Denunció torturas la hija de Hebe de Bonafini

Dos hombres la golpearon e intentaron violarla en su casa
Pablo Morosi
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27 de mayo de 2001  

LA PLATA.- La presidenta de la asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, denunció ayer que dos desconocidos ingresaron por la fuerza en su casa y agredieron ferozmente a su hija.

El hecho ocurrió anteayer por la tarde, cuando María Alejandra Bonafini, de 35 años, fue a atender a dos hombres que se presentaron como empleados de una compañía telefónica. La mujer se aprestaba a abrir la puerta de calle cuando fue empujada desde afuera y se introdujeron en el pasillo que conduce a la vivienda, situada en esta ciudad.

Enseguida, le cubrieron la cara con un buzo y comenzaron a golpearla con una suerte de cachiporra. Según el relato de Bonafini, una vez dentro de la casa, uno de los intrusos la lanzó sobre un sofá cama y le rompió el jean que llevaba puesto, con intenciones de violarla.

Sin embargo, el otro agresor lo instó a desistir. "Dejame, así no se olvida más", dijo el agresor, según la denuncia. Además, la mujer relató que el hombre que intentó violarla le apagó varios cigarrillos sobre el brazo derecho al tiempo que la rociaba con whisky y no dejaba de aplicarle puñetazos en el abdomen.

La golpiza continuó sobre la espalda y las piernas de la joven, hasta que, encima del buzo que le impedía ver, le colocaron una bolsa de nylon que la dejó sin aliento. Se desvaneció. Cuando recuperó la conciencia estaba en el baño y los hombres intentaban reanimarla.

Por handy

Entonces alcanzó a sentir el característico sonido de un handy. Uno de los agresores atendió y sólo escuchó. Luego dijo: "Ya nos vamos. Contá hasta cien y no te muevas porque sos boleta", le aconsejaron mientras se marchaban. Había transcurrido casi media hora.

Con el cuerpo plagado de hematomas y raspaduras, Bonafini logró levantarse y encontró toda la casa revuelta, papeles y ropa tirados y cajones esparcidos por el piso.

"Sobre un cajón había una pulsera y una cadenita de oro, además de un anillo de mi abuela. Tampoco se llevaron unos 200 pesos que tenía para pagar un arreglo en la casa", contó María Alejandra Bonafini a La Nación .

La joven, que posee activa participación en la vida interna de la agrupación Madres de Plaza de Mayo -aunque no tiene cargo-, había sufrido un ataque similar unos seis años atrás, en la calle.

Si bien en ningún momento los sujetos hicieron referencia a la titular de Madres ni a su actividad política, Hebe de Bonafini vinculó el episodio con amenazas recibidas en los últimos tiempos. "Hace unos meses que me vienen avisando que me van a pegar donde más me duele", comentó.

La dirigente, que encontró a su hija golpeada ayer, al llegar de un viaje a Brasil, señaló: "Está claro que quienes hicieron esto son los mismos que se llevaron a mis otros hijos y que gozan de impunidad".

"Fueron de las fuerzas de seguridad. Nosotros no tenemos otros enemigos", arriesgó antes de aprovechar para enviar un mensaje a los agresores: "Que ni sueñen que voy a claudicar".

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