bayón y Marcela Sotelano (Thérése-Tirésias), Leonardo Estévez y Armando Noguera (el marido), Gabriel Centeno (Lacouf), Mario de Salvo y Clodomiro Forn y Puig (Presto), Fernando Núñez y Sebastián Sorarrain (el gendarme), entre otros.
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